Poema 764: Aún no han madurado los membrillos

Aún no han madurado los membrillos

Aún no han madurado los membrillos

y las hojas del albaricoque…

Se asienta la tarde en la media luna de las antenas.

Los pensamientos iniciados se ocultan,

reaparecen cual Guadiana…

La salamanquesa no estaba en el muestrario,

apareció cuando menos se esperaba.

Los proyectos dependen de variables múltiples

de principios de incertidumbre…

Pequeñas reparaciones al filo del mediodía

muestran u ocultan acabados…

Los alambres diagonales para guiar la pasiflora

crean dudas sobre su resistencia.

Las sombras de la tarde pasan desapercibidas

en otra elevación de los espíritus…

Los membrillos verdean en el sol de septiembre

sin necesidad de ocultar la materia voyeur.

Poema 655: Flores

Flores

En el jardín ganado poco a poco al cemento

surgen flores inesperadas,

geometrías clásicas, pentágonos, círculos,

espirales en el crecimiento de las suculentas,

nopales preparados para su arraigo,

brácteas capaces de arropar pétalos llamativos.

Feraz el terreno, el cuidado exquisito

luz y agua, convierten las paredes desnudas

en un santuario verde donde despuntan uvas e higos.

Cada fruto es un éxito en el cultivo mimado,

una celebración de la vida

en medio de trampas antiparásitos de jardín.

Crecen los nogales y avellanos buscando la madurez,

alumbrados cada día por flores efímeras y vistosas,

por el olor intenso de las lavandas,

por los ensayos, a menudo exitosos, de la jardinera.

Dalias, pasifloras, maracuyás ornamentales,

orbeas variegatas que se cierran misteriosas

en sus bolsas carnosas,

un pequeño edén en los detalles múltiples:

trepadoras, zarzamoras sin apenas espinas,

cada una con su procedencia memorizada,

el membrillo solitario que se hace gigante,

y un rincón contemplativo de visión múltiple

desde el que disfrutar del quehacer cultivador

mientras se hojea un libro de teatro clásico.