Poema 314: Sala de exposiciones

Sala de exposiciones

Miseria y luz, o ladrillo evolutivo

como si fuera un cerebro humano,

el peligro que siempre viene de los otros,

y entre tanta maraña de humanidad

el arte, el juego geométrico,

el pensamiento elaborado y poético

de un fotógrafo mago, creador

de caminos neuronales ambiguos,

allá donde el reflejo

aporta un punto de vista propio

y la fotografía es ya tu fotografía,

e incluso el marco eres tú.

En una capilla reconstruida

se han tejido hilos sobre ruinas;

en ellos juguetea la luz en haces

de líneas proyectadas en seda.

El visitante busca ángulos y vislumbra

planos formados por familias de rectas

indiferente a los morados de los focos.

En un árbol florecen letras y su significado

te habla a ti en ese instante de paz,

en el hueco mental que abres a la belleza

y al arte visual.

Destaca sobre todos los montajes el color,

la ropa tendida, los cables

el desorden urbanístico superpuesto,

ese ladrillo que ocupa todos los espacios

de una fotografía modesta y llena de vida

en la que la única persona parece una estatua.

Al salir, el toque de queda obliga a conectar

la lluvia con tu rostro sonriente.

Subes la capucha de tu sudadera y aprietas el paso.

Poema 313: Inexpresivos rostros

Inexpresivos rostros

Los rostros se vuelven inexpresivos

se apagan al acercarse el toque de queda,

el amor que estaba en el aire

ha quedado suspendido en el ocaso.

Casi todo el mundo camina envuelto

en su mascarilla de diseño,

un disfraz y una protección mental leve

ante el desorden neuronal pandémico.

Los homínidos se dispersan en todas direcciones

caminantes, buscadores, deportistas,

un hormiguear en un terrario,

todos poseedores de la verdad suprema.

Se multiplican los jugadores virtuales,

afloran los tramposos en pos de las vacunas,

otros disfrutan de bajas laborales

o se ponen en cuarentena por contacto estrecho.

Todo el mundo ve series al destajo

quizás sin la necesaria introspección,

una idea del mundo expandida al milímetro

por guionistas creadores de opinión.

Los cuerpos se acostumbran a la soledad

del entorno familiar,

a la propia burbuja sostenida in extremis

por una efímera esperanza de futuro.

El carnaval luce espléndido, los ojos fijos

en días iguales a los anteriores,

la mísera muerte aleatoria en lontananza,

las bocas carnosas no muerden la manzana.