Poema 657: La feria de las ilusiones

La feria de las ilusiones

Amaneces corriendo para acceder a la rutina,

un trote pausado por el pinar

conversando con un pasado lleno de anécdotas,

polvo septembrino, cargado de libertad veraniega.

–¿Y tú qué ilusión tienes? –, me preguntó.

La máquina cerebral comenzó a bucear

en bases de datos olvidadas, en la penumbra

de un recordar mustio y desentrenado.

Mis ilusiones de hoy se ausentarán mañana,

un viaje, una ópera, una cierta continuidad lozana,

un ruido mediático descendente,

el fin de conflictos que no son del todo ajenos,

una risa relajada probablemente efímera,

una feria oscilante de ideas mutantes.

La ilusión del recuerdo activo, de la narración,

la austeridad y sobriedad de las múltiples vivencias,

esa mirada poética que transforma lo ordinario

en una suma de minúsculos milagros coloreables,

un encuadre inesperado y burlón,

convierten cada día en aventuras acotadas fortuitas.

La experiencia dice que si resistes aparece esa llama

vibrante que ilumina el estado mate de tus ojos,

crea circuitos neuronales de alta tensión,

te sorprende en tu minimalismo lírico,

aporta hilos convenientes o proyectos prometedores.

La feria de las ilusiones viene y va oscilante,

a veces extenuada y otras presa de incipiente euforia

moldeando expectativas y costumbres,

enseñoreándose de cada uno de mis pensamientos.

Poema 609: Vuelta a casa

Vuelta a casa

Llegó como un lucero en medio de la lluvia

encendiendo los charcos con su sonrisa

dividida entre la alegría del reencuentro

y la pérdida de una amistad profunda.

Se adaptó a la nieve y a las circunstancias,

liberó un torrente de verbalidad atrapada

en días de intensidad memorable.

Su fuerza narrativa fue desgranando hechos,

sentimientos, análisis de causas y consecuencias,

un viaje soñado, planificado, esperado,

la velocidad con que se sucede la realidad.

Su presencia llenó de risa y de burbujas la casa,

quería ser escuchada en cada detalle:

mi hija desafiaba al sueño y al agotamiento

alternando entre la alegría y el desconsuelo adolescente.

La fuerza radical de decisiones volanderas

se acoplaba con el amparo de la escucha materna:

ojos repletos de ilusión vital, ávidos de experiencias,

precavidos ante la volubilidad de sus semejantes.

Dormirá múltiples horas seguidas en su cama,

asentará sus sensaciones y reinventará significados,

modelará su memoria y su consciencia,

fortalecerá su paso firme en la protección devota

de su centro de gravedad adolescente.

Su presencia completa de nuevo este hogar.

Poema 441: El invernadero

El invernadero

Aquello era una colección de hierros

ensamblados, tuertos, el símbolo

de un fracaso hortelano pasado.

Crecía la hierba y el desorden

la imagen de la desolación

de un lugar abandonado.

La reconstrucción fue paciente,

fuimos cumpliendo plazos,

cubriendo el techo de policarbonato;

más tarde paredes y puertas

para lograr un espacio enorme.

En invierno hacía calor dentro;

hicimos un diseño educativo:

plantas, semilleros, zona docente,

y entonces se corrió la voz:

de forma altruista llegaron consejos,

donaciones, ideas, trabajo.

Voluntariamente se constituyó

un comando invernadero,

plantaban, regaban, pulían la madera,

en el tiempo libre aquello era un bullicio

de voces, idas y venidas organizadas,

el júbilo de ver el primer tomate en la planta,

la lucha diaria contra el pulgón y las hormigas.

He sentido la ilusión colectiva,

el cosquilleo de quien aporta su granito de arena,

la luz inocente en la mirada

y el deseo de pertenencia a un proyecto común.

Hoy iremos de nuevo a clavar, desclavar,

forrar, irrigar, plantar y ordenar,

tomar pequeñas decisiones y asombrarnos

de lo que la naturaleza nos ofrece cada día,

al lugar en el que el alborozo eclipsa los agobios.

Poema 375: Viajar

Viajar

Existe un abismo entre lo que percibes,

lo que sientes, lo que otros te cuentan:

existe la belleza en el campo,

el trino de los pájaros,

la luz del atardecer o la creación artística.

Frente a esto hay ruido, contaminación,

comisionistas, políticos que gestionan a su favor,

una caterva de personajes inútiles,

capaces de entretener a los demás en minucias.

La vida no suele dar tregua: amor, desamor,

desconfianza, injusticia.

Hay incluso una vida virtual

en la que se replican los problemas de la vida real.

Viajas y observas, luz dorada, diversión,

cultura a borbotones, cierta ecología,

aprendes y transmites y fotografías

y ese poso enciende caminos interiores

te perturba y te conmociona y te aprieta,

sientes un deseo desbocado de abrirte a todo

antes de que la realidad finita y acotada

te obligue a asumir pequeños actos y grandes obligaciones.

Te abres a la idea de muchas lecturas imposibles:

tendrás que elegir, descartar, hacer prospecciones

mientras estás ilusionado por un cúmulo de posibilidades

y esa ilusión te propulsa y eleva

te vuelve pedante y te encierra en una burbuja

tan irreal como todo lo que existe.

El viaje te ha devuelto estímulos y análisis,

una sensación de infinitud en el vuelo

antes de que el laberinto de cada día te absorba

hasta dejarte incapacitado en el quehacer diario.

Poema 81: Sociología

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Los muertos también votan,

quieren conservar su predominio,

el blanco resplandeciente de sus tumbas.


La rebeldía agota el saber,

concupiscencia humana,

¡reprodúcete, ya se aprende en el aire!


El vuelo insistente del buitre

en círculos, no presagia nada bueno,

cuencas vacías y competencia.


El vals de dos figuras enlazadas,

proyecta una ilusión óptica,

sombras y optimismo evolutivo.


La vanidad, cálculo aleatorio,

ciencia impredecible a priori,

esfuerzo explicativo de gran desgaste.


Los discursos epidérmicos

horadan los túmulos recientes,

desordenan retazos de ilusión.


El camposanto rezuma impaciencia,

índices de poder manoseados,

resucita y elévate y gobierna.

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