Poema 705: El mes de la guerra

El mes de la guerra

Emulando el resumen interesado de la Historia

abstracción sin matices

esos líderes testosterónicos y seniles

juegan videojuegos de guerra ganando dinero a espuertas.

Toda la tecnología militar teledirigida

se combina con desinformación y propaganda:

la marcialidad de etimología divina y agresiva.

Florecen los almendros y reverdecen los campos

tras las inundaciones pasadas

en vivo contraste visual con la barbarie demoledora

con escuelas y hospitales reducidos a escombros.

El polvo y el barro se mezclan con la sangre

eludida en las imágenes con habilidad desinformativa.

La ideología, la desigualdad y el enriquecimiento atroz

se combinan como un trampantojo terrible

de escándalos de pedofilia y corrupción dirigente;

nos obligan como testigos necesarios a posicionarnos

como cómplices o enemigos

en persecuciones, escuchas y cancelaciones.

Todo el poder disfrazado de democracia

en manos de septuagenarios crueles

capaces de convertir humanos en alimañas

y de asesinarlos en pequeñas dosis

admisibles por las encuestas y la opinión manipulada

de los faros y guías asalariados de Occidente.

Poema 704: No hay nada sobre lo que escribir

No hay nada sobre lo que escribir

No hay nada sobre lo que escribir,

ni siquiera las dos estúpidas invasiones conocidas

ni las múltiples guerras silenciadas.

No puedo escribir sobre violencia

porque incita a la violencia

o sobre la crueldad de la vida para muchos

desde mi atalaya confortable de acomodado burgués.

La mentira rampante apoyada en datos discretos

no me proporciona temas agradables:

da igual lo que digan los estultos y mentecatos

ni quien los represente,

serán votados ampliamente por múltiples iluminados.

Nada conmueve ni ilusiona cuando todo funciona,

parece que gobiernan bien en la bonanza

hasta que el fuego o una DANA los dejan desnudos.

Nada hay significativo en la coordinación y el compromiso

o en los consensos retorcidos y ensamblados

aceptados a regañadientes por las partes:

la persona no muerde al perro, ni la sangre llega al río

ese que anega su cauce histórico invadido.

La máquina social funciona, aunque nos lleve al abismo,

los sesgos nos engañan y protegen

fomentan una individualidad ahistórica

en tiempo de posibilidades tecnológicas infinitas.

El color lo has encontrado en un verso de Ajmátova:

–Por un instante de calma / daría la paz eterna–.

Poema 692:¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

Nunca nada se repite del todo

y todo es encasillable en el pasado:

felicidad, ambición, resarcimiento y venganza.

Esta tecnología.

La imaginación y la creatividad no descansan

ahí está el terror, la maldad, también el martirio civil

las heroicidades individuales y colectivas

y el fin de un ciclo con toda la continuidad poética.

Los intensos focos periodísticos duran una mónada

también el griterío salvaje, los partidos del siglo

o la guerra continuada por otros medios.

Hay poesía que permanece, que resucita en las tropelías

que recitada en voz alta es un altavoz magnífico,

que susurrada entre los perseguidos los alienta

crea corrientes subterráneas indetectables por los drones.

 A treinta grados bajo cero la democracia se resiente

también las libertades civiles

en aras de una megalomanía pecuniaria sin límites.

Las nuevas guerras son videojuegos asimilables

hasta el número de asesinatos que toleran las encuestas,

la sangre solo clama sangre mientras el foco se mantiene.

El siglo será una sombra o una lucha contra la injusticia.

Poema 590: Frío impostado

Frío impostado

La tercera o cuarta noticia del día es el frío,

frío castellano, seco, intenso, intrínseco,

aprovechado secularmente para curar embutidos,

para cocinar el puchero en la lumbre.

Las agencias de noticias priman la esperanza,

la noticia que nunca llega:

la tregua parcial de los bombardeos sionistas

en el avispero del mundo.

El frío hace abrir nuevos albergues a orillas del Nervión,

estira las vidas miserables de los sintecho,

una buena noticia entre decenas de rencillas políticas,

discursos miserables, papanatas de la demagogia.

El frío mediático es más intenso que el real,

propicia ropa térmica, capas y capas de textil

y un apalancarse en el sofá, bien calefactado.

La escarcha en los tejados

tiene el mismo color que la luna diurna,

la escasa intensidad de un saludo de ascensor.

Se congela la ropa tendida en el canal

ávida del sol de la mañana,

colocada ahí solo para el disfrute del corredor.

Dice el periódico que mueren las plagas y renacen los virus,

alojándose en sus huéspedes de forma aleatoria.

La cuesta de enero ha llegado como llega siempre.

Poema 566: Nubes blancas

Nubes blancas

Las nubes blancas parecen buques de imaginación,

dirigibles de gran profundidad,

una escuadra de guerra celestial.

Ensombrecen la tierra yerma, recién arada,

los surcos marrones e infinitos

brillan tras las lluvias desordenadas.

El espíritu se refleja en ellas, se amansa

entra en un estado de serenidad,

se detiene el tiempo sostenido en los confines

de la unión de cielo y tierra.

Durante esos instantes no importan las noticias,

los muertos por el temporal o por los drones,

solo el viaje solitario adquiere entidad,

laxitud emocional intensa, ya trance, ya éxtasis.

Esas nubes blancas, profundas, vigorosas

son efímeras e inusuales

tras ellas hoy se ha serenado el cielo azul

y ha llegado el silencio del ocaso.

Poema 565: El tiempo del membrillo

El tiempo del membrillo

En el tiempo del membrillo se fue el sol,

terribles inundaciones,

la súbita caída de las hojas otoñales.

El tiempo de Todos los Santos,

buñuelos, y una escasez de luz

hogareña y de graves estudios.

Permanencia, viajes, castañas,

teatro y declamaciones exaltadas,

la guerra con un velo informativo.

La ironía del encantamiento,

lecturas de autoras epicéntricas

allá donde existió un paraíso,

una convivencia rica y feraz.

Color, botón, hoja, número,

una sombra móvil, incierta,

contraída y menguante,

el color violáceo de noviembre

que espera ansioso esas nieblas

esos diálogos románticos

esos héroes deconstruidos

y la humedad invasora de cementerios.

Poema 559: Otoño de esperanza

Otoño de esperanza

Llueve, se ocultan las noticias cíclicas

sobre la sequía y los embalses,

siguen las guerras asimétricas,

agresiones planificadas, sembradoras de odio,

el trampantojo deportivo audiovisual,

algunos premios puntuales:

nobeles, editoriales, premios nacionales,

las elecciones bipolares de noviembre

en la cúspide del poder mundial,

las noticias siguen el curso esperado.

La lluvia trae consigo esperanza,

verdor en las cunetas, fulgor en los árboles,

la luna llena de octubre acechando.

Comienza la temporada de setas,

la siembra concienzuda del campo de Castilla,

y el colorido impagable de los árboles caducos.

El bidón llameante ilumina el amanecer

desde hace un par de semanas;

retornan los libros apocalípticos y distópicos,

se celebran descubrimientos científicos

y la maquinaria estacional gira sin fin.

Poema 558: Supremacía tecnológica

Supremacía tecnológica

Cierro los ojos, aún hay noticias,

gritos, horror y lenguaje aséptico.

Siempre hay justificación:

un escondrijo subterráneo,

una plataforma oculta, un dirigente,

para que haya decenas o centenas

de víctimas civiles o cascos azules

escudos humanos en todo caso.

Apenas unas palabras ininteligibles,

un eco político amortiguado,

una tímida protesta pública

te convierte en persona non grata

en un enemigo anti sionista.

No hay música ni poesía ni flores,

hay polvo, escombros, sangre y gritos,

las heridas generan violencia futura,

fiada la paz a la supremacía tecnológica.

El futuro distópico está llegando,

máquinas, drones, servicios de inteligencia

formas de destrucción humana

que convierten a las víctimas en alimañas.

Poema 557: Tiempos de paz

Tiempos de paz

El alcázar era un cohete a punto de despegar.

Silencio.

Gritos de guerra y el ultrasonido de las bombas.

Explosión.

Polvo, lamentos, sonidos del desvalimiento.

Resistencia.

Las vías de protesta son escasas y no sirven.

Hoja volandera.

El trampantojo de la ONU se desmorona.

Inmovilismo.

El mundo congelado durante las purgas exquisitas.

Daños colaterales.

Monumento a un soldado de otra devastación.

Impotencia.

El poema impreso en la hoja flota sobre el polvo.

Supervivencia.

Huida hacia la destrucción cortando todos los caminos.

Alimañas.

La tecnología produce una supremacía ética.

Silencio local.

El ciclo continúa, cual lemniscata, indefinidamente.

Poema 549: Poder y despilfarro

Poder y despilfarro

No hay luna y la masa se agolpa en la semioscuridad

expectante ante la novedad tecnológica.

Una voz femenina anuncia la virtualidad,

el futuro que nos ha alcanzado veloz,

las luces en escuadrón y la música cinematográfica.

Las hormigas organizadas en células amistosas

graban con sus móviles los movimientos precisos

de los trescientos drones con luces de colores.

La figuración espacial bien podría ser proyección,

ilusión, apariencia, una cierta y segura irrealidad.

Tuve la sensación terrible de una guerra futura,

el ataque aséptico de máquinas exterminadoras,

el poder, allá donde se encuentre, mostrándose,

una cúpula ovni capaz de absorber las voluntades

y de generar susto, sobresalto, pavor y terror.

Boquiabiertos contemplamos los dibujos cautivos,

lugares y símbolos emblemáticos de esta ciudad,

y la sobrecogedora vuelta de la perfecta escuadra

en múltiples planos de roja incandescencia

a sus bases logísticas para ser abastecidos.

El espectáculo inocuo del despilfarro

concluye de forma marcial y magnífica.