
La ciudad miope
La ciudad miope está en los bancos de la noche.
Tras el caluroso día susurran las ancianas
alertas tras el desahucio,
nietas que escuchan, en pie de guerra
por las hordas fascistas cosificadoras.
La noche es de las paseantes de perros
como lo fueron los meses pandémicos.
Los políticos extremistas judíos
intentan jugar al siglo veinte.
En un maremágnum de Babel surgen iconos
cuyas voces supervivientes, magnéticas,
salen con claridad a las ondas libres.
La luna preside la ciudad miope nocturna:
se vacían los bancos alineados,
se escuchan los lamentos del telediario
y en los pisos recalentados se ventilan las miserias.
Un poeta solitario camina por el parque en obras
incapaz de comprender la vileza noticiaria
o la deshumanización de las grandes ciudades.
