Poema 339: Destellos de luz

Destellos de luz

Algunas señales son destellos de luz

una combinación favorable de semáforos,

el vuelo sagital de pájaros migratorios,

el bidón cuya llama se adelanta al frío

o este veranillo conocido pero inesperado.

Observas anonadado el volcán,

la corriente roja de lava en la noche,

el contacto tremendo con el mar.

Llevas contigo el libro de poemas

difíciles de entender pero mágicos

en su sencillez aparente:

poemas descriptivos en los que hay sombra

y hay luz y erotismo,

vidas enteras recordadas,

otros mundos que ya no existen.

Me obsesionan las grúas al amanecer,

gigantes de quietud nocturna

que chirrían en la dura jornada laboral.

En la penumbra del ocaso resplandece

un horizonte muy conocido;

abro la ventana y el ruido cíclico de los coches

encuentra el silencio de los intersticios.

Nada dura mucho tiempo,

ni siquiera la reflexión gozosa

sobre la explosión anaranjada de luz.

Poema 294: Estampas otoñales

Estampas otoñales

Los cipreses que veo desde el coche

oscilan bajo el viento cual dinosaurios de Spielberg,

cuello largo de movimiento ondulante,

verdes herbívoros estirados para alcanzar comida arbórea.

Una matrícula HLK me hace decir Hulk,

obsesionado con palabras y películas;

el cerro en el que se asienta Parquesol

está oculto por unas nubes bajas, quizás niebla.

La otoñada a lo largo del río y los canales es magnífica,

toda la gama de ocres y amarillos

refulgentes por la lluvia y el viento,

hojas volanderas y una cierta decrepitud muy hermosa.

Las mazorcas de maíz están guarecidas en sus fundas,

son un tesoro amarillo en medio de una masa

de un color indefinido y deslavazado,

acaso ves a los niños perdiéndose dentro del campo infinito.

Imaginas violines o el saxo de Kenny G

en medio del temporal al que esta vez han llamado Bárbara,

la música ordena el ritmo aleatorio del movimiento,

hace que la naturaleza parezca rítmica en sus fases.

En la conjunción de los dos ríos caudalosos, Duero y Pisuerga,

observas el ángulo de incidencia y el caudal,

cautivado por la belleza y el sonido de la pesquera,

por la luz descompuesta en una gradación indescriptible del color.

Poema 278: Un día idílico

Un día idílico 

Acontece que todo lo quieres realizar,

el agua pura y cristalina

la marea baja y el fondo arenoso

verde, verde, verde de toda tonalidad,

cuerpos desnudos,

ansia de aire, luz, sol,

capturas fotografías sin medida,

no haces prisioneros,

simulas libertad durante unos minutos,

un baño con prisa entre las algas al anochecer,

la mirada perpleja de los confinados,

el libro en el que posas los ojos

pero no procesas más allá de unas líneas,

todo es provisional y nada te pertenece,

rozas la maravilla sin penetrar en ella.

Dulce día de julio,

sed de la ebriedad de la brisa,

de la mecánica del paseo y el olor

a ráfagas fugaces de polen y hierba de los prados,

arena y sal en la piel,

terapia y placer, 

el conocimiento y la pausa 

en días de madurez que evocan tu infancia.

Poema 223: El color del mar

El color del marIMG_5169 (1)

El color del mar es una fotografía,

un sordo romper continuo de olas,

una conversación banal,

la silueta ambigua de una nube reflejada.

 

Los niños asoman su carácter,

pululan aquí y allá cual mariposa,

señalan, observan, destruyen,

ensayan sin pudor su vida futura.

 

El viaje expansivo se apodera de ti,

te atraviesa osmótico,

engulle tus preocupaciones cotidianas,

las pospone o relativiza sin pausa.

 

El color del mar da forma a la luz

que pueden absorber tus ojos cansados,

produce pequeños destellos mentales,

te recuerda tu aún conexa juventud.

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Poema 213: Metapoema

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Atonía de espacios abiertos llenos de luz,

demasiada luz,

cerebro y flores demasiado expuestos,

ángulo agudo al despertar del sueño

de media tarde.

 

Voy en el coche conduciendo,

leo un poema de Simic en un semáforo;

–esto no puedes escribirlo, alguien te denunciará–,

pero podría habérmelo inventado,

–¿qué estás diciendo que mientes en tus poemas?

¿Toda tu poesía es mentira?–

 

Reviso los doscientos doce poemas de mi blog,

quizás he inventado historias en algunos,

quizá en todos…

 

Acabo de despertar, soñaba

con vecinos que tendían la ropa en los columpios.

Era bonito, parecía un barco con velas remendadas,

un colorido de espantapájaros,

el sonido del viento deshidratando la colada,

–eso lo has visto en una película china–

 

–Este poema terminará en tu blog–

no hay problema, no lo lee apenas nadie,

puedo poner mi sueño y decorarlo

con una puesta de sol sobre una ría

o con flores amarillas de tojo en un sendero.

 

–Demasiada luz–.

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Poema 188: Memoria, concepto

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En el silencio del frío está la fortaleza de tu ser.

 

El vórtice o la atmósfera de autoestima,

esa sonrisa que aflora sin procedencia,

el cúmulo de imágenes hermosas,

aún perduran en tu retina.

 

La memoria de presencia y voz y concepto.

 

Ahí valoras la lluvia (pensamiento contra corriente),

valoras el calor molesto del verano,

la sencillez de un erizo bajo el castaño,

el filtro verde de la luz.

 

Resides en una forma de vida que no te pertenece.

 

Ahora concéntrate en la tortilla que vas a cocinar,

sal del poema o de las voces que te piden escribirlo.

Condensa, memoriza y aparta.

Tú eres ahora el cuchillo que pela y corta la patata.

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Poema 185: Déjà vu

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No has visto nada, solo eres un aroma de luz

en un desierto calcáreo.

 

El blanco de tu vida amenaza los ojos

de otros viandantes.

 

Caminas con el paso fuerte del que posee salud,

solo renqueas en la intimidad de la noche.

 

Una luna aún espeluznante, amarilla profunda

hacedora de sombras, es cómplice del viento.

 

Sopla sobre el decorado, mas tú sostienes inmóvil

la pose de la artista desnuda en su kimono.

 

Las velas no proporcionan ya sombras dinámicas,

penumbra y goce.

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Poema 183: Te hundes

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Te hundes en hemiciclos imaginados,

levantas pólvora tropical,

hay uvas que desatan nostalgia,

flores y semillas llegadas desde la infancia.

 

Hay nubes en el ocaso veraniego

que ya has fotografiado,

nudos en el cielo, en forma de globos aerostáticos.

 

Estás solo y lo disfrutas de forma inexplicable,

abres un libro y lees en voz alta

y las metáforas van liberando otros nudos

de tu mente pacata sometida a algunas normas.

 

Libertad para el uso del espacio,

el campo de juego se duplica, triplica, quintuplica.

 

Eres un ser ojival que apuntala techos invisibles

y deja pasar la luz.

 

Te hundes, pero tu experiencia te serena:

dormir y escuchar a Monteverdi,

un cierto aseo y la caricia del agua,

la tormenta en toda su belleza

apenas permanece unas decenas de miles de segundos.

 

Has educado la luz íntima

para que estimule tus neuronas creativas,

abres y cierras sinapsis de una forma no del todo aleatoria.

 

Ahí hay un poema sorpresivo,

elíptico y sanador de conciencias.

 

El cristal te atraviesa sin daño aparente,

solo cicatrices emocionales que a nadie preocupan.

 

No eres héroe, ni mártir. Sobrevives,

dejas tu pequeña huella en el paisaje lunar de tus genes:

ladrillo de Lego con forma extraña.

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Poema 134: Sigues una curva llena de rutinas

Sigues una curva llena de rutinasIMG_20171008_193514

Sigues una curva llena de rutinas despegas los pies del suelo en algo parecido a correr no estás muy contento contigo mismo todavía el sol la lluvia la sequía dificultan el respirar ves siluetas a lo lejos desafías tu edad e imaginas cómo será el otoño con las imágenes recortadas en pixels y en calidad de otros otoños más lluviosos con menos calor el mundo es una burbuja a punto de tener titulares a toda plana cinco columnas seis obsesiva la prensa capaz de focalizar y concentrar todos sus recursos en el asunto del siglo ya deporte ya independencia ya crisis económica o atentados perpetrados por quién sabe quién que nos odia sin motivo aparente el mal por el mal la lluvia que no llega por el temido cambio climático bah no será por eso será otra cosa el mundo siempre ha sido así de variable y los humanos capaces de construir unas matemáticas artísticas y elegantes también destruyen por celos por envidia por incapacidad para alcanzar la belleza o el dinero o un equilibrio mental tan complicado cuando hay sentimientos o amor o desamor o rechazo temes la inteligencia artificial porque altera los usos y costumbres de una época en la que los periódicos en papel eran los dueños del kiosco y ya no hay kioscos y puedes comprar por internet lo que te plazca anónimamente vicios y perversiones lo peor de lo que somos capaces los humanos circula oculto entre fibra óptica y terminales costosísimos para un trabajo en el que te sientes explotado o inútil no arreglarás el mundo en un texto ni organizarás tus ideas quizás una nueva versión de Blade Runner muestre otras opciones de futuro en las que nunca pensarías por ti mismo o te dediques a buscar rincones de belleza fotográfica encuadres luz y sobre todo cielos con todo su colorido y poemas que trasciendan la verborrea cotidiana la banalidad de opiniones y pensamientos de cuantos gritan y desmadejan el presente ahí está la canción súbitamente te pone en contacto con un mundo que debe existir también que has atisbado a veces e incluso parece que una vez fue tu cotidianeidad pero ya es un recuerdo matemático al que solo te aproximas por puro azar cantautores vagas rimas e ideas conexas cual mapa neuronal dibujado por un niño una cierta luz golpea en fotones los árboles amarillentos también enciende los rostros que miran al crepúsculo te encuentras solo una mañana vagando por caminos llenos de polvo en una tierra que no es la tuya angustia peso sobre el estómago aire insuficiente una vacío súbito inexplicable ausencia de lógica y de perspectivas los pies avanzan caminando sin saber bien dónde te llevan inercia e ideas cíclicas que habitan en alguna reserva espiritual que debes poseer sin saberlo ya eres tú otra vez con algo menos de cordura con el soplido del vacío que te deja pensativo vacilante e inseguro.

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Poema 99: Caleidoscopio

Caleidoscopio

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La luz dibuja formas geométricas y colores,

movimiento matemático inaprehensible,

hace dudar la vista, descompone

tu campo visual en polígonos estrellados.


El adulto crítico se metamorfosea en niño,

maravillado por espejos, luces, convergencias,

consciente del engaño y de la razón superior

se abandona a esa belleza singular.


Te sientes mosca

seducida por la armonía dinámica,

atrapado en una red infinita de imágenes

en el interior de una semiesfera.

 

Te sientes espejo, viajas por la frontera

de hexágonos, triple simetría inquieta,

sensación de volumen, embeleco

generador de fantasía animada en la luz.


Mezclas la mirada a través del obturador

con libros, luces, puertas y ventanas,

desmesura de colores, el pensamiento

atrapado en una red infinita de láminas.


Podrías vivir atrapado en esa perfección

recurrente, en esa mirada distorsionadora,

dueño y señor de la belleza mosaica,

geómetra elevado a la esencia del cosmos.

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