Poema 750: Hiperconexión

Hiperconexión

Fluye la masa como lava salvaje

en puertos o aeropuertos,

alcanzar lo alcanzado en la hiperrealidad,

visión de futuro, ya pasado.

Esa emoción primaria del recuerdo

botas con tacos y un césped mudo,

antes de toda la parafernalia mundialista.

Las hormigas colonizan el lugar mágico

antes del eclipse mediático

de obligada observación.

Lagunas mentales en la no lectura,

estimulados por algoritmos

penetrantes e inútiles.

El nivel del ignorante crece en ignorancia

el del estulto en estulticia

para maravilla del espectador dopado.

Islas y oasis escasos y cotizados

en tiempo y localización espacial

de un glaciar que desaparece

arrastrado por el agua tecnologizada.

Problemas resueltos sin verificación

allá donde la estadística se la juega

cuánticamente.

El verano suma una integridad,

apuntes varios de felicidad social

un tiempo de luz añorado

en la oblicuidad de los rayos estelares.

Con plena consciencia ascendemos

hacia el privilegio de cada día.

Poema 746: El vértigo de los días

El vértigo de los días

El vértigo de los días es prodigioso,

amaneces en un planeta y oscureces en otro,

el pensamiento dota de continuidad

a la suma independiente de puntos álgidos,

una narración vital, una reconversión ética,

todas las ponderaciones necesarias y suficientes

en la locura estadística de datos y alcances

del festín informático y electivo actual.

Alejados de la agenda los genocidios,

terremotos, incendios, las destrucciones creativas,

aparece el fútbol circense y mediático

en el que una decisión o la fortuna voltean el relato.

Cualquier generador puede pasar de un prompt

a un poema simbólico como este,

mas incapaz de extraer una sinopsis en cincuenta palabras

cuando aparecen determinados conceptos vetados.

Los días se han ampliado hasta la extenuación metafísica,

rutinas acopladas al borde superficial optimizado,

titulares a cuatro columnas tan efímeros como hirientes,

la mente evolutiva en constante ebullición erudita,

solo el olvido necesario e higiénico desbloquea la memoria,

permite la inclusión en tropel de nuevas imágenes,

experiencias inmersivas, fuegos fatuos animados,

la voracidad ávida de aprovechamiento tan humana.

Viajas a una velocidad trepidante, amplías cada instante

vaciando el peso específico de cada interacción,

seleccionando los ítems desencadenantes de emociones,

lo inesperado en su belleza intrínseca alegórica,

un todo elevado y avivado por notables afectos espontáneos.

Poema 738: Fútbol sin masa

Fútbol sin masa

¿Será la paz? ¿Será la guerra?

Cada cual sabe de qué infierno procede […]

Isabel Meyrelles. El Mensajero de los Sueños

El peso del agua nos enciende algunas neuronas

que se apagan al anochecer en los estadios:

contemplar en trance las habilidades estratégicas,

indignarse por las mismas injusticias gamificadas,

sentir el privilegio del dinero en la corporeidad.

Anécdotas y literatura consumible, orgullo patrio,

circo máximo en un mundo de hombres

salpimentado por escasas mujeres irreductibles.

La energía masculina no se utiliza en la comunicación

de emociones o de sentimientos ni en la interdependencia,

fluye toda en el sentido animalístico-futbolero,

en modelos de jóvenes millonarios de aspecto extravagante.

Consuma el Mundial americano la desigualdad y el privilegio,

mercenarios de alto standing en el escaparate patrio:

bandera, himno, seguidores incondicionales.

Se blinda el espectáculo-religioso de adoración machista,

consecuencia lógica de la política internacional:

invade las vidas cotidianas, estructura horarios,

alerta toda la seguridad pública y privada disponible.

La masa ha cambiado de forma, de estética, de apariencia

pero incide en los mismos rituales de enardecimiento colectivo,

de culto a los ancestros, de emociones primarias.

Atónitos nos sumimos en el mundo Matrix,

obnubilados por un chaval imberbe, estandarte de la magia

del concepto futbolístico nacional.

Poema 711: En el fútbol

En el fútbol

Hay una esperanza de trance

en los cánticos colectivos, en las expiaciones

en los rituales previos bajo el sol o la lluvia:

gritos a pleno pulmón

una simulación o metamorfosis de violencia.

Hombres corriendo, faenando, confrontando

su fuerza física, su habilidad corporal

la inteligencia postural y estratégica,

egos millonarios jaleados o vilipendiados.

Salmodias reconocidas por la masa asidua,

el retumbar del suelo de hormigón

pateado por miles de personas que botan al unísono,

conduce a alegría o desesperación figuradas,

estados de ánimo trasladables a la vida real.

Hay mujeres que imitan desahogos rancios

de machos jóvenes de energía desbordada,

agitan sus bufandas y emiten improperios

hacia la única autoridad respetada en el césped.

Llueve y las aficiones soportan con estoicismo

las imprecisiones de los contendientes:

comentarios banales, cuñados entendidos,

lugares vergonzosos de tan comunes.

La alegría colectiva de la victoria

crea una sugestión momentánea de euforia,

ocupa todo el espacio mental de los asistentes

antes de que el frío real designe nuevas necesidades.

El oasis mental del espectáculo balompédico

termina con la dispersión de la comuna anónima.

Poema 203: Pasa en el campo de fútbol

Pasa en el campo de fútbol

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Pasa en el terreno de juego:

máxima concentración, fuerza juvenil,

el deseo de miles de niños hecho realidad,

precisión, juego bonito, ambición.

 

Hoy hace frío y el sudor se hiela,

hay una inteligencia posicional

y jugadas ensayadas hasta la perfección.

 

Hay una estética del pelo, de la barba,

de los tatuajes imposibles,

una muestra de riqueza imparable,

un modelo de heroicidad masculina.

 

Hay ansia de triunfo, días de gloria,

derrotas terribles de lágrimas

volanderas, aclamación y encumbramiento,

y el odio y el insulto de los tiranos.

 

La nada aguarda en la caída de los dioses,

la justicia revienta los entramados fiscales,

mortales de ignorancia altanera,

dioses del césped y del balón rodado.

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