Poema 602: La cúpula

La cúpula

La llamaron geoda antes de existir,

diseñada con creatividad política,

un engarce de figuras geométricas

aceradas y ensambladas con arte.

La sacudieron vientos e inclemencias,

políticas y meteorológicas:

un nombre infausto para la plaza,

una columna central innecesaria

que aún podría ser retirada.

Se filtran a través de ella ocasos,

plenilunios, nubes rosadas por el sol,

el reflejo magnífico en el agua en derredor.

Pían los pájaros revueltos en el crepúsculo,

revolotean decenas de murciélagos

devoradores de masas insectívoras.

Imagino con gran expectación

el crujir fundamental de la estructura

si fuere retirado el sostén central:

algarabía y aplausos o la ruina amalgamada

del diseñador o del gran soterrador.

Un monumento geométrico emblemático

de gran belleza matemática,

de resonancia lapidaria oculta

por un torbellino de conceptos eruditos.

Poema 529: Días de calma

Días de calma

Mis hijos están disfrutando de vacaciones

lejos de sus padres,

un pequeño vacío y mucha comodidad

en estos días de gran carga laboral.

A veces me alejo de la mirada poética

otros días enfoco en ciertos problemas matemáticos,

una novela leída en sus tres cuartas partes,

el asunto de un libro melancólico sobre el trance

o los patrones musicales de Arvo Pärt.

La vida es también estos momentos no estelares,

los intersticios entre eventos planificados

de gran resonancia mental y alto prestigio,

el paseo en bicicleta bajo el calor que ignoro.

Cuando nada pasa, al fin llega a mi mente

la óptima solución que oscilaba incierta,

el anhelo oculto, los recuerdos más rutilantes

de este año veinticuatro que hemos mediado.

Sentarme en un banco a leer o conversar

es un placer que se fija en la memoria,

el sólido afianzar de los momentos despreocupados,

la mitificación de los días en calma.

Poema 502: El día Pi

El día Pi

El día Pi pasó inadvertido

salvo para un grupo de frikis diletantes.

Las matemáticas no son tan importantes

en el desconocimiento general del mundo,

un ente incomprendido, lleno de símbolos

y de misterios indescifrables.

Alguien mostró una camiseta con un dibujo espiral

de múltiples e incontables cifras decimales;

otra persona propuso buscar su fecha de nacimiento

entre la secuencia infinita de guarismos.

¿Para qué sirve este número tan abierto?

¿Será solución de una ecuación con coeficientes enteros?

La luz brilló en los ojos del adolescente:

–Pi es la esencia de la circunferencia–, dijo,

como si fuera un pitagórico de hace veinte siglos.

–No es para cualquiera esa belleza–, observé,

ni las trabajadas fórmulas que aceleran su cálculo,

una construcción humana excelsa

para esta constante que parece permanecer

desde el origen explosivo de los tiempos.

La coincidencia con los idus de marzo

y las resonancias con el asesinato juliano

abrieron los ojos en la oscuridad algebraica

de cuantos lo escuchaban.

Poema 499: Matemáticas electorales

Matemáticas electorales

La semilla la puso Ramírez en Santander,

en aquella Menéndez-Pelayo ya mítica

hará unos veinte años.

El Cantábrico en septiembre es una delicia:

nos bañábamos de noche en El Camello;

de día, Victoriano, sembró una luz desconocida.

Conservaba los apuntes y algunas anécdotas

que he ido reorganizando durante semanas,

métodos electorales, circunscripciones,

la potencia suma de las matemáticas.

Veo el rostro asombrado del alumnado,

también del profesorado que me escucha,

un abanico inmenso de posibilidades,

de cómputos dirigidos por intereses muestrales.

Reproduzco instantes épicos, paradojas,

alcanzar el poder disimuladamente con fórmulas,

suma de propiedades deseables que nunca se cumplen,

teoremas de imposibilidad,

el intento de acercarse a la proporcionalidad obtenida.

La elección social es mucho más subjetiva,

cualquier candidatura podría ganar,

comparaciones, Borda, Condorcet,

una lucha desigual entre connaisseur y votante.

El éxito en la exposición recompensa el trabajo de días,

la búsqueda incesante del método

y la constatación empírica de todas las contingencias.

Poema 474: San Bourbaki

San Bourbaki

Último viernes de noviembre.

Hace ya tantos años que me cuesta contarlos,

juventud, fiesta, desmadre,

algunas ideas matemáticas de fondo,

ironía y la asunción de una cierta religiosidad

a imagen y semejanza de las ceremonias cristianas.

Nicolás fue un general de la guerra franco-prusiana,

un nombre cualquiera tras el que esconder

toda la recopilación matemática exhaustiva,

detalles y detalles, miles de páginas

en las que se exprime un colectivo secreto.

San Bourbaki es ahora un nombre de amistad,

la que nos une en torno a una mesa,

a unas canciones o unas rogativas que se actualizan

con cada nueva generación de matemáticos pucelanos.

El maestro de ceremonias, ataviado con una capa,

pronuncia, con voz impostada y potente cada rogativa;

deriva pro nobis– contesta la masa al unísono.

Los acólitos estudiantes actuales, ignoran el significado

profundo de muchos de los nombres mencionados:

Zaldo, la Pepa, el Pope, el teorema de Stokkes,

frases fuera de contexto y conceptos matemáticos complejos.

Y sin embargo los mantras se repiten año tras año,

tras las libaciones y las rogativas se quema al santo,

se entonan himnos y variantes infinitas de algunas canciones

y los locos matemáticos resucitan de nuevo.

Poema 408: La herida matemática

La herida matemática

            “En memoria de Agustín,

                  quien siempre será el Divino Raíz de menos uno”

Hacía tiempo que no te veíamos

y ya no te veremos.

Llegó la noticia como un golpe

al pie de una iglesia,

entre la desapacibilidad y la amistad.

Nos ibas contando cada retroceso,

con desarmante entereza,

con las cicatrices al aire,

sin tapujos.

Cuando aparecías transmitías calma,

la serenidad de quien ama mucho la vida

y sabe de su finitud y sus desgracias.

Te recordaremos en aquella obra

como el Divino Raíz de Menos Uno,

entre el humo y el alcohol,

llenos de risa y de vida por delante,

embutidos en matemáticas abstrusas.

Reunidos con aire circunspecto

te homenajeamos con anécdotas, recuerdos,

pequeñas alabanzas que te habrían gustado,

nombres casi ya olvidados,

una pequeña catarsis para los vivos:

la herida matemática,

tu imagen bonachona y amiga

presente en el centro de la vida.

Poema 243: Píldoras de felicidad

Píldoras de la felicidadIMG_20191213_205143

No puedo levantar mucho la vista,

ni sacar la mirada poética a pasear,

las prisas y el agobio de la mala vida cotidiana

me adhieren al suelo sucio de la ciudad.

 

Cuando al fin puedo hacerlo veo pájaros,

urracas sobreviviendo a su extraña multiplicidad,

aves migratorias en la curva del río,

bandadas de palomas alimentándose en un sembrado.

 

Otras veces es la luna tras un inmueble

que se asoma en una noche de nubes y llovizna,

o las escasas hojas aleatorias de un plátano

que resisten al viento, la lluvia y las heladas.

 

Soy una combinación de imágenes procesadas

por mi estado mental, hormonas, noticias, autoestima,

la lectura predominante en esos días,

una suma ponderada de miles de asuntos minúsculos.

 

La alienación y los límites vitales soplan en contra,

no hay aún un cortavientos eficaz,

ni la técnica psicológica suficientemente potente

para enfrentarse al vacío existencial cotidiano.

 

¿Qué nos sostiene o sustenta cada día?

¿Qué mecanismos nos producen picos de alegría?

¿Cuándo podemos afirmar que somos un poco felices?

¿Qué corriente nos transporta hacia el bienestar?

 

La búsqueda matemática de todos los datos,

el descubrimiento de píldoras de vitalidad

más allá del azar o del ensayo y error actuales

será quizás uno de los mercados futuros de la humanidad.

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Poema 168: Formas matemáticas

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La forma de expresión matemática-concisa

moldea el pensamiento,

eleva el umbral de atención del interlocutor,

crea imágenes en el aire

que cada cual recoge o desestima.

 

¿Quién puede imaginar infinitos decimales?

¿Cómo es la máquina que transforma

ondas en números?

 

¿Qué distribución siguen las margaritas

blancas y amarillas

en el césped verde-intenso por las lluvias?

 

Se trata de hacerlo todo rápido,

de contestar con prisa y a ser posible

obtener el máximo beneficio.

 

Los símbolos parecen jeroglíficos

para el no iniciado, una sucesión imposible

de entender, de la que la mente se aleja

para poder mantener el orgullo de la inteligencia.

 

Y detrás de todo está el proceso lógico,

la idea brillante que acorta camino,

varias técnicas para las demostraciones habituales,

satisfacción y belleza tras la fatiga.

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Poema 145: Otras matemáticas

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Veo algoritmos borrosos, la fórmula

que nadie entiende,

solo números y letras en un orden,

combinadas de la forma más natural.

 

Veo desorden lógico,

pensamiento atrofiado por el cálculo

conceptos exiliados de los jóvenes cerebros,

el destierro matemático voluntario.

Ostracismo.

 

Los símbolos matemáticos

creados para economizar, distorsionan

la percepción, enmarañan,

crean un metalenguaje médico ilegible,

la idea difuminada entre negros caracteres.

 

Y sin embargo existe la belleza

de un razonamiento, el giro inesperado

hacia una solución elegante,

los cómputos inteligentes perseguidos,

acotados, estimados, evaluados.

 

Existe la trascendencia filosófica de una idea,

el brillo de un descubrimiento en unos ojos,

la sutil interpretación de un fenómeno,

herramientas e historia,

el modelo matemático que ignoramos.

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Poema 134: Sigues una curva llena de rutinas

Sigues una curva llena de rutinasIMG_20171008_193514

Sigues una curva llena de rutinas despegas los pies del suelo en algo parecido a correr no estás muy contento contigo mismo todavía el sol la lluvia la sequía dificultan el respirar ves siluetas a lo lejos desafías tu edad e imaginas cómo será el otoño con las imágenes recortadas en pixels y en calidad de otros otoños más lluviosos con menos calor el mundo es una burbuja a punto de tener titulares a toda plana cinco columnas seis obsesiva la prensa capaz de focalizar y concentrar todos sus recursos en el asunto del siglo ya deporte ya independencia ya crisis económica o atentados perpetrados por quién sabe quién que nos odia sin motivo aparente el mal por el mal la lluvia que no llega por el temido cambio climático bah no será por eso será otra cosa el mundo siempre ha sido así de variable y los humanos capaces de construir unas matemáticas artísticas y elegantes también destruyen por celos por envidia por incapacidad para alcanzar la belleza o el dinero o un equilibrio mental tan complicado cuando hay sentimientos o amor o desamor o rechazo temes la inteligencia artificial porque altera los usos y costumbres de una época en la que los periódicos en papel eran los dueños del kiosco y ya no hay kioscos y puedes comprar por internet lo que te plazca anónimamente vicios y perversiones lo peor de lo que somos capaces los humanos circula oculto entre fibra óptica y terminales costosísimos para un trabajo en el que te sientes explotado o inútil no arreglarás el mundo en un texto ni organizarás tus ideas quizás una nueva versión de Blade Runner muestre otras opciones de futuro en las que nunca pensarías por ti mismo o te dediques a buscar rincones de belleza fotográfica encuadres luz y sobre todo cielos con todo su colorido y poemas que trasciendan la verborrea cotidiana la banalidad de opiniones y pensamientos de cuantos gritan y desmadejan el presente ahí está la canción súbitamente te pone en contacto con un mundo que debe existir también que has atisbado a veces e incluso parece que una vez fue tu cotidianeidad pero ya es un recuerdo matemático al que solo te aproximas por puro azar cantautores vagas rimas e ideas conexas cual mapa neuronal dibujado por un niño una cierta luz golpea en fotones los árboles amarillentos también enciende los rostros que miran al crepúsculo te encuentras solo una mañana vagando por caminos llenos de polvo en una tierra que no es la tuya angustia peso sobre el estómago aire insuficiente una vacío súbito inexplicable ausencia de lógica y de perspectivas los pies avanzan caminando sin saber bien dónde te llevan inercia e ideas cíclicas que habitan en alguna reserva espiritual que debes poseer sin saberlo ya eres tú otra vez con algo menos de cordura con el soplido del vacío que te deja pensativo vacilante e inseguro.

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