Poema 682: No hay piedad en el frío

No hay piedad en el frío

No hay piedad en el frío,

ni en el hambre,

las heladas clásicas pueden remover

algunas conciencias oxidadas

también el despilfarro de los días navideños

o la náusea de un consumismo insaciable

atenuador de mdernas ansiedades y angustias.

La prensa incide un día con intensidad

para dormir las noticias al día siguiente,

centrándose en costumbres y distorsiones,

en interesados asuntos políticos

y en los caminos tortuosos que llevan al poder.

El colorido de las lonas y tendales sobre las ruinas

disocia la compasión e insinúa una cierta felicidad

en el arracimamiento humano y el socorro mutuo,

la dicha de las personas que se buscan y encuentran

la cierta igualdad de quien apenas posee esperanza.

El modelo televisado se reproduce en la mínima célula

del populismo cruel,

de la diferencia hostil por nacimiento.

Yo expulsé, yo limpié, yo conservé la idiosincrasia,

dirán los héroes abrillantados y explotadores

con sus fundas de piel animal y sus pertrechos asiáticos;

nosotros somos los ungidos por la divina providencia

elegidos y sublimados, verdaderos espíritus humanos

dueños del solar patrio y guardianes de la bandera.

El frío extremo y la precariedad

nos conectan con los valles de la Historia.

Poema 666: 666 El Día de la Bestia

666 El Día de la Bestia

“Todo ojo le verá,

hasta los que le traspasaron,

y por él harán duelo todas las razas de la Tierra”

                                                                                         Apocalipsis

El día de la bestia es la enfermedad,

ítem una suma crítica de desastres subjetivos,

 minimizados hasta que ya es tarde.

Advertirán los exégetas del advenimiento de señales,

políticos populistas cual lluvia meteorítica,

la proliferación de drones destructivos,

polemólogos iluminados por los focos mediáticos.

El tiempo que nos queda, el lujo de cada instante de vida,

una huida hacia el abismo en una película de culto

todo lo que la carne aguanta y la mente tolera

reconfigurando los parámetros consuetudinarios.

Seiscientos sesenta y seis poemas inopinadamente,

once años de escritura trapera, de búsqueda poética.

El espacio apocalíptico podría ser multidimensional,

una invasión heterodoxa de ideas y vicios,

la revisión histórica del agotamiento humano

o la destrucción genocida, una vez más, de la consciencia.

El día de la bestia es intrínseco a la aprensión de cada cual,

al mundo onírico o imaginado y temido y procrastinado,

una idea que sobrevuela en la comodidad geolocalizada

de los herederos bíblicos en esta parte del mundo.

Poema 598: El mundo avanza

El mundo avanza

El mundo sonoro matinal está corrompido,

noticias para falsear el mundo,

tonterías múltiples de influyentes personalidades

la marca ascendida a la imbecilidad.

Y sin embargo corren de fondo los avances,

científicos, éticos, tecnológicos,

con una continuidad que los disimula y enmascara.

La fuerza social está escondida y protegida

por todas las boutades y ocurrencias,

por los espabilados de las ondas y las palabras.

Bajo la dermis social, el dinero de todos genera avance,

bienestar, esperanza de vida, lujo y comodidad

disimulado por la rebelión de los despojados

de sus históricos privilegios consanguíneos

o directamente arraigos patriarcales.

¡Autogestión! claman algunos, ¡Abuchea al estado,

coloca a todos los políticos en la misma cloaca!

El crecimiento y el conocimiento son exponenciales,

también la estupidez y los gritos de los incapaces,

los vagos y los intrigantes, a sueldo de explotadores.

La apisonadora de la inteligencia enfoca aquí y allá,

parchea o repara, desenmascara y viraliza,

en un mundo aún inconsciente de su fuerza global.

Cada adquisición ancestral es revisada

bajo parámetros de ciencia, de lógica, de igualdad,

y ahí reside la esperanza, la luz y la energía,

en un gráfico sierra que siempre termina elevándose.

Poema 582: Carrera Solidaria

Carrera solidaria

Correr solidariamente: una nube

alfombra voladora de los vientos,

transporte mental colectivo.

Buenas, magníficas intenciones

la risa atontada del buen hacer,

sin pensar demasiado

cada cual con su pequeño aporte.

Disfraces, el momento estelar

de una improvisación de aprovechamiento,

fotografías instagramizadas,

poses, reconocimientos, pódiums,

una cierta banalidad cargada de sentido,

la mirada poética que nunca descansa.

Una acción humana colectiva

hermana, eleva, humaniza,

redescubre las grandes empresas históricas,

los lazos invisibles del progreso imparable

ya evolución, ya sesgo de supervivencia.

No importan las marcas, el tiempo,

ni los cuernos vislumbrados en el horizonte

de quien exhibe su juventud galopante,

solo cuenta la belleza de la congregación,

la admirable convocatoria conjunta y armónica.

Poema 567: No hay una línea clara

No hay una línea clara

No hay una línea clara,

existen tendencias que me disgustan.

Aquí o allá discute el iletrado

con el físico nuclear,

e inevitablemente ese es el desarrollo

el progreso humano histórico.

Utopía de la razón,

la infradotación se expande,

coloniza cualquier tierra baldía.

Indecisión del sabio, inacción, palabras,

el mundo real no te necesita.

Hubo un tumulto, error, violencia.

Supeditas la belleza al sufrimiento,

la búsqueda de un horizonte significativo,

caminos que se trazan sobre los mapas.

Déjate engullir por la corriente,

no hay iluminación ni propósito.

Asúmete como peón minúsculo

con buena suerte en el azar vital.

La línea se redirige continuamente,

dinámica, firme y arrolladora.

Poema 555: Emoción: Voces radiofónicas

Emoción: voces radiofónicas

Historias que llenan de belleza la mente

y de ilusión el espíritu:

Almodóvar en el festival de Donostia,

Joni Mitchell en la voz de Use Lahoz.

Se eriza el pelo de los antebrazos,

entra en tromba el deseo de leer,

de visualizar, de tirar de hilos eruditos,

de escuchar canciones o ver películas.

Las voces radiofónicas son preciosas,

evocan rostros que no conozco,

personalidad, carácter, tolerancia,

la intensidad con que hacen su trabajo

y, –al igual que el arte–, transmiten emoción.

La cultura sobrepasa y silencia la noticia,

la desgracia que tantos adeptos tiene,

el cúmulo de desastres humanitarios

pobladores de audiencias millonarias.

Inflexiones trabajadas, mucha labor previa,

estudio infinito y profesionalidad,

la creencia pura en la divulgación seminal,

en todo lo que nos humaniza y eleva.

La sutileza tiene cabida al igual que la ironía,

costosas construcciones paso a paso,

un oasis diario repleto de sorpresas y hermosura.

Poema 357: El árbol al lado de la iglesia

El árbol al lado de la iglesia

El árbol al lado de la iglesia tiene más años

que la persona más longeva del pueblo:

mi bisabuelo dijo que cuando él nació ya existía.

Hay más árboles así en el camino a la ermita;

quizás alguna bala o cuchillo se alojó en su tronco

en días remotos que ya nadie recuerda.

Las injusticias se han silenciado y olvidado,

también el frío, el hambre y el miedo.

Alguien que camina muere de frío

y ese hecho ahora parece ciencia ficción

mas existió y lo narran sus descendientes.

En la casa del ermitaño habitaba una mujer;

se obvian todas las circunstancias

como en los telediarios de cada día.

Sobre los lugares que habitas hubo sangre derramada,

espíritus silentes o juguetones,

un soplo de viento desordena las ramas

o acompaña el vuelo gregario de una bandada de palomas.

Consulto un almanaque de mil novecientos quince,

está impoluto, sin anotaciones,

el santoral expandido al lado derecho.

Navidad cayó en sábado como este año.

Casi todos los asuntos se diluyen en el tiempo,

mueren sin ser narrados o fijados

son los árboles testigos mudos de la ignominia

y también del heroísmo anónimo.

La tarea del escritor es rellenar los huecos

adivinar las pulsiones terribles de la mente humana.

Poema 229: Barrio Rojo

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Una mano cubre un pecho dorado

en medio del Barrio Rojo de Amsterdam,

lo que era singular ahora es indigno,

lo que era permisividad, ahora es sometimiento.

 

El dinero por encima de todas las cosas,

una huida hacia delante, libertad

por encima del humanismo o la igualdad,

el brillo dorado de la estética que todo lo tapa.

 

Las mujeres de los escaparates son exóticas

con pechos abundantísimos y poses cansadas,

entre el tumulto turístico de bebedores sin freno,

de risas bastas y enormes masas de carne.

 

Un atractivo turístico o un reducto del pasado,

una ignominia o la conquista de algunos derechos,

preguntas que nos definen como humanidad,

que nos alejan del ideal de justicia y bondad.

 

Pero no es un espectáculo para los ojos del turista,

es una realidad de carne y hueso

que al caer la noche mueve dinero y voluntades,

convierte el sexo en oficio y lo despoja de humanidad.

 

La ciudad es un zoológico de múltiples visitantes,

demasiada población flotante para museos y arquitectura,

el reclamo de drogas y sexo

acerca a la humanidad al machismo ancestral.

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