Poema 679: El tiempo blanco

El tiempo blanco

Aislado y azul

amanece el invierno aséptico

voces en un coro presuntamente navideño

muchos tics de labores realizadas

el placer se escapa

en la multiplicidad veloz del aprovechamiento

lo pasado es una imagen fugaz

solo lo por venir habita el cerebro

The Nutcracker llegó donde no había máscaras

en una soledad armoniosa

con coro contemplativo y respetuoso

un espacio sonoro de abrazos fraternos

en un final propio del espíritu de adviento

los cielos engañan cual trampantojos

de anuncios níveos nunca concretados

palabras que engarzan reflexiones

hilos y pensamientos voraces

sostenido por ideas fijas eternas inmutables

de apariencia inmortal

sobrevuela el río con sus corrientes convectivas

aquella garza que azulea la piedra

junto al puente desmemoriado

llega el tiempo constreñido y taciturno

un azar hogareño lector y reflexivo

Poema 583: Perfect Days

Perfect Days

Aurora, crepúsculo, cúpula, luna llena

accidentes geográficos diversos,

conjuros en la sucesión imparable

de ritmos olvidados, memorables.

Un poema sobre calles desiertas,

avanza diciembre, luces, comercio, regalos,

el puente que se abre para los caminantes,

peregrinos, visitantes con ojos nuevos.

Lago, laguna, fochas comunes al sol

de un invierno ancestral congelado,

caminar anónimo por sendas artificiales,

máscaras y baile, pertenencia,

cervezas en lugares de una cierta nostalgia.

Cuerpos que se funden estrechamente,

raiders obcecados en la noche

cruzan la ciudad fantasmal, onírica y sepia.

Un sueño reparador, un poeta minimalista,

expectativas de elección múltiple,

árboles helados, esculturas en madera muerta,

la isla inaccesible.

Suena Lou Reed susurrante y antológico,

nada es perfecto mientras dura.

Poema 295: Arte en tiempo de crisis

Arte en tiempo de crisis

En un clima de pesimismo generalizado

ves un cormorán estirando sus alas en el rio,

el agua verde y estanca refleja la otoñada,

la prisa te impide disfrutar durante dos minutos

de toda la luz y la quietud

testigos mudos de la enorme segunda ola.

Un cortometraje, un cuadro, una voz,

arte en múltiples soportes, grafiti inteligente,

música de quien aprovechó el tiempo de confinamiento,

exposiciones a las que solo accedes virtualmente

la maravilla de los pequeños detalles semiocultos.

Desde el puente sobre las vías divisas la ciudad nueva:

manchas de ocre y amarillo, rojos y verdes,

zonas para el paseo y la lectura al sol de octubre,

carriles para las bicicletas, camuflaje para las viviendas,

ese tiempo para disfrutar de ello que antes no existía.

El arte nos salva de los instintos reptilianos mal conservados,

concentra los sentidos en el placer,

eleva, distrae, ensimisma, explora los rincones

productivos de cada ser humano al que alcanza,

devuelve un test positivo insospechado de creatividad.

Una exposición o un libro, el poema que elude la política,

la cara B de la realidad, el reflejo del sol en los árboles,

son la muestra inequívoca de una vía de escape humana

a la miseria, la enfermedad y la muerte,

al ansia competitiva de esa huida cotidiana hacia delante.

Poema 219: Camino de Praga

Camino de PragaIMG_20190416_200614

He vuelto y los árboles ya no son los mismos,

no recordaba el color de la tierra,

ni el olor de las plantas cuyo nombre ignoro,

he vuelto buscando lo que narraba el poema

y ya no hay rastro de la silueta del poeta.

 

Camino por las mismas calles,

con mi memoria en carne viva,

los sentidos afilados alerta,

escucho el eco de las risas y los billetes

sin valor aparente en aquella fiesta inconsciente.

 

En aquellos años la ciudad estaba casi vacía,

adoquines y agua, un brillo gris metalizado,

Bolzano en una placa apenas visible,

o la tragedia que había sucedido décadas antes

conformaban los rostros inexpresivos de la gente.

 

Un corifeo de borrachos en San Wenceslao

nos saludaba cada anochecer,

silentes bebedores en los escasos locales de comidas,

un decorado solo para nosotros, transeúntes en la noche

coronaba un palacio en luces mortecinas.

 

He vuelto caminando por un poema de amor,

por el homenaje de una poeta deslumbrada,

por la vela y el frío sobre el Valtva helado,

por el recuerdo de un hombre que come abstraído

con la mirada fija en una pared vacía.

 

Sigue el puente de hierro en idéntica espera

de aguas renovadas cada primavera,

no los amores y amigos que no perduran,

no la locura inexperta de quien todo abarca,

sí la lucidez aprehensiva de mi mirada.

sdr

 

 

 

 

 

 

 

Poema 218: Paseos de libertad

 

Paseos de libertadIMG-20190430-WA0030

El río y el puente se mantienen inmutables,

no así mis sensaciones,

no el descampado siempre verde de la ribera,

ni el tiempo que tengo por delante.

 

Paseo por territorios de la memoria,

por tierra de vivos y muertos,

imagino otras huellas y todos los sentidos

escuchando grillos, pájaros, el viento en el plantío.

 

Hay una efervescencia en el paseo

un cierto alivio popular tras la tensión electoral,

la naturaleza que resurge con el agua,

los colores intensos recién nacidos.

 

Busco esos caminos a tientas,

me guío por sensaciones y mapas orientados

por las palabras que dejan profundos surcos

en los vericuetos secretos de la mente.

 

La fertilidad se impone a la economía,

aúlla cada despertar de la primavera,

ordena vidas y somete la volubilidad

de quien se afana en ser libre cada día.

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