Poema 742: Con algo te habrás quedado

Con algo te habrás quedado

“Con algo te habrás quedado…”

Richar, nieto de Ausencia

Bajo los arcos de una iglesia defensiva

construida en múltiples fases, parcheada

con piedras areniscas y rojizas.

Amanecía con resaca de fiesta y botellón

en el pueblo perdido de Castilla:

cereales ya fundidos por el plomo solar,

lavajos cuarteados, oasis finitos,

una avutarda macho por lo solitario del vuelo,

el frescor del maizal interminable.

Golpetean los saltamontes entre las piernas ciclistas

en imágenes que puedo recordar de mi infancia,

olor a siega a cordones de paja recientes

en la llanura inconmensurable.

La línea del ferrocarril es una costura impermeable,

vueltas y vueltas a caminos sin salida,

y un objetivo inconcluso por la premura y el calor.

Los contrafuertes de la iglesia son lugares

Ángel González dixit–, propicios para el amor.

La exploración concluye con el avistamiento de la torre

en un horizonte despejado y uniforme,

la vuelta al hogar de los ancestros, el acogimiento

y una suma de imágenes: zorros, cigüeñas, rapaces,

antes de las recompensas dominicales.