Poema 634: Hay demasiada luz en el pedalear poético

Hay demasiada luz en el pedalear poético

Hay demasiada luz en ese pedalear poético,

campos rebosantes, agua

el espectáculo de la velocidad apropiada.

Se divisan manchas rojas aquí y allá,

amapolas adueñándose de un terreno baldío

o de una cuneta libre de glifosato.

La extensión rojiverde en el acceso al centro comercial

se ha convertido en atracción turística instagramera.

El caudal de agua del canal rima en asonante creciente

con los días previos al solsticio

en coyuntura prebélica de asesinatos selectivos.

El antihéroe inductor de tal desorden

huye precipitadamente de las instituciones,

aumenta sus réditos bursátiles con anuncios ridículos,

promete resolver lacónicamente los conflictos que alienta.

Esa clarividencia matinal amanece rodando

por canales y vías anónimas,

puentes clausurados preventivamente,

lugares privilegiados de observación deforestadora

de extracción de áridos en circuito cerrado,

de un continuo de camiones voladores inmunes.

Esa clarividencia es productiva e intensiva,

permite hollar caminos mentales obstruidos,

se llena de alegría en el trino matutino de las aves

o en el correteo alegre de un corzo en el camino.

La luz abre la puerta del pensamiento político

aplaude la valentía y el statu quo gobernante,

devuelve la auto esperanza al ingenuo oráculo ciclista.

Poema 598: El mundo avanza

El mundo avanza

El mundo sonoro matinal está corrompido,

noticias para falsear el mundo,

tonterías múltiples de influyentes personalidades

la marca ascendida a la imbecilidad.

Y sin embargo corren de fondo los avances,

científicos, éticos, tecnológicos,

con una continuidad que los disimula y enmascara.

La fuerza social está escondida y protegida

por todas las boutades y ocurrencias,

por los espabilados de las ondas y las palabras.

Bajo la dermis social, el dinero de todos genera avance,

bienestar, esperanza de vida, lujo y comodidad

disimulado por la rebelión de los despojados

de sus históricos privilegios consanguíneos

o directamente arraigos patriarcales.

¡Autogestión! claman algunos, ¡Abuchea al estado,

coloca a todos los políticos en la misma cloaca!

El crecimiento y el conocimiento son exponenciales,

también la estupidez y los gritos de los incapaces,

los vagos y los intrigantes, a sueldo de explotadores.

La apisonadora de la inteligencia enfoca aquí y allá,

parchea o repara, desenmascara y viraliza,

en un mundo aún inconsciente de su fuerza global.

Cada adquisición ancestral es revisada

bajo parámetros de ciencia, de lógica, de igualdad,

y ahí reside la esperanza, la luz y la energía,

en un gráfico sierra que siempre termina elevándose.

Poema 446: Llueve en la mañana de junio

Llueve en la mañana de junio

Llueve en la mañana de junio,

los heraldos destructores están llegando;

en apenas un mes

todo el poder se concentrará en el engaño

en mentiras aprovechadas,

en la ruina del pensamiento colectivo.

Vuelve la lógica del mentecato:

igualar a todos en la ignorancia,

sepultar las flores y la sutileza.

En los días infinitos cabe el solsticio,

crece la luna y alguna risa inesperada,

parece que no puedo detenerme

por miedo a que no me guste lo que veo.

Me cuesta mirar con intensidad poética,

me cuesta leer análisis políticos,

incluso en mis fuentes de información más cabales.

Cada uno construye su realidad

en forma de burbuja informativa;

ahora mismo estoy alejado de la masa,

por asepsia y por lógica, por prudencia.

Comprendo la pragmática económica

de los grupos privados mediáticos,

el ansia desmedida de capitalización pública,

el sistemático embeleco de mediocres

elevados a la fama por cualidades vulgares.

Nada nuevo en la cara vista de la Historia,

argucias, estrategias, imposiciones,

hoy más psicológicas que físicas.

Quizás existen inteligentes voces discordantes

a las que recurrir cuando el castillo de naipes

cae sin orden y sin culpabilidad aparente.

Todo es olvido y desmemoria,

destrucción y reconstrucción,

ciclos genéticos ascendentes pese a todo.

Poema 413: Vergüenza / Suma

Vergüenza / Suma

El árbol mágico ha dejado de serlo,

no protege, ni apacigua,

ya no posee la belleza noble e impávida,

muestra una decrepitud fuera de moda.

Las palabras y los gestos.

Los gestos son obscenos e impúdicos,

cuando hablan al mundo

son muñecos maquiavélicos,

títeres excitados desde púlpitos públicos.

Siembran cizaña y añoran la servidumbre.

Hay miles de ramas fractales,

enérgicas y firmes sumando otro árbol,

lógica y pensamiento positivo aliados,

invencibles, cargadas de razón.

Visten corbatas uniformes, fútiles.

Construyen, dignifican, estudian,

sus hojas iluminan el futuro, el arte,

todas las artes protectoras

ante la violencia inútil y estridente.

Violencia silente, apagón, falacias.

Hacen política, pelean cada paso,

firmes, debaten los detalles, negocian

son un clamor, un frente violeta,

fuerza, palabra, inteligencia.

Poema 174: En el parque

En el parqueIMG_20180603_203549

Al fin un instante de paz,

nadie en la mañana del domingo

se aventura por aquí.

 

Alegría política, cambios,

una cierta esperanza animada

en la forma y en el fondo.

 

En el asador de pollos

hay una cola enorme

y un montón de cadáveres.

 

La corrupción se ha cobrado su presa,

un mundo desorientado

en su gregarismo atávico.

 

Los árboles rezuman sombra

y fronda exuberante,

juego magnífico de luces.

 

Toda la prensa conjurada,

el imposible gobierno de los limpios:

un experimento y una ilusión.

IMG_20180603_144139

Poema 136: Tiempos modernos

    Tiempos modernos IMG_20171014_172450

Nada vacía los mensajes constantes,

ruido tenaz, bombeo

de sangre incontenible,

priapismo periodístico y político.

 

Asaltar la calle con la risa,

diseño de dibujos animados,

contra le ley implacable, opresión

real o inventada, nada existe.

 

Furia, cabalgamiento, himno y bandera,

simple y lineal, la receta centenaria

de sangre y fuego

no halla acomodo por anacrónica.

 

Batallas teóricas, dinero, poder,

ocultamiento de problemas propios,

libros y lecturas encubiertos

por el trampantojo que todo lo ve.

 

Fuerza y ley y orden,

propiedad privada de kilómetros cuadrados,

odio y oposición,

soy más fuerte, más amarillo y más rojo.

 

Generaciones o personas, ideas

sometidas sin razonamiento o consenso,

túnel estrecho de entrada al laberinto

en el que perder el tiempo de una vida.

 

El bombeo contumaz engulle

las palabras y la cultura

escupe monedas y exageraciones,

desata sentimientos reptilianos olvidados.

 

El potente imán crea coreografías

de partículas semejantes,

baile orientado de dibujo preciosista,

con una pareja odiada y necesaria.

IMG_7147

Poema 121: Pequeñas alegrías

    Pequeñas alegríasIMG_20160605_131735 (1)

El peso de las ondas o el editorial

caótico de un periódico

empañan la ilusión épica,

el sentido común popular en la noche de mayo.

 

Ni fútbol, ni cocineros estrella,

la lucha cuerpo a cuerpo

está en las trincheras internautas,

en porcentajes y sabias palabras.

 

La deriva americana, la xenofobia,

el extremismo del capital interesado,

nada es nuevo bajo el sol

de un cambio climático esperado.

 

Las pequeñas alegrías no traen dinero,

ni forofos prepotentes,

las balanzas no se equilibran por sí solas,

traen quizás una canción o una rosa.

IMG_20170524_215454

Poema 41: El mundo es un cruel trasunto de sí mismo

El mundo es un cruel trasunto de sí mismoIMG_20150214_162934

El mundo es un cruel trasunto de sí mismo:

el horizonte dorado o de un rojizo intensísimo,

bajo el cual llora un niño la injusticia de sus padres,

un animal busca su madriguera en el calor,

el deprimido ahoga sus horas en lágrimas.


El calor acentúa los verbos en la línea del cielo,

amalgama miserias, las funde en una pieza

irreconocible para el forense, un árbol

plagado de hormigas, infestado en agonía

de años, en podredumbre de materia.


La deriva de tejados con aguas desordenadas,

oculta toda la perversión humana posible,

inteligencia animal, íncubos de incógnito,

tiranía del débil con los aún más débiles,

ausencia de luz, látigos de fuego, maldad intrínseca.


Las viviendas uniformizadas escupen brillo,

desmotivan a los sin techo, escarmiento

de inmigrantes escaladores, sometimiento

de voluntades mal pagadas ante un cuadro

exógeno, obra de arte fraudulenta en un museo.


El exégeta está de vacaciones, lee un ciego

en las miasmas de un lago suburbano,

desvencija voluntades el portavoz público,

entre dos eruditos se comen un besugo a la sal,

es un apocalipsis en las horas del olvido y del sueño.


La ciudad refulge, en sus bancos de granito

duermen héroes entre churretones de grasa,

cabe miles de flores se pasea una escultura

llagada y doliente escoltada por conos de raso;

un comedor de pipas acelera su ritmo frenético.


Hordas de jubilados arreglan verbalmente

la suciedad social, el horrísono crujir

de las articulaciones desdentadas, valor, bondad,

escalpelo de corte arbitrario, banal y felón:

votarán con la ilusión del mendigo hambriento.


El mundo se busca a sí mismo y se encuentra cada día:

verbigracia, la sonrisa de la Gioconda rediviva

o el vuelo de un ángel andrógino en un spot,

desenmascaran muecas y deseo, el anverso

humano del horror y la banalidad crujiente de un beso.


IMG_20141126_120158