Poema 753: El lugar de los ritos

El lugar de los ritos

La toponimia delata un lugar mágico

fuera de las expectativas de los lugareños

que han perdido la continuidad del relato.

Lagares Celtas, piedras enormes talladas

en las que el caminante imagina sacrificios

o fiestas de la vendimia pisando las uvas.

Tres paisanos se afanan en repartir el riego

por inundación ancestral de sus olivos,

ingeniería del agua sobre árboles centenarios.

El lugar semiabandonado, levemente señalizado

desprende un aura de lugar comunal

ya olvidado e integrado entre vallados privados.

No es difícil imaginar la comunión con la naturaleza

en estos parajes místicos de ceremonias y cultos:

al llegar la primavera celebrarían el culto a Ataecina,

diosa ctónica de la fertilidad y el renacimiento;

en el otoño los ritos serían alrededor de Sucellus

dios lusitano de los bosques, la medicina y el vino.

Un caballo pasta con lentitud y mirada perdida

en el prado aledaño sombreado por alcornoques,

único vestigio ya de la vida pretérita de los Lagares.