
Un mundo poblado de restos
[…] Un mundo poblado de restos […]
Alice Rahon
Un doble bombardeo, el real y el mediático
invaden espacios aéreos mundiales:
restos de fuselajes derribados dicen unos,
autodestruidos dice la propaganda contraria.
Es un símbolo de la guerra, el relato,
hasta que alguien pierde los nervios e insulta,
amenaza, extrae lenguaje procaz de su enfado.
La calma vacacional escolar en las calles
contrasta con las últimas horas internautas:
asesinatos selectivos, infraestructuras arrasadas,
un piloto o varios rescatados o desaparecidos.
La imbecilidad humana está en todo lo alto,
sin apenas contrapesos ni contrainformación:
dominio tecnológico abrumador, comunicaciones,
datos y más datos, rutinas, costumbres, patrones,
el olvido del factor humano, metal precioso
que hierve en una caldera antes de transformarse
o de florecer inopinadamente en un desierto.
Maniobras de distracción lunares o hazañas deportivas
constituyen trampantojos cósmicos,
niebla que oculta propósitos megalómanos,
concentración de poder fatuo
como el fuego que suena cuando Falla se impone.
La belleza está siendo sembrada de restos inservibles
al igual que las mentes son aplacadas por la multiplicidad
sin acceso a aquellos Apuntes de Polemología.


















