Poema 768: Acampada

Acampada

Las agendas políticas se superponen

luchan abiertamente en las portadas,

son efímeras, intensas y abrasivas,

erosionan prestigios, gestiones y vidas.

Se aglutinan los pobres de la tierra

en torno a un mínimo ideal vital,

ese derecho a la vivienda tan manido,

utilizado y descartado a conveniencia.

Una imagen icónica supone un hito,

una grieta que la Especulación no calculó

por la que se ha infiltrado la justicia poética.

Acampan con la inteligencia intacta de la juventud

heroicas, alegres, trasmisoras de ilusión,

decenas de lonas azules en la Puerta del Sol.

Así comenzaron las revoluciones históricas

pero no todos los comienzos prosperaron:

alegría en el corazón de las personas cabales

ante el surgimiento de una juventud intensa,

pensadora y en apariencia nada ecléctica,

una reacción a las hordas juveniles vacuas

de eslóganes repetitivos y nula conciencia.

Para escarnecimiento de algunos medios

se impondrán estas imágenes durante semanas

hasta que otro tsunami informativo

arrase con todo lo anterior dejando solo despojos.

El cíclico mundo capitalista tan poroso

se llena de redes neuronales humanas

a las que tolera y soporta y de momento absorbe

dejando el aire una ilusión colectiva.

Poema 678: El tiempo del unicornio

El tiempo del unicornio

El tiempo del unicornio trae la lluvia

momentos de máxima alerta

un recordatorio de ardor guerrero

preocupaciones inútiles antes del sosiego.

Multitarea repartida sin piedad

en días enfebrecidos de Navidad latente,

capitalismo desatado, noticias tremendas

de abusadores machistas impunes.

Toda la atención enfocada en etéreas noticias

víctimas y consumidores del vértigo

de editoriales cargados de epítetos

de la prisa vital por alcanzar el absoluto.

La belleza del invierno que amanece

es gris, llena de niebla y de siluetas,

es un tiempo de imaginación y memoria,

reminiscencias de un pasado de laúdes

de cánticos desafinados en una cocina

en la que chisporroteaba la lumbre materna.

El tiempo vuela y la memoria se renueva

en aras de esa cierta resiliencia mítica

cuando las siluetas se difuminan

y uno explota de alegría efímera y exultante.