Poema 722: Al atardecer…matemáticas

Al atardecer…matemáticas

Al atardecer, junto al puente histórico,

revolotean las golondrinas

en un aparente caos del espacio aéreo;

hacen acopio en sus buches

de miríadas de mosquitos recién eclosionados.

El espectáculo del piar alborozado

es una maravilla.

He paseado un libro desde el Archivo a la ribera

como quien lleva un tesoro o un seguro bajo el brazo,

deseando encontrar el banco exacto

en el que leer acaso un párrafo revitalizante.

Son, sin embargo, el sonido del río en la pesquera,

las aves canoras, la luna creciente incipiente

y la estela de condensación aeronáutica

quienes definen la belleza del ocaso.

Pese al agotamiento estructural del día

aún tengo energía renovada para ascender

las empinadas rampas de acceso a los miradores,

al núcleo antaño amurallado lleno de recovecos.

El encuentro con mi hijo, ensimismado tras la música,

en la explanada del archivero,

activa en mi mente áreas comunicativas enrevesadas

en busca de ideas aperturistas ante el mutismo adolescente.

Una descomposición factorial polinómica mental

en aras de un cálculo de primitivas, logra desterrar el silencio.

Las matemáticas pueden reordenar el mundo.

Poema 602: La cúpula

La cúpula

La llamaron geoda antes de existir,

diseñada con creatividad política,

un engarce de figuras geométricas

aceradas y ensambladas con arte.

La sacudieron vientos e inclemencias,

políticas y meteorológicas:

un nombre infausto para la plaza,

una columna central innecesaria

que aún podría ser retirada.

Se filtran a través de ella ocasos,

plenilunios, nubes rosadas por el sol,

el reflejo magnífico en el agua en derredor.

Pían los pájaros revueltos en el crepúsculo,

revolotean decenas de murciélagos

devoradores de masas insectívoras.

Imagino con gran expectación

el crujir fundamental de la estructura

si fuere retirado el sostén central:

algarabía y aplausos o la ruina amalgamada

del diseñador o del gran soterrador.

Un monumento geométrico emblemático

de gran belleza matemática,

de resonancia lapidaria oculta

por un torbellino de conceptos eruditos.

Poema 529: Días de calma

Días de calma

Mis hijos están disfrutando de vacaciones

lejos de sus padres,

un pequeño vacío y mucha comodidad

en estos días de gran carga laboral.

A veces me alejo de la mirada poética

otros días enfoco en ciertos problemas matemáticos,

una novela leída en sus tres cuartas partes,

el asunto de un libro melancólico sobre el trance

o los patrones musicales de Arvo Pärt.

La vida es también estos momentos no estelares,

los intersticios entre eventos planificados

de gran resonancia mental y alto prestigio,

el paseo en bicicleta bajo el calor que ignoro.

Cuando nada pasa, al fin llega a mi mente

la óptima solución que oscilaba incierta,

el anhelo oculto, los recuerdos más rutilantes

de este año veinticuatro que hemos mediado.

Sentarme en un banco a leer o conversar

es un placer que se fija en la memoria,

el sólido afianzar de los momentos despreocupados,

la mitificación de los días en calma.

Poema 502: El día Pi

El día Pi

El día Pi pasó inadvertido

salvo para un grupo de frikis diletantes.

Las matemáticas no son tan importantes

en el desconocimiento general del mundo,

un ente incomprendido, lleno de símbolos

y de misterios indescifrables.

Alguien mostró una camiseta con un dibujo espiral

de múltiples e incontables cifras decimales;

otra persona propuso buscar su fecha de nacimiento

entre la secuencia infinita de guarismos.

¿Para qué sirve este número tan abierto?

¿Será solución de una ecuación con coeficientes enteros?

La luz brilló en los ojos del adolescente:

–Pi es la esencia de la circunferencia–, dijo,

como si fuera un pitagórico de hace veinte siglos.

–No es para cualquiera esa belleza–, observé,

ni las trabajadas fórmulas que aceleran su cálculo,

una construcción humana excelsa

para esta constante que parece permanecer

desde el origen explosivo de los tiempos.

La coincidencia con los idus de marzo

y las resonancias con el asesinato juliano

abrieron los ojos en la oscuridad algebraica

de cuantos lo escuchaban.

Poema 499: Matemáticas electorales

Matemáticas electorales

La semilla la puso Ramírez en Santander,

en aquella Menéndez-Pelayo ya mítica

hará unos veinte años.

El Cantábrico en septiembre es una delicia:

nos bañábamos de noche en El Camello;

de día, Victoriano, sembró una luz desconocida.

Conservaba los apuntes y algunas anécdotas

que he ido reorganizando durante semanas,

métodos electorales, circunscripciones,

la potencia suma de las matemáticas.

Veo el rostro asombrado del alumnado,

también del profesorado que me escucha,

un abanico inmenso de posibilidades,

de cómputos dirigidos por intereses muestrales.

Reproduzco instantes épicos, paradojas,

alcanzar el poder disimuladamente con fórmulas,

suma de propiedades deseables que nunca se cumplen,

teoremas de imposibilidad,

el intento de acercarse a la proporcionalidad obtenida.

La elección social es mucho más subjetiva,

cualquier candidatura podría ganar,

comparaciones, Borda, Condorcet,

una lucha desigual entre connaisseur y votante.

El éxito en la exposición recompensa el trabajo de días,

la búsqueda incesante del método

y la constatación empírica de todas las contingencias.

Poema 474: San Bourbaki

San Bourbaki

Último viernes de noviembre.

Hace ya tantos años que me cuesta contarlos,

juventud, fiesta, desmadre,

algunas ideas matemáticas de fondo,

ironía y la asunción de una cierta religiosidad

a imagen y semejanza de las ceremonias cristianas.

Nicolás fue un general de la guerra franco-prusiana,

un nombre cualquiera tras el que esconder

toda la recopilación matemática exhaustiva,

detalles y detalles, miles de páginas

en las que se exprime un colectivo secreto.

San Bourbaki es ahora un nombre de amistad,

la que nos une en torno a una mesa,

a unas canciones o unas rogativas que se actualizan

con cada nueva generación de matemáticos pucelanos.

El maestro de ceremonias, ataviado con una capa,

pronuncia, con voz impostada y potente cada rogativa;

deriva pro nobis– contesta la masa al unísono.

Los acólitos estudiantes actuales, ignoran el significado

profundo de muchos de los nombres mencionados:

Zaldo, la Pepa, el Pope, el teorema de Stokkes,

frases fuera de contexto y conceptos matemáticos complejos.

Y sin embargo los mantras se repiten año tras año,

tras las libaciones y las rogativas se quema al santo,

se entonan himnos y variantes infinitas de algunas canciones

y los locos matemáticos resucitan de nuevo.

Poema 408: La herida matemática

La herida matemática

            “En memoria de Agustín,

                  quien siempre será el Divino Raíz de menos uno”

Hacía tiempo que no te veíamos

y ya no te veremos.

Llegó la noticia como un golpe

al pie de una iglesia,

entre la desapacibilidad y la amistad.

Nos ibas contando cada retroceso,

con desarmante entereza,

con las cicatrices al aire,

sin tapujos.

Cuando aparecías transmitías calma,

la serenidad de quien ama mucho la vida

y sabe de su finitud y sus desgracias.

Te recordaremos en aquella obra

como el Divino Raíz de Menos Uno,

entre el humo y el alcohol,

llenos de risa y de vida por delante,

embutidos en matemáticas abstrusas.

Reunidos con aire circunspecto

te homenajeamos con anécdotas, recuerdos,

pequeñas alabanzas que te habrían gustado,

nombres casi ya olvidados,

una pequeña catarsis para los vivos:

la herida matemática,

tu imagen bonachona y amiga

presente en el centro de la vida.

Poema 243: Píldoras de felicidad

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No puedo levantar mucho la vista,

ni sacar la mirada poética a pasear,

las prisas y el agobio de la mala vida cotidiana

me adhieren al suelo sucio de la ciudad.

 

Cuando al fin puedo hacerlo veo pájaros,

urracas sobreviviendo a su extraña multiplicidad,

aves migratorias en la curva del río,

bandadas de palomas alimentándose en un sembrado.

 

Otras veces es la luna tras un inmueble

que se asoma en una noche de nubes y llovizna,

o las escasas hojas aleatorias de un plátano

que resisten al viento, la lluvia y las heladas.

 

Soy una combinación de imágenes procesadas

por mi estado mental, hormonas, noticias, autoestima,

la lectura predominante en esos días,

una suma ponderada de miles de asuntos minúsculos.

 

La alienación y los límites vitales soplan en contra,

no hay aún un cortavientos eficaz,

ni la técnica psicológica suficientemente potente

para enfrentarse al vacío existencial cotidiano.

 

¿Qué nos sostiene o sustenta cada día?

¿Qué mecanismos nos producen picos de alegría?

¿Cuándo podemos afirmar que somos un poco felices?

¿Qué corriente nos transporta hacia el bienestar?

 

La búsqueda matemática de todos los datos,

el descubrimiento de píldoras de vitalidad

más allá del azar o del ensayo y error actuales

será quizás uno de los mercados futuros de la humanidad.

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Poema 168: Formas matemáticas

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La forma de expresión matemática-concisa

moldea el pensamiento,

eleva el umbral de atención del interlocutor,

crea imágenes en el aire

que cada cual recoge o desestima.

 

¿Quién puede imaginar infinitos decimales?

¿Cómo es la máquina que transforma

ondas en números?

 

¿Qué distribución siguen las margaritas

blancas y amarillas

en el césped verde-intenso por las lluvias?

 

Se trata de hacerlo todo rápido,

de contestar con prisa y a ser posible

obtener el máximo beneficio.

 

Los símbolos parecen jeroglíficos

para el no iniciado, una sucesión imposible

de entender, de la que la mente se aleja

para poder mantener el orgullo de la inteligencia.

 

Y detrás de todo está el proceso lógico,

la idea brillante que acorta camino,

varias técnicas para las demostraciones habituales,

satisfacción y belleza tras la fatiga.

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Poema 145: Otras matemáticas

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Veo algoritmos borrosos, la fórmula

que nadie entiende,

solo números y letras en un orden,

combinadas de la forma más natural.

 

Veo desorden lógico,

pensamiento atrofiado por el cálculo

conceptos exiliados de los jóvenes cerebros,

el destierro matemático voluntario.

Ostracismo.

 

Los símbolos matemáticos

creados para economizar, distorsionan

la percepción, enmarañan,

crean un metalenguaje médico ilegible,

la idea difuminada entre negros caracteres.

 

Y sin embargo existe la belleza

de un razonamiento, el giro inesperado

hacia una solución elegante,

los cómputos inteligentes perseguidos,

acotados, estimados, evaluados.

 

Existe la trascendencia filosófica de una idea,

el brillo de un descubrimiento en unos ojos,

la sutil interpretación de un fenómeno,

herramientas e historia,

el modelo matemático que ignoramos.

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