Poema 687: Sombras

Sombras

Se ennegrece la tarde tras la siesta

luz oblicua y filtros mentales

un personaje bonachón caminante

titilan los árboles por un viento de fondo

rumor de motocicletas en lontananza.

El vacío lleno de vehículos

semáforos problema tras problema

enfocando y resistiendo

escuchas múltiples de asuntos banales

el desierto de enero

todos los focos mediáticos desconcertados

donde nadie puede profundizar:

muertos y una teatralidad excelsa

muestra desmesurada de poder.

La sombra es ocurrencia y farol

órdagos lanzados al viento de la borrasca

divergencias informativas

nebulosa predictiva de fichas de dominó

todas las vías explorables alimentadas

salvo quizás la potente realidad inesperada.

La vida sigue igual bajo la acacia llena de vainas

absorbidos todos por el ruido y la amenaza

y la pátina de neblina oscura que todo cubre.

Poema 686: El engaño

El engaño

Amanece el año con secuestros

bravuconadas, amenazas,

latrocinio combustible impúdico.

El peso mental de la impunidad

en las mentes sobreinformadas

crea nubes tóxicas de irrelevancia

e inmovilidad personal.

Una pequeña luz en un extremo,

palabras volátiles y cuerdas

realpolitik de aparente continuidad

espectros y víctimas colaterales

y la dignidad negociada hasta la náusea.

El matón azuza a sus huestes

replicadas y amplificadas en redes

en una estrategia de desgaste y miedo.

El engaño oculta la destrucción,

una centena banal de asesinados,

campos de refugiados y paz pospuesta.

El dinero trata de infiltrarse en todo

transmutando riqueza en dominación

mientras aturdidos aceptamos

la invasión amplificada de nuestro intelecto.

En la esquina izquierda arde

el fuego olímpico en las mentes optimistas.

Poema 685: El Camello

El Camello

He pasado de puntillas sobre el año nuevo

rutinas placenteras, dibujos en la arena

un baño ritual en agua helada, cortante,

el tiempo medido para no perecer.

Los cielos crean una paleta de colores pastel

en la bahía donde al fin descubro el camello

roca inmortal desafiante al mar Cantábrico.

Palacetes en el horizonte, viejas moradas

en las que imagino a un Benito envejecido

contemplando los amaneceres mientras pudo,

rememorando sus años con Emilia.

Todo descubrimiento depende del punto de vista,

enfocar desde el lado correcto o inesperado:

aquella juventud erudita y filosófica desnuda

en medio de una noche septembrina

brincando por entre las olas de la exigua playa.

El instante del crepúsculo se eleva en mi deleite

cuál hito memorable dos décadas después,

el tiempo de contemplar y de fijar calmadamente

esa luz y toda esa tormenta dispar de ideas latentes.

Poema 684: La ventana

La ventana

Acumula cientos de arrugas en miles de años

imposible alféizar

a salvo de las hordas contemplativas.

Observo a su través el mar y el año que termina

el frío y las penosidades gazatíes

sistemático exterminio inhumano

escuadrones de artefactos armados

con tecnología para la destrucción.

La ventana es un punto de fuga de consciencia

esos filtros mentales de estabilización

capaces de ignorar la estulticia opositora

vientos del pasado populistas y crueles

fachapobres ilusionados por la simpleza

hijos del patriarcado privados de privilegios.

Entra planeando una gaviota precisa y lineal

de sublime feminismo y brillo mágico

se expande y acaricia toda la pirámide

provoca estornudos y conocimiento.

Nadie pudo esculpir ni modular la roca

sí las fuerzas de la naturaleza indomables

en un inevitable vaivén sutilmente moderado

avistar el más allá en un azul tramposo

sobre el que surfear o sucumbir.

Los vientos de la perspicacia atraviesan el espacio.

Poema 683: Antropología de madurez

Antropología de madurez

Descubro pequeños gestos de insumisión

como consecuencia de gestos ancestrales;

festividades veraniegas

como contrapunto rebelde a la cooperación

y sometimiento leve a las órdenes de un jefe.

Leer hace reflexionar, también la escucha activa

la consciencia de la invasión en la vida ajena

o la incoherencia necesaria en la vitalidad,

en el deseo o en las perspectivas de otro futuro:

inversiones inseguras y tal vez aleatorias,

extremos teóricamente innecesarios

y sin embargo capaces de mantener iluminada

la esfera subconsciente, los circuitos afectivos,

esos hilos de apariencia superflua que todo conectan.

El excedente de tiempo lento cual cocción a la lumbre

eleva el nivel de ideas y pensamientos,

excede las rutas cotidianas de sencillas rutinas mentales

arriesga e ilumina, ordena y aconseja,

permite una visión cenital del entorno reducido

en el que está el espacio-tiempo en el que te mueves

y todo lo que en él entra, sale y se afana,

salvo tú mismo, que te debates entre necesidad y contingencia.

La creatividad humana deja manchas de colores potenciales

en cada individuo, en cada colectividad,

contrapone y define, aísla y condiciona, genera identidad

al tiempo que comparte, relaciona e integra saberes

con resultado opuesto a la idiosincrasia intuitiva inicial.

El conocimiento no exime de la tristeza vital.

Poema 682: No hay piedad en el frío

No hay piedad en el frío

No hay piedad en el frío,

ni en el hambre,

las heladas clásicas pueden remover

algunas conciencias oxidadas

también el despilfarro de los días navideños

o la náusea de un consumismo insaciable

atenuador de mdernas ansiedades y angustias.

La prensa incide un día con intensidad

para dormir las noticias al día siguiente,

centrándose en costumbres y distorsiones,

en interesados asuntos políticos

y en los caminos tortuosos que llevan al poder.

El colorido de las lonas y tendales sobre las ruinas

disocia la compasión e insinúa una cierta felicidad

en el arracimamiento humano y el socorro mutuo,

la dicha de las personas que se buscan y encuentran

la cierta igualdad de quien apenas posee esperanza.

El modelo televisado se reproduce en la mínima célula

del populismo cruel,

de la diferencia hostil por nacimiento.

Yo expulsé, yo limpié, yo conservé la idiosincrasia,

dirán los héroes abrillantados y explotadores

con sus fundas de piel animal y sus pertrechos asiáticos;

nosotros somos los ungidos por la divina providencia

elegidos y sublimados, verdaderos espíritus humanos

dueños del solar patrio y guardianes de la bandera.

El frío extremo y la precariedad

nos conectan con los valles de la Historia.

Poema 681: Lux, escucha activa

Lux, escucha activa

Lux es un escándalo y una revolución

una suma de talentos y de imagen,

la marca llevada al lujo y al feminismo.

En la primera escucha me llega una sinfónica

el soporte exquisito de la orquesta,

buena música de fondo, marco y elevación.

Después vienen las variaciones, la voz rota,

el aire flamenco y las letras de potencia.

Como el mal estudiante no paso de canciones

repito y repito los primeros temas,

no he visto los vídeos, pero sí la estética,

la cierta provocación necesaria en las redes.

La voz ya rota, ya aguda, ya afinadísima

traspasa lenguajes y fronteras, ilumina fiestas

despierta idiomas olvidados,

es un monumento a la creatividad libre,

provocativa, innovadora, música elevada y popular.

La controversia pseudo religiosa abre caminos

puertas e hilos, llena sesudos artículos

es el hilo conductor de una nueva era ficticia,

un posmodernismo tantas veces redivivo.

Ella habla perfecto castellano, sin lambdismo ni rotacismo

escucharé absorto, mientras sigo la maravilla compositiva,

el dinero concertante capaz de crear este monumento.

Poema 680: El baile de los recuerdos

El baile de los recuerdos

La montaña llegó a mi indolencia,

decenas de papeles, fotografías, exposiciones,

pasado, poemas, olvido:

dos servilletas, varias facturas, revistas,

olor acumulado de tinta antigua

dibujos infantiles, regalos, misticismo,

renunciar a la suma terrible de recuerdos

de los que queda un leve relato edulcorado.

El erotismo de escribir ocultamente

se ha ido difuminando,

deja tras de sí cuadernos inconclusos

poemas encendidos que nadie leerá.

Guardo recuerdos esenciales, no arqueológicos

sino espirituales, armas contra el tiempo,

corazas del porvenir.

La liviandad es un espacio atractivo,

me condena a la pausa lectora, al domingo,

a tardes de lucubraciones emocionales

mientras el orden hace su trabajo soterrado.

Poema 679: El tiempo blanco

El tiempo blanco

Aislado y azul

amanece el invierno aséptico

voces en un coro presuntamente navideño

muchos tics de labores realizadas

el placer se escapa

en la multiplicidad veloz del aprovechamiento

lo pasado es una imagen fugaz

solo lo por venir habita el cerebro

The Nutcracker llegó donde no había máscaras

en una soledad armoniosa

con coro contemplativo y respetuoso

un espacio sonoro de abrazos fraternos

en un final propio del espíritu de adviento

los cielos engañan cual trampantojos

de anuncios níveos nunca concretados

palabras que engarzan reflexiones

hilos y pensamientos voraces

sostenido por ideas fijas eternas inmutables

de apariencia inmortal

sobrevuela el río con sus corrientes convectivas

aquella garza que azulea la piedra

junto al puente desmemoriado

llega el tiempo constreñido y taciturno

un azar hogareño lector y reflexivo

Poema 678: El tiempo del unicornio

El tiempo del unicornio

El tiempo del unicornio trae la lluvia

momentos de máxima alerta

un recordatorio de ardor guerrero

preocupaciones inútiles antes del sosiego.

Multitarea repartida sin piedad

en días enfebrecidos de Navidad latente,

capitalismo desatado, noticias tremendas

de abusadores machistas impunes.

Toda la atención enfocada en etéreas noticias

víctimas y consumidores del vértigo

de editoriales cargados de epítetos

de la prisa vital por alcanzar el absoluto.

La belleza del invierno que amanece

es gris, llena de niebla y de siluetas,

es un tiempo de imaginación y memoria,

reminiscencias de un pasado de laúdes

de cánticos desafinados en una cocina

en la que chisporroteaba la lumbre materna.

El tiempo vuela y la memoria se renueva

en aras de esa cierta resiliencia mítica

cuando las siluetas se difuminan

y uno explota de alegría efímera y exultante.