Poema 618: Espectáculo

Espectáculo

El espectáculo turístico de filas de encapuchados

se repite cada año tras la primera luna llena de primavera,

la teatralidad del juego adopta un aire solemne:

obediencia y orden, disciplinas propias y ajenas,

espíritu gregario de la masa que desfila

y enseñoramiento de figurones que van y vienen.

Los capirotes entroncan con una inquisición extinta,

difuminan la individualidad en la masa,

marchan al son de cornetas y tambores.

La religiosidad de cada cofrade se integra en la congregación,

un intento ascético de llegar a un trance rítmico

al difuminar la conciencia individual en el conjunto.

El patrimonio iconográfico fue una inversión exitosa

proyectada en un futuro de siglos:

tallas impecables, colores, una escenografía trágica,

toda la crueldad humana enfocada en un mártir.

Varias proclamas, saetas, cánticos dispares

acompañan a los penitentes en su deambular,

discursos vanos, carentes de contenido real

párrafos virtuosos que una IA lograría en segundos,

alejados de la realidad mundanal sangrienta.

El conjunto escénico mueve la economía turística,

cientos de cámaras apuntan a cada virgen,

cada instante diferencial diurno o nocturno,

cada novedad intercalada para alimentar la llama

en un juego relumbrante de intensa exhibición.

Poema 549: Poder y despilfarro

Poder y despilfarro

No hay luna y la masa se agolpa en la semioscuridad

expectante ante la novedad tecnológica.

Una voz femenina anuncia la virtualidad,

el futuro que nos ha alcanzado veloz,

las luces en escuadrón y la música cinematográfica.

Las hormigas organizadas en células amistosas

graban con sus móviles los movimientos precisos

de los trescientos drones con luces de colores.

La figuración espacial bien podría ser proyección,

ilusión, apariencia, una cierta y segura irrealidad.

Tuve la sensación terrible de una guerra futura,

el ataque aséptico de máquinas exterminadoras,

el poder, allá donde se encuentre, mostrándose,

una cúpula ovni capaz de absorber las voluntades

y de generar susto, sobresalto, pavor y terror.

Boquiabiertos contemplamos los dibujos cautivos,

lugares y símbolos emblemáticos de esta ciudad,

y la sobrecogedora vuelta de la perfecta escuadra

en múltiples planos de roja incandescencia

a sus bases logísticas para ser abastecidos.

El espectáculo inocuo del despilfarro

concluye de forma marcial y magnífica.

Poema 498: Espectáculo natural

Espectáculo natural

No sé si es un pescador o un suicida

en la orilla opuesta del Duero.

Desafían las nubes el reflejo en el agua

y los patos se dejan llevar lateralmente.

Permanece en la orilla mirando hipnótico

la corriente de aguas turbias,

la crecida de un río que anega ya las riberas.

El espectáculo natural es enorme:

las aguas habitualmente verdosas y calmas

se expanden entre remolinos y oquedades

a una velocidad asombrosa.

Si no fuera por una prenda de abrigo llamativa

que ha posado en los juncos ribereños

diríase metamorfoseado con el gris de la orilla.

Imagino lo que yo haría si el hombre salta:

gritar, llamar, señalar, nunca emular.

Si no fuera su intención abandonar el mundo

sentiría envidia del paisaje a pie de caudal que percibe,

de la fuerza fluvial penetrando en cada sentido,

de esta mañana de invierno aún cruda y luminosa

 mimetizado con la divinidad milenaria de las aguas.