Poema 662: El movimiento está en las sombras

El movimiento está en las sombras

El movimiento está en las sombras

allí, nada me pertenece.

En la luz del foco sonrío y celebro

la vida, la juventud, la compañía silente,

observo el paisaje marino tan añorado,

la luz poniente, el revés de la historia.

Animales en cautividad placentera,

¿quién los cuida? ¿Quién nos cuida?

Detrás del espejo hay un mundo de sombras,

delante estás tú y el hogar que te acoge,

la rutina que unas veces pesa y otras alivia,

una suma de instantes fáciles de olvidar

en aras de los siguientes abrazos.

Caminan con una seguridad renovada,

protegidos aún por varias capas generacionales;

los recuerdo aún titubeantes, cargados de libros

dispuestos a una rutina llena de deberes

de aprendizajes básicos, de competencias que no son.

Aprietan el paso, sonríen a la ventana iluminada,

llenan mi mundo de ilusión y novedad.

El movimiento se detiene, opaca su alegría,

rechaza el presente en aras de un futuro edénico,

calma la ansiedad y alimenta una burbuja impar

de hermosa proyección personal y solitaria.

Expulsado de las sombras permaneces inmóvil,

llenas tu tiempo de intrascendencia cultural

antes de intentar rehacer un presente existencial.

Poema 450: Nada es fácil

Nada es fácil

Ni el amor, ni el olvido, ni la secuencia

finita de las rutinas diarias

esas que te enorgullecen o te envilecen,

los hitos a modo de máximos relativos

que te hacen soñar con lo extraordinario.

Nada es fácil.

Las órdenes mentales que tu cerebro dicta,

algunas automáticas, otras dulcemente pesadas

en la balanza de perjuicios y beneficios,

decisiones mínimas sobre el empleo del tiempo

o sobre las servidumbres laborales,

el veneno de la responsabilidad y el del placer

que te encumbra o envilece.

Nada es fácil.

En una mañana del verano creciente

se dilucidan decenas de decisiones juguetonas,

laberinto del que eres incapaz de escapar.

La recomendación psicológica es crear

una burbuja de presente continuo

en la que nadar y bucear y explorar,

ir sumando puntos vitales de gozo y dicha

con las menores restas posibles.

Nada es fácil.

Ni los beneficios esperados a corto plazo

por el peso del deporte en tu smartphone,

ni la dieta escasa en grasas, alcohol y proteínas,

ninguna de esas decisiones insoportables

te hará más sabio, más feliz, más longevo.

Nada es fácil.

El olvido, la contemplación de la ruina

en personas con las que has compartido risa,

mesa, el milagro de la amistad liviana,

eliminar el polvo y enfocar en primer plano

montones de libros, palabras, recuerdos,

símbolos de otras décadas ya amortizadas.

Nada es fácil.

Solo la armonía recóndita de estas palabras

libera un sustrato de bienestar;

cierto deseo y ciertas esperanzas mundanas

hacen que el resto del día se arrastre

en los caminos hollados por la masa,

en la música que anoche te sonrió un instante.

Poema 340: Paraísos

Paraísos

Algunos paraísos duran un instante,

son efímeros

y esa es su gracia y consistencia:

un rayo de sol a principio del otoño,

una ola que te voltea desnudo

en una playa desierta,

el momento exacto en que amanece

con una luz sepia aún contenida

el espectáculo mate de las nubes en el cielo

o el encuentro de una mirada.

A veces una fotografía prolonga

y rememora,

estira y narra o voltea,

recrea, modeliza o idealiza;

otras veces es una conversación

la que te lleva a un punto cumbre,

un máximo local de felicidad.

A veces la pérdida ensalza

aquellas imágenes que has filtrado

convierte en melancolía y deseo

aquello que fue sucinto y prosaico.

Otras veces ignoras la fuerza de la plenitud,

niegas haberte sentido desbordado

por aquel trampantojo vital,

ese gatito que te mira con cautela

esperando tu compasión y caricia.

El paraíso está en ti y volverá cuando tú lo desees,

solo con la condición del olvido

de cuanto ha pasado y pasará.

Poema 305: Espiral

Espiral

La vida es y fue dura en otras esferas, planos, estructuras.

Nadie parecía saberlo desde dentro.

Quien lo ha podido contemplar desde una comodidad exterior

(cine, libros, Historia)

puede creerse más sabio o más afortunado,

tal vez más rico,

pero está en su propia muñeca rusa,

en una esfera exterior de un juego que parece infinito.

La espiral de gente agarrada de la mano

simboliza ese avance de que no todos participan,

esa luz colorida, iluminada por la ciencia,

ese sostenimiento gozoso de la vida,

más frágil de lo que les parece a algunos,

más robusto de lo que sospecha la mayoría.

El optimismo es una medicina vital incomparable,

una energía, combustible, impulso mental,

la forma de abordar problemas y buscar soluciones

mientras se avanza y se decide y se yerra,

un grano de arena bullicioso en un devenir incierto.

Crear es dotar de movimiento y de necesidad,

alentar y sostener,

mantener una nube de ilusión en el presente de cada cual;

también expandir la capacidad de observarnos,

de comparar y olvidar por momentos la crudeza del entorno.

Poema 107: Presente añorado

Presente añorado

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Añoro ya las zapatillas perfectamente alineadas

de mi hija a los pies de su cama,

el amanecer rosado entrevisto a través

de los árboles que flanquean el Duero,

las hermosas llamas ondulantes

en el bidón encendido de la fábrica de madera.


Cuando escribo un recuerdo ya no está,

el caballo de nubes fotografiado por casualidad

al entrar una tarde en el centro comercial,

el programa de viajes por la baja California

entrevisto en el televisor mientras trabajo,

la lectura humorística de un relato erótico.


El libro que abro con devoción fetichista,

la fresa que desvela todo su sabor en mi boca,

un olor de velas cuya luz anaranjada imagino,

añoro la lluvia en mi rostro de corredor inconexo,

el tiempo afable en el que no existe la prisa,

consciente del fulgor de cada instante.

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