Poema 739: La Reina de las Telas

La Reina de las Telas

Noche creciente, luna creciente con estrella,

el poeta atraviesa la ciudad en bicicleta:

Delicias, Arco de Ladrillo, La Farola, La Rubia…

Se ha cruzado con raiders diversos en las sombras

mientras rememora la nave con pequeñas claraboyas.

Riesgo, vértigo, madeja felina, la Reina de las Telas,

ágil escaladora compositora de instantáneas

la habilidad escalada, elevada a una potencia artística.

Todo el antiguo taller está lleno de ilusión y talento,

cuerpos entrenados durante todo el año,

múltiples procedencias, ideas vitales y experiencias,

la Luz de las Delicias es un punto de encuentro intenso

en el que las emociones están siempre a flor de piel.

Suena la música y comienza la dramatización,

composiciones imposibles para cuerpos normativos,

escorzos, enredos, la fuerza contra la masa, cierta gravedad

y la salvación de la integridad personal en el compañerismo.

El taller es un refugio y una guía espiritual semanal:

allí cada cual brilla con elegancia y se encuentra a sí misma

abriendo al mundo, en esos minutos de acrobacias increíbles,

la enorme capacidad estética de su yo artístico.

El esfuerzo y las sonrisas son solidarios y colectivos,

maestría a base de disciplina, práctica y confianza fraterna,

un reinado de apariencia efímera mas elongable y absoluto.

Poema 582: Carrera Solidaria

Carrera solidaria

Correr solidariamente: una nube

alfombra voladora de los vientos,

transporte mental colectivo.

Buenas, magníficas intenciones

la risa atontada del buen hacer,

sin pensar demasiado

cada cual con su pequeño aporte.

Disfraces, el momento estelar

de una improvisación de aprovechamiento,

fotografías instagramizadas,

poses, reconocimientos, pódiums,

una cierta banalidad cargada de sentido,

la mirada poética que nunca descansa.

Una acción humana colectiva

hermana, eleva, humaniza,

redescubre las grandes empresas históricas,

los lazos invisibles del progreso imparable

ya evolución, ya sesgo de supervivencia.

No importan las marcas, el tiempo,

ni los cuernos vislumbrados en el horizonte

de quien exhibe su juventud galopante,

solo cuenta la belleza de la congregación,

la admirable convocatoria conjunta y armónica.

Poema 257: Confinamiento

ConfinamientoIMG_3514

El confinamiento doméstico es una oportunidad vital,

pararnos a pensar en la futilidad diaria

de cada cosa tan importante que hacemos;

es una visita a la prisión mental de cada uno.

 

La calle está desierta salvo un patinador septuagenario,

y ancianos paseando mostrando su relativismo,

la gente viene y va, diligente con su bolsa de pan,

y aún el susto en el cuerpo de una situación impensable.

 

Hay insolidarios, gente indeseable, algunos políticos opinando,

el virus es feroz y cruel pero no habrá justicia poética,

hay quien no se ha preocupado hasta que era tarde,

y sin embargo estamos orgullosos de la mayoría de nosotros.

 

La belleza continúa ahí, hay sol, las urracas lo invaden todo

a sus anchas, se posesionan de lo alto del árbol majestuoso,

el silencio de los pocos vehículos es aterrador

acostumbrados ojos y oídos a la vorágine diaria.

 

Hay un hilo conductor que aún funciona,

continuidad laboral en sectores estratégicos,

muchos libros por leer y el desfase temporal de cada uno

presto para ser reducido con paciencia.

 

Algo cambiará al final del confinamiento:

sospechas y rencillas acumuladas en el recuerdo,

el orgullo de haber sobrevivido en comunidad,

la minimización relativa de cada problema futuro.

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