Poema 676: El hechizo de la forma

El hechizo de la forma

El hierro penetra en la piedra

óxido que destaca sobre fondos de color

sorpresa del artista

formas originales preceden al título

colección de forjas según conveniencia

la mirada es el título de cada obra

un conjunto excelso de interpretaciones

más atrevidas

aquí y allá excavamos herrumbre

piedra que soporta su cruz

hasta que llega la palabra

y oscurece la multiplicidad latente

ansia desproporcionada de risa en un jueves

el hechizo de la forma

años de búsqueda amateur

cientos de ojos disonantes

y al fin unas manos que se entrelazan.

Poema 654: Cultura

Cultura

Comparece la nada en fiestas populares

ese elitismo necesario o no en la cultura

un museo patriarcal, o lleno de despojos

la narrativa del vencedor aprehendedor de esclavos.

Las pinturas de hombres mantenidos

en las que reflejan el machismo social,

los poemas que abusan de aventuras heroicas

descriptivos y elípticos, a veces abstrusos

reflejan una irrealidad oscura de silencio femenino.

La fuerza y la virilidad exaltada en los festejos,

diversiones que van siendo anacrónicas

salvo en el enardecimiento de la violencia juvenil.

Formas modernas de culto al alcoholismo barato,

de distorsionar una realidad costosa y permanente.

Incluso la música se eleva a volúmenes estrepitosos,

se deforma y se enaltecen mensajes nada sutiles,

una vuelta a un primitivismo mítico que no era tal.

La nada comparece en el arte deportivo,

entrevistas las costuras y su inutilidad durante la pandemia,

lujos y flujos monetarios innecesarios,

el circo moderno en el que relucen egos juveniles

convenientemente ungidos en aceites aromáticos.

La cultura es elitista o no es,

transita en la elaboración mental del pensador

a la manera de Rodin o del Viaje al fin de la noche.

El receptor lo es todo, Ser o No Ser,

la máquina que transforma, critica y absorbe.

Poema 601: Judith

Judith

Judith conduce un Audi rojo tras decapitar a Holofernes.

Algunas la miran con envidia, otras más cabales la admiran.

Hay hombres que sienten el dolor de la castración masculina.

Caravaggio y Artemisia habrían pintado la secuela conductora,

elegante, llena de la gracia que ahora llamaríamos dopamínica.

Las precuelas serían imágenes seductoras, alta costura,

finos tacones de aguja, el brillo en los ojos del acero emasculador.

Las periodistas la fotografían en la alfombra roja,

sonríe ante cada ataque en redes sociales,

escribe poesía a la que no acceden mentecatos.

Judith se protege con su sonrisa de labios escarlata

de cuantos bufones de cartón piedra la acechan.

Pronuncia unas palabras cabales en aras de la justicia social,

del feminismo que avanzando sigue siendo tan necesario.

Judith colecciona amantes en el Belvedere,

ha adquirido la categoría de nube, etérea y siempre visible,

se reencarna de tiempo en tiempo en el cine, en la pintura,

en poemas descarnados o vengadores.

Vivirá eternamente en el arte, en el imaginario colectivo,

modelo y musa y también heroína activa y domeñadora de imbéciles.

Poema 555: Emoción: Voces radiofónicas

Emoción: voces radiofónicas

Historias que llenan de belleza la mente

y de ilusión el espíritu:

Almodóvar en el festival de Donostia,

Joni Mitchell en la voz de Use Lahoz.

Se eriza el pelo de los antebrazos,

entra en tromba el deseo de leer,

de visualizar, de tirar de hilos eruditos,

de escuchar canciones o ver películas.

Las voces radiofónicas son preciosas,

evocan rostros que no conozco,

personalidad, carácter, tolerancia,

la intensidad con que hacen su trabajo

y, –al igual que el arte–, transmiten emoción.

La cultura sobrepasa y silencia la noticia,

la desgracia que tantos adeptos tiene,

el cúmulo de desastres humanitarios

pobladores de audiencias millonarias.

Inflexiones trabajadas, mucha labor previa,

estudio infinito y profesionalidad,

la creencia pura en la divulgación seminal,

en todo lo que nos humaniza y eleva.

La sutileza tiene cabida al igual que la ironía,

costosas construcciones paso a paso,

un oasis diario repleto de sorpresas y hermosura.

Poema 543: El museo

El museo

Un oasis incluso en un pueblo que rezuma cultura:

ha conservado su barrio judío,

organiza jornadas culturales y conciertos,

y mantiene una espléndida biblioteca y algunas librerías.

El museo Pérez Comendador-Leroux

ocupa un hermoso palacio bisecular,

se abre a un jardín romántico con cenador

un lugar de reposo idílico para leer

al pie de una fuente cantarina sobre una pilastra.

Recordaba de visitas anteriores el lugar

como un homenaje casi exclusivo al gran hombre,

escultor prolífico de desnudos, conquistadores y santos.

La grata sorpresa fue la integración en igualdad

de la pintura de Madeleine Leroux:

ya no es musa y esposa, sino gran pintora de viajes,

detallista magnífica, artista revalorizada.

Entre desnudos escultóricos bellísimos

y figuras ciclópeas y colosales de Enrique

se abre paso un delicado autorretrato de Madeleine

por cuya voluntad, trabajo y tesón se abre este museo,

lugar de encuentro y comunión y diálogo

de las obras de estos dos grandes artistas.

Poema 501: Casa a medio hacer

Casa a medio hacer

La casa está a medio hacer,

un trampantojo, un monumento abierto,

colorido, sin parte de atrás,

está inclinada y fue un monumento al cine,

ese que entró en tantos proyectos

y continúa deslavazadamente a trompicones.

La ciudad de cine se desvanece,

nunca fue tal, –esa era mi tesis–,

la SEMINCI fue un oasis cultural en la dictadura,

un desgajarse de la Semana Santa,

una prolongación turística de honda religiosidad.

La escultura de Oppenheim está descuidada,

nadie reparó los plásticos de la base,

algunas piedras de desalmados han dejado secuelas,

necesitaría limpieza y restauración.

Detrás de los prunos floridos, la vista es magnífica,

alegra el ánimo en medio del bulevar,

es un Guggenheim a pequeña escala,

arte para sortear los grises días castellanos.

Poema 494: La hermética belleza

La hermética belleza

La hermética belleza es el estado de ánimo

al contemplar una flor,

el deseo de vivir en un lugar por el que transitas,

una silla vacía en una terraza con vistas,

poder mirar al mar o a la montaña

(paisajes siempre cambiantes, siempre hermosos).

Llueve en estos días de transición

aún el invierno resistiéndose,

el dios Marte campando a sus anchas por el mundo.

Ese ladrillo no me gusta y ahí habrá mosquitos,

las ventanas son estrechas y oscurece pronto,

el ruido de los automóviles en la autopista,

lejos de todo, lejos de todo.

Solo hay un banco no recién pintado;

ahí leo el poder colectivo de los sueños,

la función social en los clanes y tribus,

la belleza imaginada, soñada, compartida,

el proceloso proceso de abstracción

y la incansable búsqueda de lo sublime

plasmado esquemáticamente en un santuario.

Capturo la imagen de la flor, la edito levemente,

desaparecen los contornos,

deja de existir el mundo y solo quedan palabras

la voz que expresa ese sueño oscuro,

la mente inteligente que lo analiza y exprime,

esa tarde diáfana y cálida ya memorable.

Poema 476: Grabando cantos de ranas

Grabando cantos de ranas

La mañana comenzó en Alcalá 31

aunque ya había desayunado unos churros

y me había acercado a los leones del congreso.

Tenía prisa por ver los cuadros de Monet,

pero me quedé en las ranas.

La repetición, el color y los cuadros dentro del cuadro,

una voz lejana en tierra de ríos vio saltar las ranas

y se apropió del lienzo.

Imaginé el vestíbulo de un gran banco antes de las pinturas,

ejecutivos trajeados en las escaleras laterales,

murmullos de compraventa, el gris de cada día,

tan alejados de la obra de arte.

Ahora, de forma hipnótica, mi vista se iba a las ranas,

al enorme formato en el que la perspectiva se pierde.

Solo para mí.

Podía deambular entre los batracios, alejarme o acercarme,

entender las formas rectangulares como televisores,

visualizar un grafo y sus conexiones.

El teléfono me hizo volver a la realidad del cielo madrileño

en la festividad de la Inmaculada Concepción.

Poema 417: El arte

El arte

El arte está más allá de los sentimientos.

A veces son un motor de inspiración.

Otras veces el desencadenante es la inconsciencia,

la temeridad sin freno ni censura.

El miedo es una sentencia cierta.

Los días grises permanecen como una condena mental.

Duelen y atenazan.

Te encadenan a rutinas inesquivables.

La inteligencia puede convertir la nube en dragón,

el respirar aún, en una micro oportunidad única.

Hormigas en las calles siguen a sus teléfonos móviles,

hipnotizadas por la luz.

Por las noticias insignificantes amplificadas.

Cualquier movimiento más allá de la rutina es arte.

Produce placer.

Te eleva un instante cual trampantojo de hermosura.

Somos conscientes del camino de luz.

Y por él transitamos sin esperanza.

La sabiduría consiste en saber que la oportunidad llega.

En soportar el trabajo duro de cada día.

Aparecerá la risa o el encuadre inesperado,

esa luz en el cielo más compleja que toda creación humana.

Una historia que supera a la tuya en tristeza.

O la emoción de un verso en medio de las tinieblas.

Poema 382: Abundancia

Abundancia

Abundancia, comida, libros, noticias, estímulos,

haga lo que haga no tendré tiempo para todo,

el polvo se posará mansamente en capas

sobre los libros no leídos para mostrarme

mi infinita insignificancia.

Y sin embargo no me detengo, degusto poemas

uno a uno, dos a dos, cada día,

sigo escrutando con mirada poética el árbol viejo,

los restos que dejó la tormenta tan aparatosa,

el deambular brillante hacia el quiosco

de quienes han madrugado un domingo de mayo.

Vibra la ventana al paso de los motores de explosión,

surgen nuevas grúas en el horizonte constructor,

todo el mundo parece ajetreado

quizás para ignorar las llamadas de auxilio de su conciencia.

Llegan imágenes terribles de la guerra,

un videojuego ajeno que me perturba un instante

antes de conectar la radio para constatar la estulticia

de los comentaristas deportivos.

El mundo es un juego de equilibrios mentales,

un ajuste de cuentas continuo contigo mismo,

una suma de discontinuidades: palabras, gestos,

la complicidad de tus iguales, a veces compasivos.

El sueño de algunos deviene en arte

y en activación de resortes placenteros,

en trabajo y en ocio, en lecturas optimistas de la realidad.

La abundancia aquí será un agujero de carestía en otra parte,

o quizás sea solo una ilusión temporal

que no todo el mundo está dispuesto a reconocer.