
El gato, la luna y la bruja
Al fin un cielo claro
paréntesis, anuncio de otros fríos,
la luna menguante en su columpio
fotogénica y luminosa.
Luna lunera, Selene, Astarté
la reencarnación astral de la belleza
formas suaves, deseables
el arte de la paz, protectora y vigía.
El gato en su hábitat,
compañero elegante de cariño aleatorio,
siempre juguetón como un niño
eterno demandante de atención incondicional.
La bruja, gran clásico en el imaginario patriarcal
recuperada heroína, sabia y madrina,
amalgama de ciencia y lógica,
receptora del odio impotente del machirulo ignorante.
Estampa perfecta en una mañana de febrero
en la que nada sucede y todo está ocurriendo.


















