Poema 429: La Guerra

La guerra

La mañana de escarcha y helada

se ve perturbada por los misiles radiofónicos,

ondas de la judicatura y la política,

humanos enfebrecidos en su razón supremacista,

ruido y bombas sobre las ruinas

pacientemente reconstruidas y veladas

sin contraataque posible:

destruid sin piedad que llegaremos nosotros,

todo lo reconstruiremos

por un módico precio, unas ayudas

y la ganancia de tu trabajo peón.

Divide a las hordas femeninas,

se ha hecho toda la vida, que no se unan,

tenemos a algunas de nuestra parte,

gritan sotovoce los gurús tóxicos embriagados

de los gritos guturales grupales masculinos,

clubes y sociedades,

cofradías y consejos de administración.

Devastación, liquidación de la disidencia,

los más brutos y torpes en primera línea,

incapaces de jugar a la ocultación del plan,

marionetas irracionales con armas bárbaras,

al gran guerrero avant garde

no se le puede pedir además discreción e inteligencia.

Disparan las francotiradoras, guerrilleras incansables,

a veces se disparan entre facciones afines,

no está bien considerada la tibieza, es la guerra,

hiere la palabra cuando hiende en el sistema:

pequeños drones tratan de encapsular ideas,

argumentos, voces de asalto.

Las batallas se libran en podcasts y en pasquines,

en manifestaciones duramente reprimidas

por las hordas mediáticas,

ojalá que venza la inteligencia equitativa,

la luz del pensamiento y la concordia igualitaria.

Poema 413: Vergüenza / Suma

Vergüenza / Suma

El árbol mágico ha dejado de serlo,

no protege, ni apacigua,

ya no posee la belleza noble e impávida,

muestra una decrepitud fuera de moda.

Las palabras y los gestos.

Los gestos son obscenos e impúdicos,

cuando hablan al mundo

son muñecos maquiavélicos,

títeres excitados desde púlpitos públicos.

Siembran cizaña y añoran la servidumbre.

Hay miles de ramas fractales,

enérgicas y firmes sumando otro árbol,

lógica y pensamiento positivo aliados,

invencibles, cargadas de razón.

Visten corbatas uniformes, fútiles.

Construyen, dignifican, estudian,

sus hojas iluminan el futuro, el arte,

todas las artes protectoras

ante la violencia inútil y estridente.

Violencia silente, apagón, falacias.

Hacen política, pelean cada paso,

firmes, debaten los detalles, negocian

son un clamor, un frente violeta,

fuerza, palabra, inteligencia.

Poema 242: Vuelta a la vida

Vuelta a la vidaIMG_20161225_125328

Tras la medianoche, las figuras del Nacimiento se estiran,

los soldados romanos del castillo que giran sin parar

se acuclillan para desentumecer las rodillas,

todos tienen sed.

 

En la cueva, el buey y la mula se levantan

como si fueran recién nacidos, inseguros

agotados de tantas miradas humanas,

hace frío y necesitan su dosis diaria de grano y paja.

 

El niño no para de llorar, María abre su seno

para darle la teta al recién nacido,

José no sabe dónde mirar y turbado

se apresta a renovar la paja del pesebre.

 

El caganet puede al fin abandonar su postura

tan deshonrosa, se sube los pantalones con calma

y mira alrededor para ver si alguien le ha visto;

aliviado regresa al calor de la hoguera hogareña.

 

La panadera reparte sus deliciosos panecillos,

el herrero observa sus bíceps tras el golpeteo continuo,

las mujeres se reúnen en la taberna para empoderarse,

es el sino de los tiempos en este paisaje idílico.

 

La diseñadora del belén ha conseguido colocar

a dos mujeres soldado en la puerta de la fortaleza;

dudó también si sustituir al Mesías por una hermosa niña,

no vaciló sin embargo con las Reinas Magas de Oriente.

 

En la cara oculta del escenario, en las casas del fondo,

en los arrabales y detrás de las montañas,

hay escenas no aptas para menores:

bacanales, orgías y afters son solo ínfimos ejemplos.

 

Una pareja de romanos se afana en un contrafuerte,

dos mujeres okupas se comen a besos en una buhardilla,

hay una ceremonia de fertilidad en una gruta escondida,

la suma sacerdotisa entra en trance antes del acoplamiento.

 

Nada es lo que parece, la humanidad ocupa todo el espacio,

quizás nadie aprecia la actualización narrativa,

o la escena escondida al final de la calle,

todo está permitido en este escenario idealizado por ella.

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Poema 171: Miedo y violencia

Miedo y violenciaIMG_20180308_133022

Una violencia innata, natural y abusiva:

dos patos en la orilla del río

someten con sus picos a una hembra,

una escena sexual terrible

en un día negro para cualquier feminista.

 

La rueda pesada del patriarcado

apisona cuanto encuentra a su paso,

ignora e interpreta,

estira la ley como una goma elástica

hasta deformar su objeto último.

 

Una lluvia social, una marea imparable

ese es el auténtico cambio

aún no acaecido en los políticos

ni en las listas machistas de los partidos,

gritos, consignas y pancartas ya visibles.

 

He sentido asco y rabia,

miedo ya desterrado y actitudes ufanas

de fulanos envalentonados;

tibias reacciones legisladoras,

y poco a poco el ruido de la revolución.

 

Es un tiempo de revisión histórica y social,

de preguntas y búsqueda

de solidaridad y cohesión liberadora,

de protesta y fuerza y voces

en aras de un mundo igualitario.

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Poema 95: Personaje feminista en busca de relato

Personaje feminista en busca de relato img_20161104_160458

Miasmas, escorrentías, llueve

hojitas amarillas bajo el árbol mágico,

se ha renovado el aire

y el personaje crece y busca su salida.


Rueda como una bola de nieve,

se enriquece, absorbe aquí y allá,

se nutre de cada conversación

de cada idea filtrada por la razón.


Ella tendrá su visión del mundo,

sus expectativas, sus miedos,

caminará sola sufriendo miradas

machistas humillantes.


Despreciará la cómoda insensibilidad

ignorante o la tolerancia pasiva

de sus congéneres, luchará por su libertad

social y su idea de sí misma.


Deseará y será deseada en igualdad,

leerá e investigará los motivos seculares

de su yugo religioso y comunitario,

florecerá su sexualidad sin límites.


Ella continúa definiéndose cada hora,

en paralelo decenas de relatos la rozan

o llaman con insistencia: amante, asesina,

guardiana o directora de orquesta.


Llueve, todo se renueva, el peso

de las hojas de los árboles es incalculable,

camino sin paraguas, sostenido por la imagen

de mi personaje en busca de su relato.

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