
Líneas
Dibujo una línea con mi presencia dinámica;
puede ser una almendra oval
visitando lavajos e hitos señalados en la infancia,
o puede ser el ángulo esquivo de tu jardín
en ida y retorno fulgurante e intenso.
El ave rapaz muestra su pecho amenazante
bello, desafiante, abierto a la cámara inocua,
traza círculos de visión mortífera
antes de un picado asombroso y nutricio.
La línea desciende desde la boca a las rodillas
en un pedaleo constante y doloroso,
pesa el viento, pesan los años, pesa la estática pose,
mientras el resto del cuerpo se funde en el aroma
del cereal mucho más avanzado y espigado.
Las decisiones sobre el trazado son improvisadas
como la vida misma: riesgo por el cielo borrascoso,
por el agotamiento y el barro traicionero
por las huellas cánidas y los aullidos lejanos.
El travelling finaliza con curiosidad incipiente,
con ideas de huertos y agua en un retiro teórico,
aquella cabaña del bosque tantas veces imaginada.
La línea poligonal se ha cerrado en una circunvalación
de dos horas y veintitantos kilómetros
en los que he deseado la continuidad imposible
de esa primavera en la meseta, apegado a la tierra.


















