
La cáscara del día
La cáscara del día envuelve la vida:
una suma increíble de pequeños acontecimientos
de decisiones intensas y cambios de humor
de sensaciones a flor de piel
de instantes de pertenencia a uno mismo.
Combinas la seguridad con la duda
evalúas, accedes al pensamiento profundo
guiado, sostenido y obligado
por la línea de continuidad temporal.
La revolución terráquea es una unidad de medida
de duración variable que se elonga o se encoge
por el vigor en la autopercepción intrínseca,
la intensidad de ese almendro en flor
o las portadas terribles de los diarios de guerra.
Millones de hormigas-persona se encogen o exaltan
por las palabras ocurrentes de multimillonarios estúpidos,
bravucones incapaces de taponar todas las fugas
del maravilloso laborar humano.
Antes o después caerán con oprobio y rencor
dejando tras de sí un rastro nefando
una memoria que la humanidad no podrá asimilar.
Los días envuelven todas las conexiones y las empaquetan
antes de que el sueño reestructure y organice
y limpie las banalidades e inmundicias del espíritu.
Renovados, asistimos a la propaganda y los fuegos de artificio.


















