Poema 310: Belleza

Belleza

La belleza es un estado de ánimo,

está por doquier cuando decides mirar

o escuchar o tocar o paladear u oler.

El musgo verde-intenso en la parte norte de los árboles,

el doloroso color naranja de un pino recién cortado,

las aguas revueltas del río Duero de color chocolate

forman un todo capaz de embelesarnos.

Pero también una predicción cumplida es bella.

Y una construcción matemática.

Descubro que hay ojos que se clavan en los míos

al cruzarme con alguien en la calle.

Rostros de mandíbulas incógnitas, todo ojos,

formas de hermosura local.

La belleza es un gráfico favorable.

A veces sobrevive todo el día en unas nubes

capaces de cobrar vida en el ocaso.

Allá donde hay una grieta o una secuencia alterada,

una singularidad o una sorpresa,

allí está el punto de fuga y el concentrador,

el enorme imán que te atrapa para siempre

que hace que trasciendas tus límites humanos.

Poema 308: Ese tiempo desperdiciado

Ese tiempo desperdiciado

Ese tiempo desperdiciado no es mío,

es algo ajeno que me acontece y arrolla,

el vehículo imparable, gran tonelaje

de banalidades sin fin.

Raramente me enojo cada día

solo sombras de puerilidad o de imbecilidad

una invasión capitolina, una balanza

en la que no salgo bien parado.

El enorme placer de madrugar en soledad

de contemplar los tejados blancos por la helada

o la luna que ya difusa se oculta deprisa

como si no quisiera ver el desmadre

de tipejos que no cumplen las normas pandémicas.

La belleza es de una soledad desconcertante,

también la lectura,

abro un cuaderno con páginas blancas por delante

y garabateo lo que libremente fluya

sin cortapisas ni censura.

La alegría es efímera, o al menos esa alegría.

Soy consciente de que vivo dedicado a una suma

de instantes:

fotografías en ese momento de luz, un encuadre

efímero en un barrido ciclista,

el olor de un bosque en el que encuentras un níscalo,

esas nubes de formas aleatorias movidas por el viento.

Llega enseguida la alegría social impostada,

el juego maldito en el que acepté participar.

Estoy sometido al contraste necesario,

a un contrapunto de muchos instrumentos que dialogan,

una suma neoliberal de valores cotizados:

familia, soledad, abrazos y besos,

buenas y malas noticias, inestabilidad, energía,

ese instante en que la orquesta resucita las Variaciones Enigma,

una voz que decanta notas mágicas tras una ventana

horas antes del solsticio.

Mi tiempo social es melifluo,

contrapesado por decenas de libros apilados

esperando su lectura urgente y deseada.

Cuando haga balance vital habré olvidado los intersticios,

ese tiempo ya inexistente

en aras de belleza, cariño y una cierta soledad de fondo.

Poema 302: Funeral

Funeral

La muerte me conectó de nuevo con mi infancia,

con mi adolescencia,

con mis raíces.

El cielo parecía transmitir el desgarro y el frío

que la pérdida dejaba en los presentes.

Nubes deformes, colores de una agonía solar

sobre campos recién sembrados frente al cementerio.

El viaje a mis orígenes me regaló un disco:

Carestini el castrati,

la voz de Jaroussky, pura técnica vocal y bondad.

Mientras conducía por serpenteantes carreteras

evocaba otros viajes en soledad hacia la muerte,

la belleza del contraste con la tristeza,

los meses húmedos de campos baldíos y desiertos.

Fui consciente del regalo que deja en los vivos un funeral:

aprehender cada hierba, cada color, cada sonido,

la consciencia de lo efímero que será todo eso;

y al mismo tiempo, un homenaje al difunto,

el recuerdo amplificado y la desolación y el vórtice

que deja en sus seres más queridos.

La sustancia del funeral es la compañía,

fuerza de unción de voluntades, presencias silentes

capaces de unirse en atmósfera protectora.

Después esa energía se canalizará como consuelo.

Poema 288: Septiembre

Septiembre

La luz de septiembre desciende hasta el equinoccio,

día a día, minuto a minuto,

puesta de sol enardecida a puesta de sol,

lágrimas de lluvia desgajadas de nubes negras.

Las emociones viajan en un tobogán incontrolable,

pequeñas perlas en forma de fotones

se convierten en arte, en imágenes o música,

un águila que sobrevuela un rastrojo

o un conejo desorientado que cruza un camino.

La dinámica laboral se transmuta en niebla,

difumina la belleza de los días del sol de vendimia,

colapsa las redes neuronales apresuradas,

deja resquicios en los que tu ser se expande sin límites.

Septiembre es un mes animado,

a un tiempo cálido y desapacible, mes de cambios,

de rutinas que regresan y de rutas que comienzan,

la transición poética entre los cuerpos veraniegos

y la ropa de temporada que al fin podemos estrenar.

Es un entrenamiento progresivo para la noche,

una decreciente sucesión de voces que se alejan,

de la algarabía cesante, de las bandadas de aves

retornando al sur cálido en el que guarecerse.

Septiembre es cine, es la lectura sin terminar del verano,

es una orgía de violines que distorsionan el aire,

una preparación estética para los graves estudios,

para fundirte en un abrazo o en una mirada acogedora.

Poema 279: Campo de julio

Campo de julio

El campo en julio es de una belleza inusitada,

los labradores se afanan

 en extraer todo el producto posible de la tierra:

hay pacas de paja, patatas a punto de florecer,

girasoles hermosos y amarillos,

un lavajo lleno por las últimas tormentas;

incluso el río Trabancos lleva algo de agua.

Desde la bicicleta se observa todo con detalle,

rastrojos, viñedos, pinares,

algunos centenos aún no cosechados,

nunca he visto tantas aves como este año,

en el camino apenas hollado no hay rastro del virus.

Algunas cosechadoras levantan nubes de polvo,

hay cultivos que no identifico,

plantaciones de almendros y otros frutales,

remolacha, maíz, garbanzos,

mecanización y riego, una cierta normalidad.

Las tormentas alteran el ritmo del trabajo,

nada que ver con otros tiempos:

ya no hay hoces ni levantarse a las cinco de la mañana,

no se trilla ni aventa la parva,

no hay bueyes ni mulas, ni cuadrillas de sol a sol.

Huele a manzanilla y a la paja recién cortada,

busco en la soledad de los caminos

no encontrarme con otros humanos;

miro al cielo y veo la revolución de las nubes,

al menos tanta belleza como la reproducida en el campo.

Poema 263: Nuevo Orden

Nuevo Ordena0ebaee1-df31-4fe3-ad0b-7a1ccebcdeb6

Los aplausos de las ventanas son ahora diurnos,

hay tanta luz que se ven los rostros antes anónimos,

han florecido los árboles y hemos cambiado de mes.

 

En las salidas de avituallamiento hay mascarillas,

guantes, distancia de seguridad,

y colas ordenadas a la puerta de los supermercados.

 

Se han parado las fábricas no esenciales,

mientras los muertos se disparan y los datos

muestran modelos matemáticos difíciles de encajar.

 

El tulipán se ha terminado de abrir,

los paseantes de perros son seres privilegiados

como algunos coches que escapan del confinamiento.

 

La vida se va a abrir paso entre los solitarios,

caminantes en busca de colores para sus ojos,

corredores ansiosos de sentir el sudor.

 

Todo el mundo se abrirá con precaución

como el azahar que teme a la helada,

como el caracol que se asoma desde su guarida espiral.

 

¡Quién sabe lo que cada cual echa en falta!

La belleza de un ser armonioso que despierta a la primavera,

o el bullicio de la calle con todo el comercio abierto.

 

El nuevo orden colocará al sanitario en la cúspide,

a las cajeras en un punto de heroicidad,

a los futbolistas en la nimiedad de un ocaso irrisorio.

IMG_5007

 

 

 

 

Poema 258: Cuadrado Lomas

Cuadrado LomasIMG_0314

Qué maravilla de aire, campo, tierra, paisaje,

pintura en unas líneas firmes

extraídas de una mirada limpia y profunda,

la cámara se pasea por todos los senderos

que tantas y tantas veces transito en bicicleta.

 

Ansia de caminar, de pedalear, de salir del encierro

en estos días extraños de vida confinada,

la luz, los almendros que ya florecieron y apenas entreví,

el despuntar de los sembrados que dibujan

los caminos ocres como ríos que percuten en el cuadro.

 

El pintor es un héroe estático, un transmisor

de su inteligencia visual al público que lo admira

y desconoce y con la mirada hilvanada

no se detiene a interiorizar la geometría necesaria

la vida y el estudio, la potencia intrínseca del dibujo magistral.

 

Al contemplar las imágenes del campo fundidas con la pintura

evoco temperatura y olor, la fuerza en las piernas al pedalear,

el aire libre que ahora nos falta en el horizonte,

la libertad de una tarde de la estación que sea

de poder recorrer cada camino al ritmo perfecto de la bicicleta.

 

Una cierta angustia invade mi pecho ante tanta belleza inasible,

fuerzas oscuras convergen en mi mente,

el pasado y toda su hermosura rediviva, se confabula

para derrotar mi optimismo innato tan preciado

y me deja postrado e inactivo, cerrado a la espera de un milagro.

IMG_20180930_200543

 

 

Poema 257: Confinamiento

ConfinamientoIMG_3514

El confinamiento doméstico es una oportunidad vital,

pararnos a pensar en la futilidad diaria

de cada cosa tan importante que hacemos;

es una visita a la prisión mental de cada uno.

 

La calle está desierta salvo un patinador septuagenario,

y ancianos paseando mostrando su relativismo,

la gente viene y va, diligente con su bolsa de pan,

y aún el susto en el cuerpo de una situación impensable.

 

Hay insolidarios, gente indeseable, algunos políticos opinando,

el virus es feroz y cruel pero no habrá justicia poética,

hay quien no se ha preocupado hasta que era tarde,

y sin embargo estamos orgullosos de la mayoría de nosotros.

 

La belleza continúa ahí, hay sol, las urracas lo invaden todo

a sus anchas, se posesionan de lo alto del árbol majestuoso,

el silencio de los pocos vehículos es aterrador

acostumbrados ojos y oídos a la vorágine diaria.

 

Hay un hilo conductor que aún funciona,

continuidad laboral en sectores estratégicos,

muchos libros por leer y el desfase temporal de cada uno

presto para ser reducido con paciencia.

 

Algo cambiará al final del confinamiento:

sospechas y rencillas acumuladas en el recuerdo,

el orgullo de haber sobrevivido en comunidad,

la minimización relativa de cada problema futuro.

IMG_3513

 

 

 

 

 

 

Poema 249: ¿Qué sostiene el día?

¿Qué sostiene el día?WhatsApp Image 2020-01-12 at 01.04.34

La niebla potente de estos días de enero,

Pingüinos, motos, velocidad y sonido

propagado en ondas ilusorias,

un estilo de vida más salvaje,

el recuerdo en segundo plano de los ancestros.

 

Algunos mantienen que es la belleza,

otros que la inercia vital teñida de cobardía,

pocos se animan a opinar sobre el compromiso

de un proyecto vital holístico determinado.

 

El día es un cúmulo enorme de pensamientos

y obligaciones adquiridas por mor del antes y después,

nada es simple, ni tan solo bello u oscuro:

la tarea más desagradable puede cruzarse

con la luz nítida del placer o el sonido concertado.

 

¿Existe quizás una corriente que nos transporta?

Esa sensación de cada día que te arrastra:

estoy muy ocupado” dices y de ahí no puedes salir,

esos compromisos convenidos con un ente superior

que imposibilitan tu alegría orgánica y natural.

 

Y tras todas las obligaciones de fondo,

existe, tal vez, una estructura tejida de afectos,

de odios, de disimulo o de comodidad hogareña,

un orden personal e intransferible,

el comodín que solo tú conoces y que te hace fuerte.

 

¿O tal vez tu cerebro crea un trampantojo vital,

difumina todas tus preguntas incómodas,

las desvía a regiones ignotas de tu entramado neuronal,

y potencia las minucias urgentes e innecesarias,

las satisfacciones a corto plazo tan ineludibles?

 

A veces es un poema o un verso suelto,

otras es el arte en cualquiera de sus manifestaciones,

un recuerdo o el pensamiento finalista de cualquier actividad,

un deporte o una esperanza, o una puesta de sol,

o la satisfacción de haber apretado un tornillo en la pared.

 

 

En algunas ocasiones es una esperanza irracional,

la portada de un libro que vas a empezar un día de estos,

el atisbo del sol en medio de la niebla pingüinera helada,

o la inyección inverosímil de sustancias naturales

capaces de aturdir tus dudas existenciales.

IMG_1437

 

 

 

 

 

 

Poema 248: Los ojos de las gaviotas

Los ojos de las gaviotasIMG_6220

La gaviota se desliza sobre esa corriente

invisible de aire,

no deja apenas vórtice en el dulce planear,

aporta elegancia y una silueta esbelta,

y sobre todo despierta del deseo de volar.

 

Contemplas tú también tu mundo desde el aire,

protegido por una distancia prudente;

tan solo puedes elegir la corriente

para trazar círculos de observación diferentes,

zona de confort, asegurada la belleza y la duda.

 

La brisa marina cargada de yodo es un opiáceo

irresistible y cegador,

en estos días de sol y calma la vida parece sencilla,

solo algunos agudos gritos indican peligro

o la excitación creciente de una posible reproducción.

 

Tus percepciones están llenas de colores difíciles

de definir con precisión,

el espectro visible humano parece ser muy restringido,

alcanza apenas los cuatrocientos nanómetros

de una precisa longitud de onda, como ella insinuó.

 

Los ojos de las gaviotas son una incógnita

que trato de aprender en Wikipedia:

gotas de aceite rojas y amarillas en sus receptores de color,

percepción del espectro ultravioleta para el cortejo,

detección de los campos magnéticos en sus desplazamientos.

 

La sinestesia te orienta en caso de duda,

advierte de un peligro o te señala afinidades electivas,

más allá del plumaje ultravioleta, elabora una divinidad

en el centro de tu cerebro evolucionado:

azul reflejo del cénit o verde esmeralda perfectamente pulido.

IMG_2921