Poema 134: Sigues una curva llena de rutinas

Sigues una curva llena de rutinasIMG_20171008_193514

Sigues una curva llena de rutinas despegas los pies del suelo en algo parecido a correr no estás muy contento contigo mismo todavía el sol la lluvia la sequía dificultan el respirar ves siluetas a lo lejos desafías tu edad e imaginas cómo será el otoño con las imágenes recortadas en pixels y en calidad de otros otoños más lluviosos con menos calor el mundo es una burbuja a punto de tener titulares a toda plana cinco columnas seis obsesiva la prensa capaz de focalizar y concentrar todos sus recursos en el asunto del siglo ya deporte ya independencia ya crisis económica o atentados perpetrados por quién sabe quién que nos odia sin motivo aparente el mal por el mal la lluvia que no llega por el temido cambio climático bah no será por eso será otra cosa el mundo siempre ha sido así de variable y los humanos capaces de construir unas matemáticas artísticas y elegantes también destruyen por celos por envidia por incapacidad para alcanzar la belleza o el dinero o un equilibrio mental tan complicado cuando hay sentimientos o amor o desamor o rechazo temes la inteligencia artificial porque altera los usos y costumbres de una época en la que los periódicos en papel eran los dueños del kiosco y ya no hay kioscos y puedes comprar por internet lo que te plazca anónimamente vicios y perversiones lo peor de lo que somos capaces los humanos circula oculto entre fibra óptica y terminales costosísimos para un trabajo en el que te sientes explotado o inútil no arreglarás el mundo en un texto ni organizarás tus ideas quizás una nueva versión de Blade Runner muestre otras opciones de futuro en las que nunca pensarías por ti mismo o te dediques a buscar rincones de belleza fotográfica encuadres luz y sobre todo cielos con todo su colorido y poemas que trasciendan la verborrea cotidiana la banalidad de opiniones y pensamientos de cuantos gritan y desmadejan el presente ahí está la canción súbitamente te pone en contacto con un mundo que debe existir también que has atisbado a veces e incluso parece que una vez fue tu cotidianeidad pero ya es un recuerdo matemático al que solo te aproximas por puro azar cantautores vagas rimas e ideas conexas cual mapa neuronal dibujado por un niño una cierta luz golpea en fotones los árboles amarillentos también enciende los rostros que miran al crepúsculo te encuentras solo una mañana vagando por caminos llenos de polvo en una tierra que no es la tuya angustia peso sobre el estómago aire insuficiente una vacío súbito inexplicable ausencia de lógica y de perspectivas los pies avanzan caminando sin saber bien dónde te llevan inercia e ideas cíclicas que habitan en alguna reserva espiritual que debes poseer sin saberlo ya eres tú otra vez con algo menos de cordura con el soplido del vacío que te deja pensativo vacilante e inseguro.

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Poema 99: Caleidoscopio

Caleidoscopio

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La luz dibuja formas geométricas y colores,

movimiento matemático inaprehensible,

hace dudar la vista, descompone

tu campo visual en polígonos estrellados.


El adulto crítico se metamorfosea en niño,

maravillado por espejos, luces, convergencias,

consciente del engaño y de la razón superior

se abandona a esa belleza singular.


Te sientes mosca

seducida por la armonía dinámica,

atrapado en una red infinita de imágenes

en el interior de una semiesfera.

 

Te sientes espejo, viajas por la frontera

de hexágonos, triple simetría inquieta,

sensación de volumen, embeleco

generador de fantasía animada en la luz.


Mezclas la mirada a través del obturador

con libros, luces, puertas y ventanas,

desmesura de colores, el pensamiento

atrapado en una red infinita de láminas.


Podrías vivir atrapado en esa perfección

recurrente, en esa mirada distorsionadora,

dueño y señor de la belleza mosaica,

geómetra elevado a la esencia del cosmos.

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Poema 91: Sucede

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Nunca es de noche ahora,

crecen y crecen las plantas silvestres,

los piñones y las almendras servirán

para el invierno,

la luz puede desintegrar las agujas del pino,

convertirlas en fuegos de artificio.


No hay realidad, consumes y construyes

tus propios decorados;

todo se mueve pero tú permaneces,

la sangre no huye de ti

peregrino de imágenes y báculo.


La matemática puede modelizar tu vida,

o decorar tu perfil de Facebook,

abrir la mente al orden de las ideas,

dibujar un cuadro áureo o expresionista,

hace crecer el brillo en ojos muy amigos.


El desánimo es un pequeño dolor,

o la ausencia de energía vital,

horas y horas que pasan sin tregua,

el avance de otoño-invierno en la televisión,

decorados en torno a un desfile de ropa interior.


Nunca es de noche, vértigo en la palabra

de quien sustenta el mundo,

ahora yaces tendido en otras esferas,

sopesas la música, un piano junto al mar,

la inocencia que corretea por la playa.

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Poema 86: Luz

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La luz produce esperanza o la arrebata,

ciega o ilumina, altera o seda,

con la luz llega el calor

pura geometría de incidencia solar.


En la luz se transportan miradas

difíciles de sobrellevar,

ojos cautivos viajan bailando,

alegría vital en la Galaxia.


Con la luz diáfana todo se ordena,

una cierta vergüenza de ser contemplado

cubre rostros, cuerpos, actos,

la noche todo lo pervierte y perturba.


Por la luz, llegas en innumerables vueltas,

a lo más recóndito de otros corazones,

pervives o desapareces, deslumbras

o continúas errante sin descanso.


Luz, placer de los dioses, color,

bruma potente en la que desenfocas,

sigilo frente a desnudez, aire impregnado

de volutas incomprensibles.


Fotones polarizados, velocidad acotada,

un día desapareces de tu realidad

mas continúas viajando por el espacio

en ondas lumínicas de amor.

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Poema 72: Nubes

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En las entrañas del cielo
confluyen miradas principescas,
anhelos, plegarias,
el reflejo de una luna oronda.

Un efebo que no soporta
su hermosura,
una adolescente captada
por el lado oscuro.

En el paisaje celeste, las nubes
modelan la luz, la filtran
la pervierten, consienten
sus caprichos alabeados.

Las miradas del siglo dieciséis
aún vagan por el espacio
en forma de ondas huérfanas,
Cervantes o Shakespere nos observan.

La geometría del tetradimensional
permite los atajos de la luz,
circunvoluciones, pliegues,
la locura no euclidiana en su esplendor.

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Poema 63: Días grises de invierno

Días grises del invierno     FB_IMG_1456224423824

El árbol mágico no tiene nidos,

contiene en su interior una farola;

su silueta en la niebla muestra

varias ramas amputadas,

es gris como todo bajo el espeso manto

de la diosa pucelana.

 

Un gato se ovilla al lado del río;

una pareja de joviales ancianos

desmigaja y esparce cuscurros de pan

ante la atenta mirada de las palomas

carroñeras y las inteligente urracas.

 

Las comadres más enteradas,

se aprestan a cargar con los problemas

ajenos, oralidad que ya no se frena,

el poder social de organismos desocupados,

una salida gris a la  cotidianeidad.

 

El quiosquero feo ya no me saluda:

no compro allí el periódico, no escucho

sus comentarios misóginos, su pesimismo

flota en el aire cargado de juguetes

de escaparate desvaídos por el sol.

 

La fachada del ángulo inverosímil

se ha agrietado; varios coches aparcan

inmisericordes sobre el césped

reseco por la helada y las roderas,

los municipales silban mirando al sol

impotente, embobados por el rítmico

taconeo de una madre joven.

 

Hay días en que la mirada poética

se regenera en la feladad mecánica,

verbaliza flujos catárticos de miseria,

se apresta al contraste de la luz,

del ciclo hormonal que redime e inspira.

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