Poema 747: Valles navarros norte

Valles navarros norte

Cuando el perro grande ladra gravemente

el eco de su voz resuena en todo el valle.

La inmensa sucesión de túneles infinitos,

llenos de barro calizo, húmedos, misteriosos,

nos ha dejado extenuados.

La llamada ciclista ha superado las expectativas,

imbuidos de tolerancia y de ilusión aventurera.

En la noche de cuarto creciente las risas

conducen al pórtico fotogénico,

observados por vecinos al contraluz

inquietos por el alborozo excursionista.

El grupo absorbe todas las disidencias,

ensalza virtudes, amplifica las ocurrencias

y diluye las penas en el libre pedaleo diario.

Puede sorprenderte un macho cabrío

o un salto de agua junto a un molino abandonado,

una suma de imágenes con fondo verde,

o una siesta necesaria en una umbría del camino.

Al llegar a Guipúzcoa los valles se abren a la luz del mar,

atravesando industrias y tráfico pesado.

La serpiente multicolor atraviesa Astigarraga

y se dirige voraz hacia el Kursal.

El trompetista en el paseo nuevo,

refugiado del sol bajo un paraguas, entona un blues.

Es el momento esperado del baño cantábrico,

las míticas coreografías y el nadar hasta el gabarrón.

El camino hacia el norte se completa en Irún

tras vertiginoso descenso,

en un hotel de maderas crujientes y rancio abolengo.

Poema 562: Emocional

Emocional

La mirada es tu estado emocional,

un cóctel de deseo, de cariño, de ilusión,

una sensación física de bienestar,

esa luz que ha despertado en ti un poema

una canción, un podcast,

un hilo del que has tirado y estirado.

El peso de la apisonadora cultural

aún no ha podido contigo,

ni siquiera las noticias de la injusticia,

de la barbarie, del dolor, la tiranía y la guerra.

La esperanza es un bien volátil, ligero, inestable,

una combinación de experiencia y autoestima,

de la seguridad que cada cual posee de sí mismo.

Transitas por una sima o por un valle

despreocupadamente, evitas mirar hacia arriba.

Allí están las cumbres, la libertad del viento,

el instante, –igual al anterior y al posterior–

en el que, seducido por la brisa, te crees libre,

infinito, eterno,

tan perenne como las agujas de los pinos

que has rebasado al ascender.

Debes tener fe en los ciclos vitales,

en que tras los valles hay montañas

y desde allí se divisa el orbe que crees poseer.

Tu única guía es esa luz interior tan ingenua.

Poema 341: Las puertas de Tannhäuser

Las Puertas de Tannhäuser

Era una y eran tres,

eran la entrada a los valles, Placentia.

En mi sueño eran mil puertas,

libros que se abrían, pórticos medievales,

la libertad del galope sobre el valle fluvial

en un caballo blanco.

Bajo el puente de Trujillo las obras

derriban vestigios incómodos

casas pasadas de moda.

Hay un molino y una voz suave,

entonces unas puertas enormes

azules con símbolos cósmicos se abren

suenan timbales y otros instrumentos

desconocidos;

un séquito avanza majestuoso

la luna en cuarto creciente se alinea con Venus

el chambelán porta un libro sagrado

lleno de dibujos que son letras

lee con una voz gutural nunca escuchada

infunde temor y temblor en quienes lo escuchamos.

Allí había una imprenta,

ahora se ha abierto un portal

un viaje onírico en el tiempo.

La divinidad está ceñida por telas blancas

parece flotar mientras camina

aparto los ojos ante la majestad y la belleza.

Susurra y sisea frases rituales que no comprendo

pero que me envuelven en un halo de aturdimiento,

su volumen aumenta poco a poco, como un zumbido,

mientras los fieles repiten y recitan los salmos

amplifican los sonidos de la vestal.

Una racha de viento agita las hojas cosidas

que porta el maestro de ceremonias.

El viento de la Historia se lleva las voces

los hechos, las procesiones;

están a punto de cerrarse las puertas

llenas de libros.