Poema 604: Iceland

Iceland

Ventisca de nieve, dolor de frío en la piel,

conduzco un coche que aún no es mío,

automatismo de supervivencia: lo que hay que hacer.

La ciudad nevada duerme,

códigos numéricos facilitan la impersonalización,

luz blanca y calor interior.

Caballos islandeses inmunes al frío,

agreste es la palabra elegida.

Granjas reconvertidas en alojamientos turísticos

vertebran el territorio

y mantienen algunos animales domésticos.

Sagas, epopeyas, un jinete que atraviesa Gullfoss

para unir dos familias de pastores míticas:

se vieron desde ambas orillas de la catarata

y la falla natural nada pudo contra el deseo sexual.

Los pingüinos inexistentes

rivalizan en ocultación con las auroras boreales

entre cielos cubiertos y costas azotadas por el viento.

La ventisca de nieve es efímera y periódica,

también el viento que abre puertas y desata locura.

Los cazadores de reflejos magnéticos

recorrieron decenas de kilómetros en busca de estrellas;

les sonrió la suerte cósmica, verde, improbable y magnífica.

Fue a causa de la perseverancia y la tenacidad.

La aventura es opuesta a la tecnología,

libera sustancias mentales impagables

pese a los inconvenientes físicos.

Sueño con una nieve en polvo volandera

que se desprende de las ruedas de invierno

y aterriza aleatoriamente en el centro auditivo.

Los días de magnificencia natural terminan,

vuelve la rutina laboral y placentera

de máxima exigencia mental.

Poema 549: Poder y despilfarro

Poder y despilfarro

No hay luna y la masa se agolpa en la semioscuridad

expectante ante la novedad tecnológica.

Una voz femenina anuncia la virtualidad,

el futuro que nos ha alcanzado veloz,

las luces en escuadrón y la música cinematográfica.

Las hormigas organizadas en células amistosas

graban con sus móviles los movimientos precisos

de los trescientos drones con luces de colores.

La figuración espacial bien podría ser proyección,

ilusión, apariencia, una cierta y segura irrealidad.

Tuve la sensación terrible de una guerra futura,

el ataque aséptico de máquinas exterminadoras,

el poder, allá donde se encuentre, mostrándose,

una cúpula ovni capaz de absorber las voluntades

y de generar susto, sobresalto, pavor y terror.

Boquiabiertos contemplamos los dibujos cautivos,

lugares y símbolos emblemáticos de esta ciudad,

y la sobrecogedora vuelta de la perfecta escuadra

en múltiples planos de roja incandescencia

a sus bases logísticas para ser abastecidos.

El espectáculo inocuo del despilfarro

concluye de forma marcial y magnífica.

Poema 477: La verdad

La verdad

“La verdad puede ser esquiva, compleja, diversa”

                                    Mario Vargas Llosa en El País

Dudo si existen tantas verdades como personas,

o hay categorías personales que aglutinan verdades.

Tiendo a considerar que mi verdad es consistente

con dudas, con versiones posibles, con meandros.

La inteligencia artificial nos hará dudar de cada noticia

de cada acontecimiento histórico,

al igual que dudábamos ya de los periódicos,

de los medios de desinformación a sueldo de ideologías.

Como sociedad estamos muy trabajados en ser engañados

en difundir ese engaño en redes sociales,

en validar las técnicas más groseras sin aplicar el mínimo filtro,

ni siquiera el menos común de los sentidos.

Puede acontecer que esa falta de posibilidad de verificación

nos lleve a igualar el peso de cualquier verdad,

la burda manipulación con la sofisticación más erudita,

el trazo tosco con el trampantojo hecho arte.

La imagen en la que un aparato negro con forma de prisma

asentado sobre un trípode,

parecía asesinar palestinos en masa en una fosa común,

no se me va de la cabeza:

el horror con que se maltrata a otros humanos,

considerándolos animales o cosificándolos, es indescriptible

y no es novedad en la historia de la humanidad.

Sal ahí fuera y busca la verdad y exprésala y defiéndela,

–parece querer decir Mario Vargas Llosa en su última Piedra de Toque–

yo tuve la mía y la defendí contra la línea editorial del periódico.

No hay una sola verdad, pero sí existe la lógica y las matemáticas.

Y la memoria.

Poema 421: Nunca es suficiente

Nunca es suficiente

No me he fijado en las flores, ni en nada nuevo

he contemplado el mar desde dónde lo hice una vez

entre juncos y plantas resistentes a la duna

he buscado los recuerdos, no descubrir matices

o hallar nueva belleza.

A veces la vida que he vivido me empuja

a revivir momentos, a revisitar lugares y personas:

ha pasado el tiempo y he olvidado,

a veces rememoro imaginando aquella escena

cómo era entonces, qué tribulaciones o presagios

me acompañaban cuando pisaba la orilla del mar.

Hay niebla y busco en ella poemas antiguos

sensaciones de capa y espada,

el tono gris bajo la cúpula del filtro tan pucelano,

achaco la falta de intensidad al poco dormir

o al agotamiento de tantas pequeñas cosas,

a la responsabilidad que no me abandona.

Mantengo un perfil plano y suave,

lecturas discretas y leves, un poema aquí, otro allá,

complacencia en lo que escribo:

no molestar ni incidir, no perturbar a nadie.

Poemas de repetición, fotos ya vistas,

la cantidad de cosas que suceden cuando nada sucede,

el listado delator de preocupaciones y ocupaciones

nunca es suficiente, nunca suficiente.

Poema 404: Ideas de futuro

Ideas de futuro

Experiencias, artículos, opiniones,

estrategias de inteligencia artificial,

en los juegos, en la guerra, en la vida,

aparecen puntas de iceberg,

muestras aún desapercibidas,

la domesticación de la ciencia básica.

Las tareas se vuelven sencillas,

en aras de incrementar el trabajo

de forma exponencial.

Crecen los atajos, trampas, engaños,

aparecen caminos difíciles

estadísticamente más veloces,

la lógica humana pierde peso

frente a algoritmos inusitados.

Mientras tanto el poder es ajeno a todo,

continúa aprovechando voluntades

y disfrutando de la animalidad gregaria

de cada uno de nosotros.

Rozar la sabiduría es exclusivo y minoritario,

se eriza el vello ante los avances evolutivos,

descubrimientos y estructuras genéticas

que acotan la paleontología.

Tantos campos y tanta ciencia,

tantas matemáticas modelizando procesos,

miles de artículos científicos imprescindibles,

el futuro llega a borbotones

sin que la consciencia lo asimile.

Poema 309: La llamada de los libros

La llamada de los libros

Hubo un tiempo en que leía con tiempo por delante.

Retazos del final de un libro.

Un poema interrumpido por una idea.

Voces de vecinos que se filtran familiares.

Me siguen llamando.

Una escena me abre a la intensidad de un olor

insoportable.

Al frío en las orejas en días en la calle.

Lejos los libros, lejos el ahora.

En ese condenado poema larguísimo

no sobra nada,

ni una coma, ni una sensación:

está construido con tales retazos que te atrapa

en la semioscuridad erótica del cuarto.

Engaño, autoconocimiento, un regalo para la inteligencia.

Levanto la vista y sale Babilonia o Cheever.

Ahí está el futuro y todo mi capital.

Los colores, el papel, los recuerdos.

Poema 264: ¿Quién te espera en la otra orilla?

¿Quién te espera en la otra orilla?IMG_5077

¿Quién te espera en la otra orilla?

¡Cuántos desalmados gritan al transeúnte!

La pena es una carga vital como la melancolía

o el recuerdo amado desprovisto de futuro.

Hay una memoria que ya no podrás recuperar,

y miles de muertos anónimos,

héroes y ciudadanos agradecidos

la vida en encuentros virtuales en el alejamiento.

 

Verás casas cerradas y viajeros insolidarios,

mostrarás tu trabajo en los días placenteros

escucharás la voz acostumbrada de tus hijos

en el futuro tras el salto cuántico,

nadie escapará a algunas consecuencias,

fiestas, transporte, desconfianza, desinfección,

la vida aséptica del otro lado de la cortina.

 

En la otra orilla está la antigua normalidad,

esa no te espera, no adelanta tu llegada,

has pasado por el túnel del tiempo

quizás una Banda de Möbius retorcida tras la neblina

te hará visualizar las figuras del revés

un revés hermoso o cenicienta,

personas que han sucumbido a la oscuridad

y alegres, luminosos y refrescadas personas

cuyo brillo levita sobre un cementerio de muertos vivientes.

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Poema 83: siglo XXI

            Siglo XXIupload_-1 (5)

El escáner vomita cuerpos desnudos,

mi llave rota del buzón parece un patito feo

me doblo y doblo, me repliego

toda la prensa coincide en la pista islamista.


Banalidad de conversaciones adolescentes,

errores, una raíz de mandrágora o un cabo,

la vida secreta de tus pensamientos, conciencia

transmisión motriz de una enorme cadena.


Limpias y limpias y educas, a veces escribes,

nunca nada es tal y como imaginas,

el poema forja muchas realidades,

oscuros presentimientos destructivos.


En el nervio óptico las sirenas inyectan deseo

nadie ríe en el palacio de verano,

urracas y palomos colonizan el viento,

la sangre siempre es diferente de la tuya.


Esperas y observas, una luz te espabila,

luz inusual, mar, viento fresco, una idea

quizás te encapsule durante eones,

lo suficiente para ignorar a tus congéneres.


El vuelo fue limpio y geodésico

allí eres un trozo de carne inquieta,

exploras sin apenas moverte,

solo el tacto de otra piel te eleva.


El escáner predice tus pensamientos,

te predestina o te ignora,

bendice tus moléculas, aire,

tierra, agua, fuego ocasional.

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