
La Reina de las Telas
Noche creciente, luna creciente con estrella,
el poeta atraviesa la ciudad en bicicleta:
Delicias, Arco de Ladrillo, La Farola, La Rubia…
Se ha cruzado con raiders diversos en las sombras
mientras rememora la nave con pequeñas claraboyas.
Riesgo, vértigo, madeja felina, la Reina de las Telas,
ágil escaladora compositora de instantáneas
la habilidad escalada, elevada a una potencia artística.
Todo el antiguo taller está lleno de ilusión y talento,
cuerpos entrenados durante todo el año,
múltiples procedencias, ideas vitales y experiencias,
la Luz de las Delicias es un punto de encuentro intenso
en el que las emociones están siempre a flor de piel.
Suena la música y comienza la dramatización,
composiciones imposibles para cuerpos normativos,
escorzos, enredos, la fuerza contra la masa, cierta gravedad
y la salvación de la integridad personal en el compañerismo.
El taller es un refugio y una guía espiritual semanal:
allí cada cual brilla con elegancia y se encuentra a sí misma
abriendo al mundo, en esos minutos de acrobacias increíbles,
la enorme capacidad estética de su yo artístico.
El esfuerzo y las sonrisas son solidarios y colectivos,
maestría a base de disciplina, práctica y confianza fraterna,
un reinado de apariencia efímera mas elongable y absoluto.
