Poema 696: ¿En qué momento el silbo del afilador desapareció de nuestras vidas?

¿En qué momento el silbo del afilador desapareció de nuestras vidas?

Mirar hacia delante

primavera en medio de lluvias eternas

otro dolor de cabeza

la felicidad oculta de las rutinas diarias

personas que me facilitan la vida

enfocar en aquello que toca

consciente de lo efímero de algunas imágenes

conteniendo el pesimismo futuro

en aras de la experiencia.

Se repiten los ciclos temporales

prendas de vestir árboles desnudos

los ríos desbordados cual Moldava polifónico

ese malestar físico que dura semanas.

Alguien a quien seguías en redes sociales

ha desaparecido del algoritmo familiar

el cerebro tan plástico lo compensa con nimiedades

viñetas catarsis una lectura inesperada

la música que se cuela por las costuras

Que me quiten

¿En qué momento el silbo del afilador

desapareció de nuestras vidas?

Poema 687: Sombras

Sombras

Se ennegrece la tarde tras la siesta

luz oblicua y filtros mentales

un personaje bonachón caminante

titilan los árboles por un viento de fondo

rumor de motocicletas en lontananza.

El vacío lleno de vehículos

semáforos problema tras problema

enfocando y resistiendo

escuchas múltiples de asuntos banales

el desierto de enero

todos los focos mediáticos desconcertados

donde nadie puede profundizar:

muertos y una teatralidad excelsa

muestra desmesurada de poder.

La sombra es ocurrencia y farol

órdagos lanzados al viento de la borrasca

divergencias informativas

nebulosa predictiva de fichas de dominó

todas las vías explorables alimentadas

salvo quizás la potente realidad inesperada.

La vida sigue igual bajo la acacia llena de vainas

absorbidos todos por el ruido y la amenaza

y la pátina de neblina oscura que todo cubre.

Poema 671: Días sin luz

Días sin luz

Qué bonito está el parque y qué desolador el cielo,

plúmbeo, amenazante,

contraste de hojas volanderas, calvas en los árboles

una lluvia incipiente en un lunes oscuro.

Sin saber aún de donde surge la alegría

o el análisis acelerado de un mundo veloz

en el que colocar tics por cada tarea realizada

sin análisis más allá de una charla poco convencional

o de la sorpresa de una celebración.

Algunos días salen redondos por una suma de éxitos,

por la ausencia de simas estrictamente presentes,

por el recuerdo mesurado de aventuras recientes.

La ausencia de luz dispersa la percepción,

activa áreas de permanencia-resistencia mental,

aterriza la mirada en las hojas cobrizas del parque.

Este pesimismo radiado será habitual en otras latitudes,

formas de vida curtidas por borrascas contínuas

y ángulos solares mínimos durante la hibernación;

aquí el viento desordena rutinas y eleva el consumo

de series televisivas y de redes sociales.

La energía potencial aún permite alquilar una bicicleta,

recorrer la ribera del río solitaria al caer la tarde,

contemplar la belleza a la velocidad perfecta.

Continúa la alegría de contraste y el optimismo

inopinadamente, contrario a toda predicción,

basado en una suma indefinida de matices positivos.

Poema 589: Mañana serena de enero

Mañana serena de enero

Mañana serena de enero,

canta una urraca en el silencio del semáforo,

le responde otra desde Venezuela.

El canto poético no atraviesa las ondas,

demasiado tráfico en el espectro,

silencio de quienes podrían aportar algo.

El mundo se expande en drones, IAs,

ataques indiscriminados con efecto terror,

temor propagandístico en las noticias.

El río a su paso por Tudela es un espejo verde,

con leves ondulaciones superficiales

causadas por el vórtice natatorio de los patos.

Silencio. Aguas abajo se escucha el salto eléctrico,

el crujir de una rama al soltar su palomo.

Reaparece la política tras las vacaciones,

también ese conocimiento sistemático

de forma didáctica: ecuaciones, estructuras,

decenas de ojos lógico-matemáticos.

La suma de los graves estudios en estos días

alimentará la amplificación mental anunciada.

Todo el mundo hace predicciones pesimistas,

en este tiempo del conocimiento democrático.

¡Agoreros del mundo, escuchad el silencio!

¡El tiempo cíclico sepultará la levedad!