
Palabras de emoción
La emoción de escuchar unas palabras simples
en la voz de un centenario,
una vida de servicio y trabajo duro,
un siglo de frenéticos cambios profundos.
Hay instantes que debieran ser memorizados
en una vida intensa que los acumula
como las cientos de fotografías especiales
en las que el encuadre aísla la belleza.
Alguien acude a socorrerte de alguna manera
para poder continuar con tu normalidad,
aquella que es inalcanzable para muchos,
acumulando deudas de auxilio social.
Las ceremonias que parecen sólidas
pueden desaparecer por múltiples motivos,
reconvertirse en otros rituales necesarios,
dejando paso a otras luces y otros protagonistas.
Cada año en estos días antaño subversivos
se disuelven las costumbres y los horarios
fluye la risa debida a nimiedades cómplices
y se produce una igualación social armónica.
Abierto el canal de las emociones en el pregón
se pueden observar afectos y conversaciones,
estados alterados de conciencia por el alcohol,
danzas rítmicas o no, necesarias para el cuerpo
y la sensación de pertenencia tribal tan vital.
Se desordena el mundo personal en estas fechas
de forma incomprensible desde el exterior,
enajenación gradual, personalizada y mística
antes de la vuelta al orden laboral y de consumo.


















