Poema 740: Artificios

Artificios

Artificios judiciales y políticos ocultan sombras,

gritos desaforados esconden miserias,

sistemas de vigilancia ultra avanzados espían conductas,

conversaciones, formalidad e informalidad,

barren un espectro privado del que nadie se libraría.

Lejos de los focos, las personas se afanan

en mantenerse a flote, luchar por su dignidad,

sus derechos, su economía precaria y su libertad.

Las agendas comunicativas no descansan;

se agradece que los intentos de asalto al poder

sean esta vez incruentos, mas no exentos de violencia.

La resistencia es ahora colectiva, casi colegiada,

pequeños núcleos informativos independientes

crecen, equilibran, acceden a la lógica mental ciudadana.

El refugio de la lectura y las conversaciones privadas

parecen reductos inexorables de pequeñas proporciones,

coadyuvan también las distracciones épico-futbolísticas,

y los datos macroeconómicos de pujanza política.

La fortaleza emana de la masa y de la memoria,

de esos recursos públicos desviados a manos privadas

por administraciones que se escudan en el anticristo

mientras su ciudad-comunidad languidece y retrocede.

Los engaños vienen de lejos, las tradiciones también;

la modernidad galopante y exponencial contiene riesgos,

necesita contrapesos inteligentes, no obtusos iletrados,

ni mafiosos corporativos, ni voceros enardecidos

útiles solamente en el asalto a la fortaleza estatal.

La tolerancia es un hongo de amplio espectro,

una suma de virtudes y de fuerza moral colectiva

siempre amenazada por el forcejeo destructivo

que husmea en los estercoleros incontrolados del sistema.

La desproporción de fuerzas que pugnan por la desigualdad

acrecienta la energía ciudadana y sostiene el ánimo social.

Poema 597: Finis vitae sed non amoris

Finis vitae sed non amoris

En un abrupto descenso de la niebla,

en medio de películas premiadas o no

que reflexionan en torno a la muerte,

se anticipa una muerte cercana.

–No mires atrás–, dirá el diablillo bíblico.

Aún doblan las campanas de forma atroz,

elevan la solemnidad y la pompa,

acercan los ritos ancestrales a la incomprensión

de la desaparición irreversible de la experiencia,

del aprendizaje de toda una vida.

El bagaje físico durará un instante,

el polvo seco, la niebla húmeda, el viento sonoro,

borrarán cada una de las huellas.

La comunicación poética es una ilusión,

una posibilidad de fe que dura un instante.

Se adapta el rito a los tiempos:

en los márgenes del poblamiento exterior

surge un templo laico de modernidad

en el que velar a los difuntos de forma aséptica

guardando la esencia del contacto humano.

Solo importa el presente continuo,

lo que la piel y las inidentificables ondas mentales

transmiten de forma vívida y amorosa,

un impagable consuelo en medio del dolor.

El abandono y la aceptación resignada

elevan la humanidad amorosa y afectiva

hasta lugares insospechados de mística seglar.

Poema 275: Flores

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En el atrio de la modernidad

las letraheridas van sonrojándose,

algunos tatuajes brillan en la piel

aún indemne por los daños del tiempo.

 

En el arco de la luz de junio

sacan todos sus vestidos al césped,

recitan poemas que no entienden,

versan la carnalidad en un susurro.

 

En la terraza de verano

el dinero se alía con colores y banderas,

flotan en el aire los deseos no cumplidos,

las trincheras cavadas en el lujo.

 

Una ola de estupor desconocida,

cambia la mezcla de color en las pupilas,

desencadena sonrisas y arrumacos

rotos todos los frenos y preámbulos.

 

En el atrio de la modernidad

insulsos contendientes reposan alineados,

observan las flores exquisitas

abiertas por la luz de un bello día.

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