Poema 151: Miradas intensas

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La mirada del poeta, al igual que la del fotógrafo,

es agotadora,

insiste en buscar detalles estéticos

en medio de un solar urbano,

encuadra y desenfoca, rescata el detalle,

eleva a arte el desconchado de una pared.

 

Cansada pero extremadamente placentera,

puedes pasarte la vida educando tu mirada,

cultivar el conocimiento y la luz,

atisbar un verso en el contraste o la continuidad.

 

Una gaviota posada en el letrero desfasado

de una ciudad que visitaste,

el musgo amarillo intenso en la corteza de un árbol,

la escorrentía oxidada sobre una pared

o una mezcla de colores que penetra en tu mente.

 

El poeta descansa a veces y la vida parece más gris,

encuentra motivación en la complicidad lectora,

o en una conversación sobre ideas, conceptos o intensidades,

intuye caminos, usa todos sus sentidos,

recrea, disfruta u olvida para poder seguir creando.IMG_7718

Poema 150: Bodegas

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La riqueza está bajo tierra,

oculta en bodegas, cubas,

ladrillos para cimbrar los arcos,

laberinto de túneles llenos de barricas.

 

Todo el mundo tenía que saberlo,

generaciones de topos

han excavado madrigueras gigantes,

un mundo subterráneo incógnito.

 

La economía era el vino,

también la alegría y la avaricia,

humo de antorchas y oscuridad,

miles de empleos auxiliares en la comarca.

 

La luz ahora no es buena para la fotografía,

apenas un rincón con punto luminoso,

arcos de ladrillo o arácnidos petrificados,

toneles centenarios ya inservibles.

 

Una ciudad subterránea, monjes,

préstamos, oficios ya desaparecidos,

la Historia comarcal oculta por la autarquía

revisada con los ojos del poeta.

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Poema 149: Vacaciones

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Las bandadas de palomas recorren el sembrado,

se alborotan al mínimo movimiento,

simulan una coreografía estudiada,

un ritmo imprevisible y estético.

 

Desaseado y familiar, vivo entre fantasmas,

amortizado mi tiempo, tan inseguro

como cuando era adolescente,

ha pasado un periodo que ya no reconozco.

 

Camino con fuerza lleno de contradicciones:

disfruto del ejercicio físico

pero quiero llegar ya, detenerme,

cuál parábola vital de deseos contrapuestos.

 

Los niños son un espectáculo hermoso y agotador,

energía en movimiento, luz y ruido

aletean incansables en cualquier entorno,

son alegría y cansancio y sostén.

 

Liquen de un amarillo intenso, yemas

a pesar del frío agudo, naturaleza y espectáculo

en las nubes y en los incipientes sembrados,

o en la niebla y los espectros del pasado.IMG_7839

Poema 148: Nada parece ser realmente así

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Nada parece ser realmente así,

la imagen idílica de unas personas con sus perros

en un parque al atardecer:

casi es Navidad y conversan animados

mientras los perros saltan los setos,

corretean y hacen sus necesidades.

 

Unos pájaros migratorios vuelan en uve,

los niños los señalan, admirados de la disciplina de la bandada.

 

El pez, que desde hace dos años nada en la pecera

parece haber envejecido:

ya no hace cabriolas y burbujas

y a veces reposa en el fondo esperando la luz.

 

El hielo y la niebla invisibilizan a los palomos,

no así a sus excrementos que cubren el suelo.

 

La luna creciente, acostada, es apenas un hilillo;

suspendida del techo de una habitación infantil

transmite calma y serenidad bajo el frío del solsticio.

 

Cada cual ignora los termómetros urbanos hasta que es asaltado

por recuerdos de infancia sin calefacción,

memoria colectiva de cientos de miles de años

al raso o en una caverna al calor del rescoldo de una hoguera:

el hombre con el cartón de vino en el banco del parque.IMG_6646

Poema 147: Algunos días

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Algunos días las cosas no salen bien

y llega la superstición,

los números (sean cuales sean)

se encadenan y ofrecen escenas dantescas

en la imaginación desmesurada

de quien conjura miedo y soledad

con juegos numéricos y alegorías.

 

Algunos días llega el dolor de cabeza,

el optimismo intangible se apaga,

todo se vuelve gris,

mas una vez superado, el mundo se abre

a la innovación, a la mirada poética;

se abren inopinadamente múltiples caminos,

vuelves a observar con devoción

el bidón encendido cuya llama rasga la niebla.

 

Algunos días el cansancio te abruma,

apenas puedes distinguir la solución correcta

en una maraña de datos,

la madurez te enlentece y derrota,

pero ya sabes que no tienes nada que perder:

sigues descubriendo e imaginando,

puedes escribir un poema cifrado

o imaginar la potencia de la luz en un viaje.

 

Algunos días callas, otros navegas aquí y allá

sin caminos ni guía,

hasta que un detalle te despierta,

el juego de la vida, con apariencia aleatoria,

estructuras y caminos, patrones y evolución,

la oculta matemática que todo preside.

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Poema 146: Otoño en Oporto

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El humo de la castañera de Sao Bento

se confunde con la niebla y la llovizna,

tráfico absurdo por entre las estatuas,

una multitud aguarda en la cola de Lello.

 

Libros, bicicletas y suspensorios,

azulejos para ilustrar al pueblo,

un mercado cerrado que parece un cementerio,

todo sorprende en la bocana del Duero.

 

Una voz maravillosa acompaña al órgano en la Sé,

el sonido vocálico nasal me resulta erótico,

como las uñas rojas perfectas de la dependienta

del centro comercial llegado del futuro.

 

Los nombres de las calles adoquinadas

están llenos de prohombres, clérigos, escritores,

alcaldes, políticos y santos.

¿Dónde están las mujeres?

 

En el faro rayado de colores, unos pescadores

flirtean con turistas de impolutos pantalones blancos;

la suciedad se desvanece con la lluvia,

solo el verde de la bajamar permanece.

 

Apenas quedan unas hojas amarillas,

y el hueco vital de miles de turistas,

el fantasma de los vinos en el puerto

y la luz mortecina del puente en la niebla.

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Poema 145: Otras matemáticas

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Veo algoritmos borrosos, la fórmula

que nadie entiende,

solo números y letras en un orden,

combinadas de la forma más natural.

 

Veo desorden lógico,

pensamiento atrofiado por el cálculo

conceptos exiliados de los jóvenes cerebros,

el destierro matemático voluntario.

Ostracismo.

 

Los símbolos matemáticos

creados para economizar, distorsionan

la percepción, enmarañan,

crean un metalenguaje médico ilegible,

la idea difuminada entre negros caracteres.

 

Y sin embargo existe la belleza

de un razonamiento, el giro inesperado

hacia una solución elegante,

los cómputos inteligentes perseguidos,

acotados, estimados, evaluados.

 

Existe la trascendencia filosófica de una idea,

el brillo de un descubrimiento en unos ojos,

la sutil interpretación de un fenómeno,

herramientas e historia,

el modelo matemático que ignoramos.

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