
Noches en el lago
El fuego ilumina la noche en el lago
deforma siluetas superpuestas
atrae todas las miradas.
A decenas de kilómetros de distancia
se aprecia la morfología evolutiva,
los cambios de curvatura del amplio frente.
Dentro de unos minutos aparecerá la luna
ya no gibosa ni tan naranja
luz opuesta al rojo intenso del desastre.
El lago sinuoso en sus orillas es un imán
que atrae cada noche la vista lucernaria
un remanso de chicharras y grillos agotados.
El cono de visibilidad desde la altura
es un privilegio inesperado y tremendo
que ningún animal quiere perderse.
Las campanas decretarán el fin de la noche
lo efímero de un viaje fantástico,
el único recuerdo de fotografías avanzadas.
La llegada del día determina el fin del avistamiento
de unas llamas que progresan aventadas
o se ralentizan al paso de los hidroaviones.
La noche fue quizás un sueño horario
un placer efímero y encendido de los sentidos
la asunción de una inesperada plenitud.








