Poema 713: Misiles

Misiles

“Aunque caigan muy lejos,

los misiles estallan en el cerebro de cada ciudadano”

Manuel Vicent en El País

Miedo del susurro que dejan en el aire

antes de la explosión destructiva

la mano del hombre que construyó edificios

que diseñó entornos de primavera

y ejecutó música tan potente bajo las bombas

como la sinfonía Leningrado.

Tratamos de imaginar el arma que individualiza,

localiza y destruye ayatolás

que secuestra, parodia y disfraza populistas,

el arma definitiva de la ficción

asociada a escudos de bárbaros nombres.

En el cerebro electoral ya han penetrado los misiles

dejan devastación de la inteligencia

atacan tesoros largo tiempo construidos:

preciosas piedras feministas, oro tolerante,

joyas educativas engarzadas de empatía,

arcas creativas profusamente decoradas de humanidad.

Resiliente, la humanidad enterrará a los tecnócratas,

a los megalómanos decrépitos inmunes,

a los oportunistas ególatras, chamarileros de la desdicha

mientras la naturaleza resurge y grita en las grietas del desastre.

Poema 558: Supremacía tecnológica

Supremacía tecnológica

Cierro los ojos, aún hay noticias,

gritos, horror y lenguaje aséptico.

Siempre hay justificación:

un escondrijo subterráneo,

una plataforma oculta, un dirigente,

para que haya decenas o centenas

de víctimas civiles o cascos azules

escudos humanos en todo caso.

Apenas unas palabras ininteligibles,

un eco político amortiguado,

una tímida protesta pública

te convierte en persona non grata

en un enemigo anti sionista.

No hay música ni poesía ni flores,

hay polvo, escombros, sangre y gritos,

las heridas generan violencia futura,

fiada la paz a la supremacía tecnológica.

El futuro distópico está llegando,

máquinas, drones, servicios de inteligencia

formas de destrucción humana

que convierten a las víctimas en alimañas.

Poema 386: Noticias

Noticias

Apago la radio incapaz de asumir la negatividad,

los desastres, la perversión humana.

Parecen noticias colocada en las ondas

para penetrar en mi estado de ánimo.

¿Ignoran que enviar armas a Ucrania

es añadir combustible en un incendio?

Precios, inflación, pobreza energética,

se cuelan conceptos contrapuestos a la visión directa:

coches sofisticados en la carretera, terrazas llenas,

espectáculos caros para los que no hay entradas.

Por otra parte, tasas de paro terribles,

pésimas condiciones laborales, alumnos sin desayunar,

miles de inmigrantes que pierden la vida cada año

en el desesperado intento de acceso a una vida digna.

Algo falla en un sistema con esta enorme brecha:

los gobernantes más lúcidos tratan de parchear boquetes,

de apagar incendios,

pero no dan abasto en un mundo lleno de pirómanos,

locutores incendiarios, presentadores autómatas,

plumas agradecidas y puertas giratorias.

Apago la radio y me refugio en una ópera transgresora,

o en una poeta que remueve conciencias, excita y amplifica

imágenes, injusticias, desigualdades.

El fabuloso hito científico de lograr vacunas para el Covid

se empaña cada día y se minimiza o se ignora.

No quiero a nadie introduciendo odio en mi cabeza.