Poema 598: El mundo avanza

El mundo avanza

El mundo sonoro matinal está corrompido,

noticias para falsear el mundo,

tonterías múltiples de influyentes personalidades

la marca ascendida a la imbecilidad.

Y sin embargo corren de fondo los avances,

científicos, éticos, tecnológicos,

con una continuidad que los disimula y enmascara.

La fuerza social está escondida y protegida

por todas las boutades y ocurrencias,

por los espabilados de las ondas y las palabras.

Bajo la dermis social, el dinero de todos genera avance,

bienestar, esperanza de vida, lujo y comodidad

disimulado por la rebelión de los despojados

de sus históricos privilegios consanguíneos

o directamente arraigos patriarcales.

¡Autogestión! claman algunos, ¡Abuchea al estado,

coloca a todos los políticos en la misma cloaca!

El crecimiento y el conocimiento son exponenciales,

también la estupidez y los gritos de los incapaces,

los vagos y los intrigantes, a sueldo de explotadores.

La apisonadora de la inteligencia enfoca aquí y allá,

parchea o repara, desenmascara y viraliza,

en un mundo aún inconsciente de su fuerza global.

Cada adquisición ancestral es revisada

bajo parámetros de ciencia, de lógica, de igualdad,

y ahí reside la esperanza, la luz y la energía,

en un gráfico sierra que siempre termina elevándose.

Poema 544: Memoriam Omnium Rerum

Memoriam Omnium Rerum

En la velocidad el vértigo oculta la belleza,

–montañas calvas, morrenas, canchales–,

los volcanes y el pavor ancestral heredado,

un lago verde, charco marino, montaña negra,

la calma de unas horas hermosas e incógnitas.

La vista traiciona cuanto anhela,

sin embargo, la piel absorbe, funde, clarifica,

la nariz transporta, evoca, mitifica y desnuda.

El recuerdo de los hitos se posa en una veleta,

el sonido del viento y un clic metálico

que la mano de mi hijo produce en el mástil.

La Ensalada César tras la agotadora jornada,

el cuerpo que busca recuperar sales y energía,

luz verde sobre el estanque trapezoidal:

una pata triangula las aguas con sus vástagos,

cañas, enredaderas, lavandas, césped y un tractor.

Puestas de sol lentas, contemplación,

antes de una cena doméstica y deseable,

días de lectura, de creación de poemas simples,

calma y reposo de todos los sentidos.

El envolvente museo de la igualdad,

reivindicación sutil de los nuevos tiempos

y un viaje de reencuentro ascético del trance.

Poema 543: El museo

El museo

Un oasis incluso en un pueblo que rezuma cultura:

ha conservado su barrio judío,

organiza jornadas culturales y conciertos,

y mantiene una espléndida biblioteca y algunas librerías.

El museo Pérez Comendador-Leroux

ocupa un hermoso palacio bisecular,

se abre a un jardín romántico con cenador

un lugar de reposo idílico para leer

al pie de una fuente cantarina sobre una pilastra.

Recordaba de visitas anteriores el lugar

como un homenaje casi exclusivo al gran hombre,

escultor prolífico de desnudos, conquistadores y santos.

La grata sorpresa fue la integración en igualdad

de la pintura de Madeleine Leroux:

ya no es musa y esposa, sino gran pintora de viajes,

detallista magnífica, artista revalorizada.

Entre desnudos escultóricos bellísimos

y figuras ciclópeas y colosales de Enrique

se abre paso un delicado autorretrato de Madeleine

por cuya voluntad, trabajo y tesón se abre este museo,

lugar de encuentro y comunión y diálogo

de las obras de estos dos grandes artistas.

Poema 429: La Guerra

La guerra

La mañana de escarcha y helada

se ve perturbada por los misiles radiofónicos,

ondas de la judicatura y la política,

humanos enfebrecidos en su razón supremacista,

ruido y bombas sobre las ruinas

pacientemente reconstruidas y veladas

sin contraataque posible:

destruid sin piedad que llegaremos nosotros,

todo lo reconstruiremos

por un módico precio, unas ayudas

y la ganancia de tu trabajo peón.

Divide a las hordas femeninas,

se ha hecho toda la vida, que no se unan,

tenemos a algunas de nuestra parte,

gritan sotovoce los gurús tóxicos embriagados

de los gritos guturales grupales masculinos,

clubes y sociedades,

cofradías y consejos de administración.

Devastación, liquidación de la disidencia,

los más brutos y torpes en primera línea,

incapaces de jugar a la ocultación del plan,

marionetas irracionales con armas bárbaras,

al gran guerrero avant garde

no se le puede pedir además discreción e inteligencia.

Disparan las francotiradoras, guerrilleras incansables,

a veces se disparan entre facciones afines,

no está bien considerada la tibieza, es la guerra,

hiere la palabra cuando hiende en el sistema:

pequeños drones tratan de encapsular ideas,

argumentos, voces de asalto.

Las batallas se libran en podcasts y en pasquines,

en manifestaciones duramente reprimidas

por las hordas mediáticas,

ojalá que venza la inteligencia equitativa,

la luz del pensamiento y la concordia igualitaria.

Poema 299: Politics words

Politics Words

Cualquier fanático se sube a una atalaya;

con frases rudimentarias cacarea consignas,

reenvía tuits xenófobos,

apela a un nacionalismo cutre.

Insulta como fue insultado en su infancia,

cree conocer la Historia por sus lecturas sesgadas,

eleva el tono para acentuar lo huero del mensaje.

La propaganda amplificada le contrae la inteligencia:

soniquetes falso-egoístas, miedo a la otredad,

a la lectura sosegada y lógica;

el individuo ultraortodoxo pule la rabia en su interior,

trata de imitar la forma explicativa de un complejo 

que se maximiza al tratar de eliminarlo.

La palabra igualdad suena a comunismo de Gulag;

social es un vocablo que destruye la propiedad privada,

desahucio, llena bocas y militariza su hemisferio derecho,

democracia es una singular forma de terror.

El individuo revisionista se cree su contumacia:

incontestable, dice entre incoherencias sintácticas,

ignora lenguas oficiales o sutilezas constitucionales,

supura rencor cuando pronuncia terrorista,

renueva el oxígeno de sus pulmones con bandera,

patria, monarquía; con ellas expele catadura moral.

Existen palabras que desprecia: tolerancia, amistad, 

respeto, cariño, humanidad, inmigración, desigualdad.

Desde la atalaya, se afana en gritar:

–no me trajo aquí la razón, sino la violencia–.

Poema 176: El cielo fractal

El cielo fractalCaptura de pantalla 2018-07-13 a las 21.54.45

El cielo tiene el porte de un fractal,

las nubes simulan el contorno del mar del Norte,

unos caballeros ancianos se juegan a las cartas

yacer con la mujer de Lot,

aún dulce.

 

Si una mujer hubiera escrito la historia,

habría una diosa justa,

no furibunda, llena de testosterona,

Lot no sería una estatua por su curiosidad natural,

atributo ya sempiterno de los hombres.

 

El puzle celeste bien podría montarse de otro modo,

sin dominación, ni uso, ni servidumbre por la guerra,

el lenguaje para designar la compleja estructura

sería más rico e inclusivo,

Mandelbrot de contornos afilados,

conceptos sutiles adaptados a la voz de la divinidad.

 

¿Qué dimensión alcanza el fractal celeste?

¿Cuántas brujas quemadas en la hoguera?

 

El trabajo de la igualdad a posteriori es casi infinito.

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