Poema 133: Los acerolos

Los acerolosIMG_20170922_125534

Los dos acerolos tienen acerolas,

hay un muro nuevo que rompe el pinar,

el río apenas soporta tanta sequía,

tañen a muerto las campanas del templo.

 

Hay patos y moscas por doquier,

los viejos gastan los mismos pantalones,

los poemas de la ribera han sido respetados,

el albañil exultante encaja perfecto el adoquín.

 

Los vándalos han estampado su firma en el mural,

el pescador sostiene una conversación filosófica,

nadie le escucha;

unas hojas marcan el inicio del otoño.

 

He comido una docena de acerolas,

su color rojo destaca sobre el cielo azul,

la belleza se esconde en lugares inesperados

en una mañana soleada de septiembre.

IMG_20170922_125136

 

Poema 130: Hojas amarillas

  Hojas amarillasIMG_6592

Se cayeron las hojas de los árboles

antes del otoño,

torrentes horadaron la tierra,

dormiste dos días seguidos,

al despertar el polvo no dejaba respirar.

 

En el cielo atronaban aviones invisibles,

el ruido que emitía la radio

parecía la radiación cósmica de microondas,

hojas de papel volanderas

cubrían las calles, vacías de color.

 

Sombras humanas cruzaban deprisa,

embozadas y siniestras,

te sentías observado por ojos diferentes,

una luz intensa unía el día y la noche,

confusión y terror, quizá no estés vivo.

IMG_20170826_213621

Poema 94: Rumor de hojas

    Rumor de hojas img_20161029_183502

Rumor de hojas que caen,

sol, el parque mágico

en la soledad de un mediodía

paz, niños y perros.


En un traveling abrupto, niebla,

bruma marina, húmeda oscuridad,

los fantasmas de las hojas

reencarnados en olas de blanca espuma.


Miedo. Noches de difuntos y espectros,

voracidad, anacrónicos cascos

de caballo con jinete descabezado en la playa,

una risa sardónica amplificada por la niebla.


Sientes la humedad en tu piel,

el temor frío alcanza el tuétano

de tus huesos fuertes, tiemblas,

la luna acunada ya no va a aparecer.


Toda la leyenda colectiva pasea

esta noche por tu mente,

altera el razonamiento lógico

lo somete al ritmo paralizante del miedo.

img_20160818_140223

Poema 11: El descuido de la edad

         El descuido de la edadIMG_20141126_173136

Los mástiles han abandonado sus banderas,

el viento del otoño deja alfombras de hojas,

paseo solo por un paisaje urbano deforme.


Nadie hace las preguntas importantes,

el paso veloz y voraz del otoño, medido

en la declinación de la luz en tu rostro.


La consciencia difusa, la voz madura incisa,

el cansancio lacerante, frente a esa suma de imágenes

que atesoras en tu vientre: niños, manos, risas.


Los muertos asoman a veces en medio de la belleza,

aún conservo su voz, sus gestos, sus temores,

la risa o el llanto, o el enfado, o el optimismo de un día.


Voy a ser un hombre muy triste, cargado

de conocimiento y poesía que nadie lee, quizás

aún tenga la esperanza de seguirme riendo de mi mismo.


Ciertos días aprecias el agua caliente de la ducha,

sucedáneo de las caricias que no recibes,

te instalas bajo el agua mientras limpias toda tu mente.


La suma de tus días te hace olvidar quién fuiste,

la desilusión de ciertos instantes, el fervor

insospechado de cada nuevo proyecto.


En este instante estás siendo arrastrado

por tu propio vórtice vital, cola de cometa,

sombra desgajada de ti en un descuido de la edad.


Tendrás otra vida, otras vidas, otros renaceres,

volverás a sentir la emoción de un volcán,

la plenitud de un verso perfecto bajo la luz del amanecer.


IMG_20141126_170634

Poema 6: La decadencia es un paraguas azul

La decadencia es un paraguas azulIMG_20141113_170626

La decadencia es un paraguas azul,

el caminar alegre al lado de las hojas de plátano,

la lluvia fina que empapa el alma hasta nuevo aviso.


Un chalet a medio construir, escondido tras el abeto,

una ruina de otros tiempos, un oráculo de heroína,

una voz grave que sobresale entre el pitido de una transpaleta.


Acción-reacción, bóveda gris, el olor de la lluvia,

todos los colores reunidos en la desintegración del moral,

un niño pisa las hojas ocres con sus botas arcoíris.


Sobre la mesa el sostén rojo asoma en una revista,

encaje perfectamente oculto, retoque, maquillaje,

una promesa de felicidad en la armonía de un rostro.


Arrecia la lluvia, voy despertando, mi instinto

me avisa de la hora límite, veloz carrera en tacones,

sonrío y el mundo es un cuadro impresionista.

IMG_20141114_082629