Poema 121: Pequeñas alegrías

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El peso de las ondas o el editorial

caótico de un periódico

empañan la ilusión épica,

el sentido común popular en la noche de mayo.

 

Ni fútbol, ni cocineros estrella,

la lucha cuerpo a cuerpo

está en las trincheras internautas,

en porcentajes y sabias palabras.

 

La deriva americana, la xenofobia,

el extremismo del capital interesado,

nada es nuevo bajo el sol

de un cambio climático esperado.

 

Las pequeñas alegrías no traen dinero,

ni forofos prepotentes,

las balanzas no se equilibran por sí solas,

traen quizás una canción o una rosa.

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Poema 120: Matemáticas

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Una lección de matemáticas:

conceptos frente al cálculo gris,

el cómputo de cifras que nada significan.

 

Búsqueda de la lógica, inutilidad,

tras la enorme complejidad teórica

para un aspirante a ingeniero.

 

Confórmate con el final del proceso

el algoritmo simple sin apenas decisiones,

la banalidad de una fórmula,

y, ¡Eureka!, la potencia de un resultado

incuestionable y con apariencia de veracidad.

 

Cada día se sostiene en un complicado

equilibrio de lógica y esperanza;

la mente racional juega a ocultar lo inasequible,

a disfrazarlo de banalidad.

 

Te asomas a una puerta poética

y dejas que tus ideas se contaminen

y expandan por entre unos versos

traducidos, viajeros y sugerentes

del aspirante nórdico a Cavafis.

 

Ahí encuentras muchas verdades

y un tono vital alejado de la decepción

que sientes al fracasar tus poemas

o tus relatos, caminantes sin éxito

por un concurso que otrora te estimulaba.

 

Las matemáticas son un placer en sí mismas

patrones, atajos, procedimientos,

la facilidad para encuadrar decisiones,

el ritmo vital presente en el balance

de tu neurocórtex con tus sentimientos

sensaciones guiadas por el difícil

razonamiento geométrico.

 

Nada se te pone por delante: ni peligro, ni erudición;

consciente de que la gracilidad te abandona

admiras y valoras el respeto juvenil,

el tesoro de la vida sonriente por delante.

 

Estabilidad madura, placer inusitado

de todos tus sentidos, recompensa y puente

hacia la serenidad matemática del pensamiento.

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Poema 119: Exequias

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Los pinos cargados de polen

son un arma química,

las orugas disparan al cuello,

vi pasar en el sueño un cortejo fúnebre,

plañideras por la anciana señora,

un teatro, una costumbre.

 

Los charcos se han vuelto amarillos,

reflejan un cielo muy oscuro,

la cúpula cristiana parece un minarete

recortada en el cielo,

las campanas tañen lentas en el sepelio.

 

El viento mueve la masa arbórea,

cóctel de agujas y polen,

un sonido de ultratumba

más potente que cien tambores

parece atraer a la comitiva sollozante.

 

El despliegue escénico es Romántico,

en mi sueño podría aparecer Zorrilla:

ese vago clamor que rasga el viento,

por fin silencio:

un picapinos y un palomo se lo disputan,

el sol se abre paso con dolor en el cielo.

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Poema 118: La luna de Gloria

    La luna de Gloria

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La luna de Gloria es marciana,

el cielo es un arcoíris circular,

la voz es grave y poderosa,

te transporta a su mundo original.

 

Una acuarela con moscas y hambruna,

otra con guerra y atroz bombardeo,

el viento es un torbellino de color pastel,

el dosel de la cama, dos postes eléctricos.

 

La cúpula rebosa poesía ingeniosa,

mi hija sostiene mi mano sudorosa,

la emoción del cielo estrellado,

de la palabra en movimiento cual ola.

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Poema 117: En la corriente

En la corriente

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Busco sin prisa colocarme en la corriente,

la protección social, vital y de pensamiento,

el camino que debes seguir:

todo el mundo te sabe allí, nadie se inquieta.

 

Nada esperes, subsúmete, vegetal

de hoja amplia capaz de captar la brisa de la mañana;

en la velocidad se diluye tu ánimo oscuro,

toda tu atención pendiente de pequeñas oscilaciones.

 

Aquiescencia, el camino sencillo para no fluctuar,

asientes, corroboras, te rebelas en intrascendencias,

desgastas tu cuerpo y tu mente por el rozamiento,

cómodo, te diriges al abismo que siempre percibes lejano.

 

Un brillo de luna, una iridiscencia,

un cambio de temperatura, el embobamiento

de una sonrisa paralela que te atrapa y enceguece,

o la corriente central preeminente, te colman.

 

Solo aprecias la corriente desde otra corriente,

la que te llevará, tal vez, si consigues salir de la tuya,

todas confluyentes, algunas menos atestadas,

más lentas o de agua más cálida.

 

Diagonales o espirales o toda la geometría

que eres capaz de imaginar, todas derivan y convergen,

se concentran y te absorben cuando tu energía

disminuye y entonces de nada sirve tu experiencia.

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Poema 116: Historia de una foto

   Historia de una foto

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Tengo todos los datos: la imagen,

el lugar y la circunstancia,

la belleza, el fondo desenfocado,

carnalidad tras un día de efigies en piedra.

 

Plaza Mayor de Salamanca,

terraza universal, hormigueo

de gentes que transitan y admiran

el encanto uniforme de los cuatro costados.

 

Dos mesas más allá, inmaculada y soberana,

hombros descubiertos,

músculo deltoides de perfecta curvatura

elongado hasta medio brazo.

 

Vaqueros y top blanco,

impolutas zapatillas níveas,

cabello largo, castaño y sedoso,

un perro pequeño y leonino en su regazo.

 

Se acaricia un hombro con suavidad

extrema, uñas rojas, sensualidad

al acercar la infusión a sus labios;

el libro yace aún abandonado en la mesa.

 

Admiro su soledad en la tarde soleada,

contrasta con el movimiento y la cháchara,

el bullicio chillón de turistas,

el sonido de copas, brebajes y cristales.

 

Toda mi curiosidad se concentra en el libro:

lo abre discretamente,

es antiguo, sus manos lo reconocen

como a un amante olvidado.

 

Disimuladamente disparo a las fachadas,

luego un solo disparo creativo:

desenfoco fondo y márgenes;

¡Eureka! Título y sensualidad de las manos.

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Poema 115: Descenso

Descenso

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Durante el descenso, los robles

tienen formas grotescas, siluetas

terroríficas, decenas de brazos desnudos

que tratan de abrazarte.

 

Representan la oscuridad

frente a la luz poderosa del sol

que refulge abajo, en el valle del Ambroz,

en un pantano de ramas brillantes.

 

El embalse de Gabriel y Galán

es un fractal luminoso,

aparece en cada curva a la izquierda,

aparenta una vastedad infinita.

 

El roble terrible, rima en asonancia

con los canchales dejados por la nieve

en la cima verdosa de la montaña,

es el gigante vanidoso de los cuentos infantiles.

 

Varias sierpes después, la carretera

muestra los brotes incipientes en los castaños,

la primavera pujante, la savia

emergente sobre la rigurosidad montana.

 

La luz se filtra entre las ramas,

deslumbra al conductor, le desorienta,

es un ácido lisérgico actuando sobre su mente,

una lámpara poliédrica de discoteca.

 

La llegada a las huertas y las fuentes

serena el ánimo, devuelve la confianza,

lejos los terraplenes y la vista del fin del mundo,

los demonios petrificados de la cima.

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Poema 114: Imagen

            Imagen

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En los versos inaprehensibles

veo rostros, la intimidad del vate,

la lucha entre privacidad y expresión,

el valor de una imagen instantánea.

 

No es fácil asociar la voz o la palabra

al rapsoda, el folio limpio o el cuaderno

de tapas negras con cuidada caligrafía,

o la memoria profunda tan agradecida.

 

Hay prosodia y ritmo, hay grito y penumbra

cuando el sol se esconde,

hay seriedad y prosopopeya,

o la alegría de una sonrisa impostada.

 

En las voces y en el cuadro mágico

sobre el ángulo en punto de fuga

de la ilustre plaza, flota la vida condensada,

la flor y el verbo, la metáfora excelsa.

 

En la atmósfera creada, cada uno es él

y la imagen concebida en las mentes

de cuantos se acercan, es el color oscuro

o los botines rojos relumbrantes.

 

Ovaciones, sucesión de poetas,

recitadores subsumidos en el grupo,

incógnitos en la abrumadora miscelánea

de luz de una mañana de primavera.

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Poema 113: Velocidad de la luz

Velocidad de la luz

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Viajar,

¿tú dónde irías?

¿Dónde te ha gustado más?

¿Un paisaje o una catedral,

un objeto de museo,

una emoción subjetiva

o el reconocimiento universal

de la belleza y la magnitud?


Viajas a la velocidad de la luz

en tu mente, en mi mente,

viajo a una emoción en un instante,

a una sensación o un olor,

a las puestas de sol

en el perfil rocoso de Creta

desde la fortaleza veneciana.


Viajas a los ojos de jade

de una figura animal,

a una playa pedregosa y solitaria,

quizás nudista, sol y calor,

un mundo predispuesto

a aparecer en tu sueño.


Viajas en la lentitud enorme

de tus reflejos y reflexiones,

vórtice en el tiempo,

desde isla Mauricio

a las playas cálidas de Puket.


Viajas de un museo a otro,

de una capital atestada de turistas

a la Venecia dieciochesca,

del deseo de visitar Samarkanda

a la luz de Cacilhas frente a Lisboa,

de los Jerónimos a Lanzarote.


Highlands, fiordos, auroras boreales

en el norte,

calor y luz en el sur,

playas y mar,

cultura, una maravilla de la antigüedad,

sal y cocina mediterránea,

todo cabe en el ansia imaginativa.


Eres tú el viaje y tú la velocidad,

versos de La Ciudad de Cavafis,

en ti está la esperanza y la ilusión,

nada existe más allá de tu imagen mental,

ora recuerdo, ora deseo,

eres tú y tu poderosa mente viajera en fusión.

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Poema 112: Hay días

Hay días

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Hay días en que no estás aquí ni allá,

en los que tus deseos

serían irrealizables, por difusos

en los que la belleza de un encuadre

es sólo una fotografía más,

en los que un poema precioso

te lleva a una isla griega,

a amaneceres olvidados

en los que no sabías qué serías,

ni dónde anclarías.


Hay días en que todo olvidas,

sales a dar un paseo primaveral en bici,

terminas por encontrar un nuevo camino,

un valle escondido, un riachuelo,

una luz orientada hacia ti,

la vida sobre los pedales,

la fuerza aún pujante de tu madurez.


Hay días en que te abandonas,

al paso de los minutos veloces,

en los que aguantas la respiración,

aprietas los dientes y avanzas

lentamente en este o aquel deber,

mientras tu sensibilidad se adapta

a la oscuridad de un día tan luminoso.


Hay días en que eres tú

y el futuro está blanco e inmarcesible,

y la experiencia te dice

que no serás vulnerado por el abismo.

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