
Acampada
Las agendas políticas se superponen
luchan abiertamente en las portadas,
son efímeras, intensas y abrasivas,
erosionan prestigios, gestiones y vidas.
Se aglutinan los pobres de la tierra
en torno a un mínimo ideal vital,
ese derecho a la vivienda tan manido,
utilizado y descartado a conveniencia.
Una imagen icónica supone un hito,
una grieta que la Especulación no calculó
por la que se ha infiltrado la justicia poética.
Acampan con la inteligencia intacta de la juventud
heroicas, alegres, trasmisoras de ilusión,
decenas de lonas azules en la Puerta del Sol.
Así comenzaron las revoluciones históricas
pero no todos los comienzos prosperaron:
alegría en el corazón de las personas cabales
ante el surgimiento de una juventud intensa,
pensadora y en apariencia nada ecléctica,
una reacción a las hordas juveniles vacuas
de eslóganes repetitivos y nula conciencia.
Para escarnecimiento de algunos medios
se impondrán estas imágenes durante semanas
hasta que otro tsunami informativo
arrase con todo lo anterior dejando solo despojos.
El cíclico mundo capitalista tan poroso
se llena de redes neuronales humanas
a las que tolera y soporta y de momento absorbe
dejando el aire una ilusión colectiva.
