Poema 779: Velocidad vital

Velocidad vital

El balance semanal me asalta espontáneamente,

fotografías que se dirían consolidadas

son de apenas pocos días atrás.

El listado de asuntos resueltos es abrumador,

también mi lecto-escritura, y la belleza celeste,

conversaciones interesantes, miradas

el día fosco y gris en la cabecera del valle

del que hace ya una semana.

Hubo una muerte fugaz, palabras que quedaron flotando

en el verde que amarillea en los chopos de la ribera,

algún poema de flujo de conciencia,

caminar consolidando cambios de rutina.

El trabajo matemático con mis hijos es siempre valioso

y sobresale por encima de todas las flores raras

imaginadas o reales cuyo espectro y aroma embelesa

y contrapesa la hostilidad político-mediática.

El tiempo de los membrillos culminó en la cocina

después de un concierto fílmico increíble

en el que el miedo penetró por los pies hasta la médula.

Un librito irrumpió en el centro de mando y desordenó

los frágiles estantes de los conceptos poéticos.

La observación impresionista de los hitos semanales

establece conexiones inexistentes en mi mente activa

dibuja gráficas oscilantes afectivo-emocionales

y deja posos de diversas calidades en remotas circunvoluciones.

Poema 778: Y entonces el alma descansa

Y entonces el alma descansa

En el cúmulo de eventos de fricción amiga o amante

surge la narrativa poética que muestra o esconde:

allí donde miro las nubes e imagino,

en esa proximidad, en afinidades de un cierto azar,

tras el hilo poético de un verso surrealista y opaco.

Podría reconocer algunos hitos vitales

en una escritura no del todo automática,

no del todo hermética, más imaginada que cierta.

Acaecen días de sequía poética por las circunstancias,

el tiempo de quienes me rodean, las labores vitales

las aciagas prisas laborales indispensables,

y entonces el alma descansa,

no busca metáforas ni enciende la máquina hiperbólica.

Asombrado, me topo con esa sombra inquietante

e inmediatamente la fotografío y evalúo;

en el eco me llega la palabra clave: –Nosferatu–

y la llama agónica quema todo el oxígeno que encuentra

elevándose y mostrándose épica y lírica

desdeña el hilo narrativo subsumido en la ortografía.

La satisfacción poética es decisiva

en una lectura en la que atisbo una cierta intimidad,

libro personalizado, subrayado, pedagógico.

El descanso anímico ha durado unas horas,

lo que han tardado en llegar estímulos sugestivos

en los que hallo la necesidad de una formulación poética.

Poema 719: En los resquicios del tiempo

En los resquicios del tiempo

En los resquicios del tiempo,

más allá de los sonados acontecimientos

registrados o no en agendas y memorias,

es posible vislumbrar la inmanencia personal.

La inclinación de la tangente nos dirá

si existe optimismo o esperanza

o quizás declive y negatividad.

¿Cuánto tiempo ocupa la suma de coyunturas?

¿Obedece su ocupación a alguna ley predeterminada?

Un poema surrealista leído al comenzar la mañana

puede dar la nota musical de partida

en este enmarañado y laberíntico complejo

de sensaciones, emociones, pausas y aceleraciones.

Inconfesables adicciones expansivas

pueden adueñarse de cada pausa de actividad,

vías de escape o creciente dependencia.

Uniendo de forma impresionista los puntos intersticiales

se obtiene un mapa fidedigno,

una vida oculta y a menudo despreciada

sobre la que se sustancia de forma personal e innegable

la propia historia autenticable.

En esos resquicios crecen flores o llueven cenizas,

existen páramos volcánicos o praderas primaverales,

desplazamientos vertiginosos de pantallas fútiles

o pequeñas píldoras de conexiones humanas.

La compleja realidad se modula en los pretextos.

Poema 692:¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

Nunca nada se repite del todo

y todo es encasillable en el pasado:

felicidad, ambición, resarcimiento y venganza.

Esta tecnología.

La imaginación y la creatividad no descansan

ahí está el terror, la maldad, también el martirio civil

las heroicidades individuales y colectivas

y el fin de un ciclo con toda la continuidad poética.

Los intensos focos periodísticos duran una mónada

también el griterío salvaje, los partidos del siglo

o la guerra continuada por otros medios.

Hay poesía que permanece, que resucita en las tropelías

que recitada en voz alta es un altavoz magnífico,

que susurrada entre los perseguidos los alienta

crea corrientes subterráneas indetectables por los drones.

 A treinta grados bajo cero la democracia se resiente

también las libertades civiles

en aras de una megalomanía pecuniaria sin límites.

Las nuevas guerras son videojuegos asimilables

hasta el número de asesinatos que toleran las encuestas,

la sangre solo clama sangre mientras el foco se mantiene.

El siglo será una sombra o una lucha contra la injusticia.

Poema 670: Máximo placer

Máximo placer

La luz de la mañana, el aire frío de esta borrasca,

la silueta brillante de la luna menguante

y una colección de libros, papeles, erudición

tras el olor exuberante del café

convierten esta hora en un disfrute de los sentidos.

Ya no existe un trávelin del amanecer

mientras escuchaba pomposos relatos musicales:

se imponen algunos poemas de contraste,

el terrible siglo veinte en el este europeo,

la tesis profunda y documentada

sobre la igualdad natural o la historia revisada.

Despido a mis hijos que caminan con energía

hacia su propia captación del saber,

escenas memorables con fondo otoñal

de un paseo de árboles caducifolios en decoloración.

Mi conciencia solo me permite unos minutos de placer;

antes de reintegrarme al flujo laboral

observo el lejano brillo de un sol naciente,

unas nubes rosadas, un comando de jardineros

afanándose en la recogida de las hojas incontables.

El boli Bic me llama desde la portada de un Moleskine:

mínimas reflexiones personales de cada día,

la oscilación trigonométrica del estado de ánimo,

las novedades meditadas o improvisadas,

la vida revisada meses o años después.

El placer tiende a su fin según se aclara el día

y el enfoque se vuelve pragmático desde la poesía:

un elevado punto de partida para la lucha cotidiana.

Poema 666: 666 El Día de la Bestia

666 El Día de la Bestia

“Todo ojo le verá,

hasta los que le traspasaron,

y por él harán duelo todas las razas de la Tierra”

                                                                                         Apocalipsis

El día de la bestia es la enfermedad,

ítem una suma crítica de desastres subjetivos,

 minimizados hasta que ya es tarde.

Advertirán los exégetas del advenimiento de señales,

políticos populistas cual lluvia meteorítica,

la proliferación de drones destructivos,

polemólogos iluminados por los focos mediáticos.

El tiempo que nos queda, el lujo de cada instante de vida,

una huida hacia el abismo en una película de culto

todo lo que la carne aguanta y la mente tolera

reconfigurando los parámetros consuetudinarios.

Seiscientos sesenta y seis poemas inopinadamente,

once años de escritura trapera, de búsqueda poética.

El espacio apocalíptico podría ser multidimensional,

una invasión heterodoxa de ideas y vicios,

la revisión histórica del agotamiento humano

o la destrucción genocida, una vez más, de la consciencia.

El día de la bestia es intrínseco a la aprensión de cada cual,

al mundo onírico o imaginado y temido y procrastinado,

una idea que sobrevuela en la comodidad geolocalizada

de los herederos bíblicos en esta parte del mundo.

Poema 663: Este veranillo eterno

Este veranillo eterno

Este veranillo eterno se desvanece

en tardes soleadas de octubre,

en olvidados paseos en bicicleta,

en pequeños dolores que amplifican

un nudo interno impenetrable.

Devoro la primera hora de escritura

cual yonqui de su tiempo productivo

por obra y gracia del maestro hacedor

de horarios, gran filósofo conversador.

No hay proyección micológica en el horizonte

y las labores agrícolas van con retraso,

los caminos áridos y polvorientos

dejan en el ciclista pulmones resecos,

mientras observa disgustado las máquinas pesadas

que convertirán un valle arqueológico

en un productor desmesurado de fotovoltaica.

En los amaneceres observo la luna poniente,

más tarde el bidón encendido o el río estático

en el que se divisan las piedras del cauce.

Los poemas se volverán húmedos y otoñales

en cuanto aparezcan las primeras lluvias,

como corresponde a la melancolía naciente

que bebe en estas mañanas de la lecto-escritura.

Poema 639: El ojo atlántico

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El ojo atlántico

Entre las miríadas de lagunas geográficas o culturales

estaba este archipiélago luso,

lugares de resonancias meteorológicas,

de resonancias de infamias prebélicas,

una bruma de localización indefinida y ajena.

Ojo, huracán, anticiclón, volcán,

un vocabulario expandido y mítico,

flora y fauna extraídas de relatos navegantes,

formas de vida locales y no turistizadas.

Se aproxima el observador-poeta en carne viva,

se apresta al conocimiento, al viento marino en la faz,

expectante ante las aguas termales o las cumbres volcánicas,

analista impío de la superficialidad observable.

Entre las indefiniciones conceptuales existen bases militares,

cuevas inexploradas, laurisilvas, cetáceos observables,

la sospecha habitacional antes del siglo quince.

Hacia allá nos dirigimos cual visitantes privilegiados,

punta de lanza, viajeros inquietos y observadores.

Confío en la luz atlántica, en la imaginación,

en la intensidad vital de la madurez contemplativa,

analítica, perceptiva.

Comienza un viaje de apertura atlántica,

de expectativas difusas en medio de la neblina ignorante.

Poema 626: Amistades físicas

Amistades físicas

Corríamos por el Pinar de Antequera

afianzando la edad desde hacía lustros,

también una amistad del corredor

intercambiando estados físicos y anímicos.

–No paran de hablar esas mujeres caminantes–,

dijo el más alto de nosotros;

–Van sembrando palabras por el pinar–,

le respondí en un arranque lírico.

–Qué metáfora más bonita–, me espetó.

–Algún día crecerán– le dije, –y no será tan hermoso–.

En estas, llegó otro poeta en bicicleta

y se detuvo, conversador y amistoso.

Las damas emprendieron el camino de vuelta

comentando asuntos procesales.

A diferencia de nosotros, la más alta iba en cabeza.

Terminamos el ritual dominguero

recolectando unos espárragos trigueros,

hablando de probabilidades y apuestas

y de los arqueólogos poetas o vigilantes jurados.

La liturgia amistosa por hoy había terminado.

Poema 623: Escribir sin ton ni son

Escribir sin ton ni son

Escribir sin ton ni son, palabras,

simples palabras encadenadas o sueltas

con o sin preposiciones, usura

un precio de tiempo y de ciertas malas posturas

vértigos.

Existe la belleza exterior y el traveling

nominar todo aquello que emociona o excita

o lo que aprisiona y desgasta,

cualquier flujo de conciencia en cualquier momento,

pulir,

dotar de estructura un pensamiento deslavazado.

La suma concentración del instante

será beneficiosa para mis sinapsis y salud mental,

aunque olvide deprisa el propósito y dude

–horas o minutos después–

cuál era el leiv motiv de aquello que escribí.

Leer es más cómodo, pero menos gratificante,

involucra probablemente más áreas cerebrales

desencadena procesos más vastos y etéreos.

El tiempo solitario es un tesoro que asumo con egoísmo

tecla a tecla, maravilla de la técnica

de la práctica escritora de mis dedos.

Antes he hecho una ruta en bici,

he tomado fotografías de extraños encuadres

de las que a veces emerge un poema

o he caminado sin rumbo fijo solo reflexionando.

El estado de ánimo vuelve místico o ridículo

aquello descrito o sugerido o insinuado

el leve roce del lenguaje en la conciencia

de un lector desprevenido o masoquista.

La descarga poética es un alivio y una satisfacción,

me exonera de cualquier contrato social

de sentirme un excluido por indolente y abúlico.

El deber de concentrar en píldoras de gran esfuerzo

todas las vivencias miserables

algunos pensamientos accidentales, lucidez aleatoria,

dudosa elegancia

es un exoesqueleto suficiente y en ocasiones soberbio.

La vida vivida a sorbos es escrita a borbotones

imaginada y pincelada de forma impresionista.