Poema 738: Fútbol sin masa

Fútbol sin masa

¿Será la paz? ¿Será la guerra?

Cada cual sabe de qué infierno procede […]

Isabel Meyrelles. El Mensajero de los Sueños

El peso del agua nos enciende algunas neuronas

que se apagan al anochecer en los estadios:

contemplar en trance las habilidades estratégicas,

indignarse por las mismas injusticias gamificadas,

sentir el privilegio del dinero en la corporeidad.

Anécdotas y literatura consumible, orgullo patrio,

circo máximo en un mundo de hombres

salpimentado por escasas mujeres irreductibles.

La energía masculina no se utiliza en la comunicación

de emociones o de sentimientos ni en la interdependencia,

fluye toda en el sentido animalístico-futbolero,

en modelos de jóvenes millonarios de aspecto extravagante.

Consuma el Mundial americano la desigualdad y el privilegio,

mercenarios de alto standing en el escaparate patrio:

bandera, himno, seguidores incondicionales.

Se blinda el espectáculo-religioso de adoración machista,

consecuencia lógica de la política internacional:

invade las vidas cotidianas, estructura horarios,

alerta toda la seguridad pública y privada disponible.

La masa ha cambiado de forma, de estética, de apariencia

pero incide en los mismos rituales de enardecimiento colectivo,

de culto a los ancestros, de emociones primarias.

Atónitos nos sumimos en el mundo Matrix,

obnubilados por un chaval imberbe, estandarte de la magia

del concepto futbolístico nacional.

Poema 737: En tierras fraudulentas

En tierras fraudulentas

En tierras fraudulentas

el poeta loco

es un testigo irremplazable

de estos tiempos […]

Isabel Meyrelles, El Mensajero de los Sueños

Supervivencia, sexo, caminar lo más erguido posible

en el mundo en el que si te detienes, la marea te empuja.

El farsante loco anuncia que el precio del crudo disminuye;

el facineroso asiente, pero sigue ejecutando,

colonizando, huyendo hacia delante, destruyendo.

“You’d be in jail if it wasn’t for me. I’m saving your neck right now»

clama el tahúr henchido de orgullo patrio.

Trampantojos múltiples, engaños de puro artificio

la luna, un teléfono clonado, venganzas selectivas

contra cualquier poeta loco de una locura humanista diferente.

El relato frente al concepto, la imagen sostenida pecuniariamente,

la realidad bélica terrible: sangre, demolición, amputación y muerte

frente al videojuego televisivo en el que figuras subhumanas

caen o avanzan sustituidas inmediatamente por otras similares:

si consigues monedas doradas inmediatamente reconstruyes,

recompones a tu imagen y semejanza, –divina omnipotencia–,

hasta que encuentras un resquicio ventajoso y lucrativo.

Los súbditos, mayoritariamente masculinizados, consienten,

impasibles y gregarios, soldados de pensamiento opaco.

Los poetas locos se desgañitan u ofenden con insensatez,

ajenos al silencio, fijos los ojos en el circo futbolístico.

Poema 730: Decadencia

Decadencia

La decadencia es el dolor del mundo

asomarte a un noticiario cada mañana

tratar de entender cómo funciona la nueva guerra,

los drones con cable tan mortíferos,

los escudos y una tecnología impensable.

Solo importa el precio del petróleo,

los buques amontonados en un estrecho-ratonera,

las fotografías de unos septuagenarios mandamases,

obviando las tiendas rasgadas por el viento,

los civiles asesinados por cálculos erróneos o certeros,

soldados engañados para mantener los frentes abiertos

ante negociaciones surrealistas e inútiles.

El hambre.

Disparar a los mensajeros de cualquier tipo funciona:

un futbolista imberbe que enarbola una bandera,

unos países decentes que dejan de cantar

para no legitimar la presencia injusta de los genocidas,

un presidente no alineado que eleva su voz ante el mundo.

El dinero y la fuerza no alcanzan todos los resquicios del poder,

la insurrección aparece en un mural de Bansky

en un balcón de un barrio popular

o en un estadio en el que la seguridad borra el rastro al instante.

La forma del mundo se dibuja en las redes

aunque cada cual guarde celosamente sus instantes de humanidad,

las pequeñas alegrías compensatorias

por las que el deseo de vivir se impone a cualquier atisbo de deserción.

Poema 726: Niebla de mayo

Niebla de mayo

La niebla mediática oscurece intenciones

negocios, apuestas, contrainteligencia,

el dolor ridículo de un estrecho estratégico

los bandazos esperpénticos y grotescos

del personaje abominable y bravucón.

Otros bufones nacionales hacen equilibrios

para no ser arrastrados por la ola planetaria,

nube de magnates tecnológicos,

cónyuges pavoneándose en escenarios de moda.

Los cielos tan hermosos contienen espacios aéreos

drones de última generación, misiles escolares,

ocasos y amaneceres de imperios excesivos.

La niebla asoma en el valle para esconder miserias,

extemporánea, densa y luctuosa por Soledad,

referente periodístico en tantos momentos críticos.

Niebla autoimpuesta para poder vivir, aprender,

acompañar en el nervioso trance que no llega,

para poder soportar las autocontradicciones

en esta península personal llena de vacuas tentaciones.

Poema 716: Desolación

Desolación

“Caminamos, pero no encontramos la ola

al fondo de las negras alamedas”

                                                     Gisèle Prassinos

El paisaje no es lunar, ni siquiera baldío,

es la desolación interior, negra negrura

arrasada por el fuego.

Tantas veces se habrá repetido:

volcanes, fuego llevado por el rayo

más tarde domesticado e imprescindible.

Al contemplar las cimas arrasadas

mi optimismo utópico me susurra regeneración,

ciclos, fertilidad de la tierra carbonizada.

Habrán de pasar lustros y guerras externas,

la voluntad de las personas que habitan esa tierra,

miles de senderistas de mirada poética

para que plantas y animales se posesionen

de la tierra del fuego.

El ánimo del viajero se estremece,

piornos carbonizados, abetos y pinos oscuros

que ya no verdearán nunca, ausencia animal,

el viento que no tiene donde esconderse.

Cuesta imaginar las llamaradas descontroladas

el ruido al crepitar el combustible vegetal

y el tropel animal tratando de huir desesperadamente.

Cuesta imaginar drones en la noche vomitando fuego.

Poema 713: Misiles

Misiles

“Aunque caigan muy lejos,

los misiles estallan en el cerebro de cada ciudadano”

Manuel Vicent en El País

Miedo del susurro que dejan en el aire

antes de la explosión destructiva

la mano del hombre que construyó edificios

que diseñó entornos de primavera

y ejecutó música tan potente bajo las bombas

como la sinfonía Leningrado.

Tratamos de imaginar el arma que individualiza,

localiza y destruye ayatolás

que secuestra, parodia y disfraza populistas,

el arma definitiva de la ficción

asociada a escudos de bárbaros nombres.

En el cerebro electoral ya han penetrado los misiles

dejan devastación de la inteligencia

atacan tesoros largo tiempo construidos:

preciosas piedras feministas, oro tolerante,

joyas educativas engarzadas de empatía,

arcas creativas profusamente decoradas de humanidad.

Resiliente, la humanidad enterrará a los tecnócratas,

a los megalómanos decrépitos inmunes,

a los oportunistas ególatras, chamarileros de la desdicha

mientras la naturaleza resurge y grita en las grietas del desastre.

Poema 709: Espectro de predicciones

Espectro de predicciones

Asimilamos la inhumanidad moderna:

asesinatos selectivos, secuestros,

política espectáculo con miras económicas,

bravucones aleatoriamente amenazantes,

destrucción total de infraestructuras y hospitales,

desinformación en redes sociales

y una dosificación de muerte absorbible por el público.

El espectro de predicciones es holgado,

dicen los agresores: –Los objetivos se han cumplido

para desdecirse al cabo de unas horas

mientras el sionismo mudo sigue disparando.

La astucia de la teocracia petrolera es una incógnita

dirán los analistas más avispados,

Se han preparado durante veinte años para esto

sugerirán los estudiosos del Próximo Oriente.

No hay certezas, solo gasto y destrucción:

fluctúan los mercados en este videojuego disparatado

provocando pérdidas y ganancias abruptas

mediante tanato-apuestas de ética cuestionable.

El juego de los gerifaltes se amolda a lobbies adeptos,

a sus intereses ocultos condicionados e instantáneos

alejados del progreso ecuménico y de la cultura.

Poema 708: Domingo por la mañana

Domingo por la mañana

La felicidad era madrugar para correr por el pinar

día calmo entre borrascas nominales temibles

flores sueltas en versos sueltos

tal vez almendros o prunos solitarios.

La vida intensa no cesa ni un instante:

basta levantar la vista alrededor

obligaciones y devociones sucesivas

belleza, piar de pájaros, confianza

y la presión de la agenda real o impostada.

Hace seis años del virus asesino:

han cambiado las amenazas globales

nubes de tensión, armas insospechadas,

la tiranía ostentosa de exhibición mediática,

artículos explicativos o poéticos,

destrucción y ruina activadas desde lujosos palacios.

Perlas de felicidad en todos los sentidos,

lucha feminista, escuchas múltiples,

una torre de libros y revistas por leer,

el sosiego de abrir la ventana y atisbar el río

entre árboles llenos de brotes, aún pelados.

Toda la mañana por delante,

sol y mínimas decisiones enmarcan un día hermoso

en la flor de la vida, con el privilegio enorme de vivir.

Poema 707: Las batallas

Las batallas

Las sombrillas destrozadas y abandonadas

son un paisaje de guerra

solo comparable a las batallas internas

que una puede ignorar o considerar

ante amigas o psicólogas.

Sobrevivir es siempre el objetivo último

de cada célula, tejido, músculo, apariencia,

rutinas aprendidas durante décadas,

movimientos de respuesta rápida

o meditaciones sin aparente camino de salida.

La tortuosa vida interior, siempre mediada

por roces finos o dolorosos o inadvertidos

con el exterior, con las enfermedades,

con la conciencia social tan arraigada.

En la batalla del dolor contra el vacío

siempre pierdes;

solo la sonrisa o la risa abierta y franca

será capaz de anestesiarte durante un lapso

más o menos benigno de tiempo.

La sola mención a una guerra-espectáculo,

mediática, televisada y jaleada por el capital

sacude todos los mercados dañando a los pobres,

más desigualdad, más esclavismo, más inhumanidad.

Los cerebros reptilianos parecen estar preparados

para unirse a la llamada de vocablos ancestrales:

atacar, destrozar, domeñar, aniquilar.

Solo la inteligencia compasiva puede mediar, resistir,

elevar estructuras éticas a cumbres bien visibles,

conseguir adhesiones y finalmente triunfar.

Poema 706: La cáscara del día

La cáscara del día

La cáscara del día envuelve la vida:

una suma increíble de pequeños acontecimientos

de decisiones intensas y cambios de humor

de sensaciones a flor de piel

de instantes de pertenencia a uno mismo.

Combinas la seguridad con la duda

evalúas, accedes al pensamiento profundo

guiado, sostenido y obligado

por la línea de continuidad temporal.

La revolución terráquea es una unidad de medida

de duración variable que se elonga o se encoge

por el vigor en la autopercepción intrínseca,

la intensidad de ese almendro en flor

o las portadas terribles de los diarios de guerra.

Millones de hormigas-persona se encogen o exaltan

por las palabras ocurrentes de multimillonarios estúpidos,

bravucones incapaces de taponar todas las fugas

del maravilloso laborar humano.

Antes o después caerán con oprobio y rencor

dejando tras de sí un rastro nefando

una memoria que la humanidad no podrá asimilar.

Los días envuelven todas las conexiones y las empaquetan

antes de que el sueño reestructure y organice

y limpie las banalidades e inmundicias del espíritu.

Renovados, asistimos a la propaganda y los fuegos de artificio.