Poema 709: Espectro de predicciones

Espectro de predicciones

Asimilamos la inhumanidad moderna:

asesinatos selectivos, secuestros,

política espectáculo con miras económicas,

bravucones aleatoriamente amenazantes,

destrucción total de infraestructuras y hospitales,

desinformación en redes sociales

y una dosificación de muerte absorbible por el público.

El espectro de predicciones es holgado,

dicen los agresores: –Los objetivos se han cumplido

para desdecirse al cabo de unas horas

mientras el sionismo mudo sigue disparando.

La astucia de la teocracia petrolera es una incógnita

dirán los analistas más avispados,

Se han preparado durante veinte años para esto

sugerirán los estudiosos del Próximo Oriente.

No hay certezas, solo gasto y destrucción:

fluctúan los mercados en este videojuego disparatado

provocando pérdidas y ganancias abruptas

mediante tanato-apuestas de ética cuestionable.

El juego de los gerifaltes se amolda a lobbies adeptos,

a sus intereses ocultos condicionados e instantáneos

alejados del progreso ecuménico y de la cultura.

Poema 708: Domingo por la mañana

Domingo por la mañana

La felicidad era madrugar para correr por el pinar

día calmo entre borrascas nominales temibles

flores sueltas en versos sueltos

tal vez almendros o prunos solitarios.

La vida intensa no cesa ni un instante:

basta levantar la vista alrededor

obligaciones y devociones sucesivas

belleza, piar de pájaros, confianza

y la presión de la agenda real o impostada.

Hace seis años del virus asesino:

han cambiado las amenazas globales

nubes de tensión, armas insospechadas,

la tiranía ostentosa de exhibición mediática,

artículos explicativos o poéticos,

destrucción y ruina activadas desde lujosos palacios.

Perlas de felicidad en todos los sentidos,

lucha feminista, escuchas múltiples,

una torre de libros y revistas por leer,

el sosiego de abrir la ventana y atisbar el río

entre árboles llenos de brotes, aún pelados.

Toda la mañana por delante,

sol y mínimas decisiones enmarcan un día hermoso

en la flor de la vida, con el privilegio enorme de vivir.

Poema 707: Las batallas

Las batallas

Las sombrillas destrozadas y abandonadas

son un paisaje de guerra

solo comparable a las batallas internas

que una puede ignorar o considerar

ante amigas o psicólogas.

Sobrevivir es siempre el objetivo último

de cada célula, tejido, músculo, apariencia,

rutinas aprendidas durante décadas,

movimientos de respuesta rápida

o meditaciones sin aparente camino de salida.

La tortuosa vida interior, siempre mediada

por roces finos o dolorosos o inadvertidos

con el exterior, con las enfermedades,

con la conciencia social tan arraigada.

En la batalla del dolor contra el vacío

siempre pierdes;

solo la sonrisa o la risa abierta y franca

será capaz de anestesiarte durante un lapso

más o menos benigno de tiempo.

La sola mención a una guerra-espectáculo,

mediática, televisada y jaleada por el capital

sacude todos los mercados dañando a los pobres,

más desigualdad, más esclavismo, más inhumanidad.

Los cerebros reptilianos parecen estar preparados

para unirse a la llamada de vocablos ancestrales:

atacar, destrozar, domeñar, aniquilar.

Solo la inteligencia compasiva puede mediar, resistir,

elevar estructuras éticas a cumbres bien visibles,

conseguir adhesiones y finalmente triunfar.

Poema 706: La cáscara del día

La cáscara del día

La cáscara del día envuelve la vida:

una suma increíble de pequeños acontecimientos

de decisiones intensas y cambios de humor

de sensaciones a flor de piel

de instantes de pertenencia a uno mismo.

Combinas la seguridad con la duda

evalúas, accedes al pensamiento profundo

guiado, sostenido y obligado

por la línea de continuidad temporal.

La revolución terráquea es una unidad de medida

de duración variable que se elonga o se encoge

por el vigor en la autopercepción intrínseca,

la intensidad de ese almendro en flor

o las portadas terribles de los diarios de guerra.

Millones de hormigas-persona se encogen o exaltan

por las palabras ocurrentes de multimillonarios estúpidos,

bravucones incapaces de taponar todas las fugas

del maravilloso laborar humano.

Antes o después caerán con oprobio y rencor

dejando tras de sí un rastro nefando

una memoria que la humanidad no podrá asimilar.

Los días envuelven todas las conexiones y las empaquetan

antes de que el sueño reestructure y organice

y limpie las banalidades e inmundicias del espíritu.

Renovados, asistimos a la propaganda y los fuegos de artificio.

Poema 705: El mes de la guerra

El mes de la guerra

Emulando el resumen interesado de la Historia

abstracción sin matices

esos líderes testosterónicos y seniles

juegan videojuegos de guerra ganando dinero a espuertas.

Toda la tecnología militar teledirigida

se combina con desinformación y propaganda:

la marcialidad de etimología divina y agresiva.

Florecen los almendros y reverdecen los campos

tras las inundaciones pasadas

en vivo contraste visual con la barbarie demoledora

con escuelas y hospitales reducidos a escombros.

El polvo y el barro se mezclan con la sangre

eludida en las imágenes con habilidad desinformativa.

La ideología, la desigualdad y el enriquecimiento atroz

se combinan como un trampantojo terrible

de escándalos de pedofilia y corrupción dirigente;

nos obligan como testigos necesarios a posicionarnos

como cómplices o enemigos

en persecuciones, escuchas y cancelaciones.

Todo el poder disfrazado de democracia

en manos de septuagenarios crueles

capaces de convertir humanos en alimañas

y de asesinarlos en pequeñas dosis

admisibles por las encuestas y la opinión manipulada

de los faros y guías asalariados de Occidente.

Poema 704: No hay nada sobre lo que escribir

No hay nada sobre lo que escribir

No hay nada sobre lo que escribir,

ni siquiera las dos estúpidas invasiones conocidas

ni las múltiples guerras silenciadas.

No puedo escribir sobre violencia

porque incita a la violencia

o sobre la crueldad de la vida para muchos

desde mi atalaya confortable de acomodado burgués.

La mentira rampante apoyada en datos discretos

no me proporciona temas agradables:

da igual lo que digan los estultos y mentecatos

ni quien los represente,

serán votados ampliamente por múltiples iluminados.

Nada conmueve ni ilusiona cuando todo funciona,

parece que gobiernan bien en la bonanza

hasta que el fuego o una DANA los dejan desnudos.

Nada hay significativo en la coordinación y el compromiso

o en los consensos retorcidos y ensamblados

aceptados a regañadientes por las partes:

la persona no muerde al perro, ni la sangre llega al río

ese que anega su cauce histórico invadido.

La máquina social funciona, aunque nos lleve al abismo,

los sesgos nos engañan y protegen

fomentan una individualidad ahistórica

en tiempo de posibilidades tecnológicas infinitas.

El color lo has encontrado en un verso de Ajmátova:

–Por un instante de calma / daría la paz eterna–.

Poema 692:¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

Nunca nada se repite del todo

y todo es encasillable en el pasado:

felicidad, ambición, resarcimiento y venganza.

Esta tecnología.

La imaginación y la creatividad no descansan

ahí está el terror, la maldad, también el martirio civil

las heroicidades individuales y colectivas

y el fin de un ciclo con toda la continuidad poética.

Los intensos focos periodísticos duran una mónada

también el griterío salvaje, los partidos del siglo

o la guerra continuada por otros medios.

Hay poesía que permanece, que resucita en las tropelías

que recitada en voz alta es un altavoz magnífico,

que susurrada entre los perseguidos los alienta

crea corrientes subterráneas indetectables por los drones.

 A treinta grados bajo cero la democracia se resiente

también las libertades civiles

en aras de una megalomanía pecuniaria sin límites.

Las nuevas guerras son videojuegos asimilables

hasta el número de asesinatos que toleran las encuestas,

la sangre solo clama sangre mientras el foco se mantiene.

El siglo será una sombra o una lucha contra la injusticia.

Poema 590: Frío impostado

Frío impostado

La tercera o cuarta noticia del día es el frío,

frío castellano, seco, intenso, intrínseco,

aprovechado secularmente para curar embutidos,

para cocinar el puchero en la lumbre.

Las agencias de noticias priman la esperanza,

la noticia que nunca llega:

la tregua parcial de los bombardeos sionistas

en el avispero del mundo.

El frío hace abrir nuevos albergues a orillas del Nervión,

estira las vidas miserables de los sintecho,

una buena noticia entre decenas de rencillas políticas,

discursos miserables, papanatas de la demagogia.

El frío mediático es más intenso que el real,

propicia ropa térmica, capas y capas de textil

y un apalancarse en el sofá, bien calefactado.

La escarcha en los tejados

tiene el mismo color que la luna diurna,

la escasa intensidad de un saludo de ascensor.

Se congela la ropa tendida en el canal

ávida del sol de la mañana,

colocada ahí solo para el disfrute del corredor.

Dice el periódico que mueren las plagas y renacen los virus,

alojándose en sus huéspedes de forma aleatoria.

La cuesta de enero ha llegado como llega siempre.

Poema 566: Nubes blancas

Nubes blancas

Las nubes blancas parecen buques de imaginación,

dirigibles de gran profundidad,

una escuadra de guerra celestial.

Ensombrecen la tierra yerma, recién arada,

los surcos marrones e infinitos

brillan tras las lluvias desordenadas.

El espíritu se refleja en ellas, se amansa

entra en un estado de serenidad,

se detiene el tiempo sostenido en los confines

de la unión de cielo y tierra.

Durante esos instantes no importan las noticias,

los muertos por el temporal o por los drones,

solo el viaje solitario adquiere entidad,

laxitud emocional intensa, ya trance, ya éxtasis.

Esas nubes blancas, profundas, vigorosas

son efímeras e inusuales

tras ellas hoy se ha serenado el cielo azul

y ha llegado el silencio del ocaso.

Poema 565: El tiempo del membrillo

El tiempo del membrillo

En el tiempo del membrillo se fue el sol,

terribles inundaciones,

la súbita caída de las hojas otoñales.

El tiempo de Todos los Santos,

buñuelos, y una escasez de luz

hogareña y de graves estudios.

Permanencia, viajes, castañas,

teatro y declamaciones exaltadas,

la guerra con un velo informativo.

La ironía del encantamiento,

lecturas de autoras epicéntricas

allá donde existió un paraíso,

una convivencia rica y feraz.

Color, botón, hoja, número,

una sombra móvil, incierta,

contraída y menguante,

el color violáceo de noviembre

que espera ansioso esas nieblas

esos diálogos románticos

esos héroes deconstruidos

y la humedad invasora de cementerios.