Música joven

Riguroso negro en el vestir

y juventud a espuertas tras los instrumentos.

Energía y desparpajo,

el límpido sonido de dos arpas gemelas

mientras la chelista embelesada y rítmica

mueve su cabeza con precisión.

Jeroglíficos en el peinado afro,

luminosidad interpretativa

concentración suma en la percusión.

El público ecléctico de la gala benéfica

contrasta con la sobriedad concertante habitual:

aplausos extemporáneos, fotografías,

ausencia de concentración musical en la grada.

La música en vivo no defrauda,

gestos vivaces, limpieza sumaria de instrumentos,

ese solo de metal tan complicado

o el agudo imposible de una viola sutil.

Vestidos de noche en el photocall del vestíbulo

saludos efusivos y alguna autoridad ajena a la música

en tanto que los melómanos afinan su oído.

Un espectáculo diferente y múltiple

lleno de virtuosismo temprano y de oculto trabajo

en aras de un futuro sinfónico espectacular.

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