Me escondo

Un revuelo general, social, aprovechado

cuando aún no hay respuestas iluminadas.

Huyo caminando sin rumbo por un paraje memorístico,

un lugar en el que hubo conversaciones y retornos,

una cantera del tiempo más allá de los lustros.

Atento a cualquier movimiento en el barranco siniestro

hojas, pinos, abedules, una fauna incógnita y temible,

el temor a otros humanos escondidos.

Las causas no son aleatorias sino necesarias

más allá de la vorágine de ciertos días de octubre:

lucha vital por las formas culturales futuras,

orden e ideas de una cierta complejidad analítica.

Por los caminos circundantes observo el otoño,

no habrá setas este año tan caluroso y seco,

un contratiempo en las tradiciones de la memoria.

Continúo escondido antes las voces amenazantes,

los gritos continuos ocultan las soluciones de fondo:

un tiempo precioso para contener y reflexionar

agazapado tras los versos más oscuros.

Salgo caminando por una senda ínfima

alejado ya de los perros salvajes, de las voces innúmeras,

con el olor de la resina como conector sináptico

abierta la mente al mundo del poema simbólico.

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