Poema 618: Espectáculo

Espectáculo

El espectáculo turístico de filas de encapuchados

se repite cada año tras la primera luna llena de primavera,

la teatralidad del juego adopta un aire solemne:

obediencia y orden, disciplinas propias y ajenas,

espíritu gregario de la masa que desfila

y enseñoramiento de figurones que van y vienen.

Los capirotes entroncan con una inquisición extinta,

difuminan la individualidad en la masa,

marchan al son de cornetas y tambores.

La religiosidad de cada cofrade se integra en la congregación,

un intento ascético de llegar a un trance rítmico

al difuminar la conciencia individual en el conjunto.

El patrimonio iconográfico fue una inversión exitosa

proyectada en un futuro de siglos:

tallas impecables, colores, una escenografía trágica,

toda la crueldad humana enfocada en un mártir.

Varias proclamas, saetas, cánticos dispares

acompañan a los penitentes en su deambular,

discursos vanos, carentes de contenido real

párrafos virtuosos que una IA lograría en segundos,

alejados de la realidad mundanal sangrienta.

El conjunto escénico mueve la economía turística,

cientos de cámaras apuntan a cada virgen,

cada instante diferencial diurno o nocturno,

cada novedad intercalada para alimentar la llama

en un juego relumbrante de intensa exhibición.

Poema 566: Nubes blancas

Nubes blancas

Las nubes blancas parecen buques de imaginación,

dirigibles de gran profundidad,

una escuadra de guerra celestial.

Ensombrecen la tierra yerma, recién arada,

los surcos marrones e infinitos

brillan tras las lluvias desordenadas.

El espíritu se refleja en ellas, se amansa

entra en un estado de serenidad,

se detiene el tiempo sostenido en los confines

de la unión de cielo y tierra.

Durante esos instantes no importan las noticias,

los muertos por el temporal o por los drones,

solo el viaje solitario adquiere entidad,

laxitud emocional intensa, ya trance, ya éxtasis.

Esas nubes blancas, profundas, vigorosas

son efímeras e inusuales

tras ellas hoy se ha serenado el cielo azul

y ha llegado el silencio del ocaso.

Poema 526: Bruce

Bruce

Varias horas antes del concierto

en los alrededores del Metropolitano

el ambiente era de fiesta en los bares:

cervezas y camisetas de la gira de Bruce

coexistían con animadas conversaciones

y la euforia expectante de los auténticos fans.

Un azar de ínfima probabilidad

nos hizo coincidir en la pista con viejos rockeros,

antiguos amigos, rostros conocidos,

un ápice más de la felicidad colectiva inminente.

El espectáculo de luz, pantallas y sonido

ha evolucionado mucho desde el dieciséis:

menos volumen distorsionado, más nitidez,

la comprensión de que al éxtasis colectivo

se llega por la sencillez de conceptos y música,

con un ídolo inmaculado, ya mito, ya humano.

Deambulé perdido entre la masa en movimiento,

observé el trance surgido del baile y de la música,

el creciente ritmo estudiado de los himnos,

la incorporación lenta de individuos a la comunión.

No accedí a la elevación mística,

quizás por falta de ritmo, o por ignorancia suma

de letras, sonidos, leyendas del sumo sacerdote;

sí percibí la dicha integral en la atmósfera,

la belleza de la luz, del templo, del baile,

el cúmulo de ritos de la modernidad compartida.

Poema 175: El hilo poético

El hilo poéticoIMG_0081

 El hilo poético se ausenta en semanas de alegría

retorna cuando menos te lo esperas,

sangra por una costura de tus contradicciones,

sacrifica la mirada al rojo de las amapolas.

 

El trance lo conoces de oídas:

el cántico de treinta mil personas en el estadio,

la música giróvaga de ritmo endiablado,

un cóctel de alcohol en una discoteca.

 

Pero también la escucha solitaria del Cántico Espiritual

en una tarde lluviosa de primavera,

o la mirada del fotógrafo ante un ángulo imposible:

juego de luces y de sombras en equilibrio.

 

Toda soledad lleva a una introspección,

a la búsqueda de tu propia esencia,

de los nimios detalles que te distinguen

o te amalgaman candente al grupo común.

 

El hilo poético es tu voz oculta durante semanas,

es un giro verbal o una metáfora repentina,

es la percepción del cerebro desenfocado

por la belleza presente en cada partícula.

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