Poema 583: Perfect Days

Perfect Days

Aurora, crepúsculo, cúpula, luna llena

accidentes geográficos diversos,

conjuros en la sucesión imparable

de ritmos olvidados, memorables.

Un poema sobre calles desiertas,

avanza diciembre, luces, comercio, regalos,

el puente que se abre para los caminantes,

peregrinos, visitantes con ojos nuevos.

Lago, laguna, fochas comunes al sol

de un invierno ancestral congelado,

caminar anónimo por sendas artificiales,

máscaras y baile, pertenencia,

cervezas en lugares de una cierta nostalgia.

Cuerpos que se funden estrechamente,

raiders obcecados en la noche

cruzan la ciudad fantasmal, onírica y sepia.

Un sueño reparador, un poeta minimalista,

expectativas de elección múltiple,

árboles helados, esculturas en madera muerta,

la isla inaccesible.

Suena Lou Reed susurrante y antológico,

nada es perfecto mientras dura.

Poema 544: Memoriam Omnium Rerum

Memoriam Omnium Rerum

En la velocidad el vértigo oculta la belleza,

–montañas calvas, morrenas, canchales–,

los volcanes y el pavor ancestral heredado,

un lago verde, charco marino, montaña negra,

la calma de unas horas hermosas e incógnitas.

La vista traiciona cuanto anhela,

sin embargo, la piel absorbe, funde, clarifica,

la nariz transporta, evoca, mitifica y desnuda.

El recuerdo de los hitos se posa en una veleta,

el sonido del viento y un clic metálico

que la mano de mi hijo produce en el mástil.

La Ensalada César tras la agotadora jornada,

el cuerpo que busca recuperar sales y energía,

luz verde sobre el estanque trapezoidal:

una pata triangula las aguas con sus vástagos,

cañas, enredaderas, lavandas, césped y un tractor.

Puestas de sol lentas, contemplación,

antes de una cena doméstica y deseable,

días de lectura, de creación de poemas simples,

calma y reposo de todos los sentidos.

El envolvente museo de la igualdad,

reivindicación sutil de los nuevos tiempos

y un viaje de reencuentro ascético del trance.

Poema 287: Un día en el lago

Un día en el lago

El fuego del cielo es solo una medida,

existen muchas otras:

un castillo de formas rectangulares,

un problema de geometría entretenido,

bañarte en un lago entre risas infantiles,

observar la dinámica vital de una pareja joven,

la cantidad de tatuajes que llevan los bañistas,

y cerrar el ciclo otra vez con las nubes anaranjadas.

 

Sin mucho esfuerzo, olvidas la pandemia,

disfrutas de tu cuerpo al sol,

lanzas piedras que rebotan en la superficie

sin apenas olas del embalse,

una ardilla o un petirrojo son una novedad

en el mundo increíble de los niños.

 

El camino que rodea el agua tiene la forma de un ojo,

pescadores, parejas solitarias y adolescentes

ocupan su nicho en cada cala,

los peces zigzaguean en el agua transparente de la orilla,

los grupos de homínidos se refrescan;

el día transcurre de forma atemporal en la sombra.

 

Baile, movimiento, formas geométricas,

son simplificaciones, clasificaciones mentales

para poder transitar de forma ordenada por la vida,

casi todas las sensaciones se procesan por eliminación

de datos superfluos, idealización o demonización.

 

El castillo había sido destruido para convertirlo en silo,

la circunstancia que lo hizo posible es Historia,

tras siglos de conversiones religiosas y puritanismo,

el lago ha recobrado su pujanza de turismo interior,

allí mirando la superficie dinámica del agua

reconsideras el sentido inercial de todas tus decisiones.

 

 

 

 

 

Poema 49: Lady Ofelia

     Lady OfeliaJohnWilliamWaterhouse-Ophelia1

Llegado su trágico final, sobre lacustre lecho de pétalos recién arrancados y con lustroso vestido yacía.»                                                                                                                                                       De Lady Ofelia y Otros microrrelatos. Atilano Sevillano

Lady Ofelia yace sobre lecho lacustre

en el libro de Atilano, cuelga en vertical

en la Tate londinense muerta entre pétalos,

quizás está en la canción que imagino.


Entre ondas sonoras de insoportable agudez,

camina hacia un lago, se adentra en él.

Acude a la llamada dramática de su padre.

En su inexistencia nos abruma de citas.


Sueño recurrente, demencia en la noche,

soledad romántica, desamor entre flores,

una orquídea absorbe la luz de sus ojos,

el movimiento lacónico de sus manos.


En su parlamento llamará a futuras suicidas,

dibujara su sombra bajo un sauce,

melancolía en un día de primavera,

dueña del tempo y de la luz y de su propia vida.


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