Poema 397: Final del verano

Fin del verano

Los días se vuelven poderosos,

más allá del riesgo del vacío existencial,

hay vetas, filones, hilos marcados

llenos de brillo y promesas,

converges bajo una nube protectora

y de allí salen hipótesis, consejos, ideas.

Y de repente una lectura se vuelve procedente,

e imprescindible,

las conexiones gigabyticas se incrementan,

y ese juego de actividad mental

se convierte en trampantojo del silencio.

Has transitado por senderos ancestrales,

te has bañado en el mar Cantábrico,

has volado por la cuenca danubiana en bicicleta,

has conocido personas con cierta aura personal,

y vuelves a la sede dinámica y protectora.

Asientas cada día tus equilibrios personales,

improvisas, enfocas, sostienes,

un entramado de detalles preciosos,

de búsquedas incesantes, de aprendizaje,

cara vista u oculta, serenidad.

Nada te pertenece, ni el tiempo, ni los libros,

ni siquiera el dominio de ti mismo;

evalúas el límite entre la dicha y el vacío,

entre la soledad buscada y la ausencia de energía.

Un viento fresco o una luz en el ocaso,

toda la belleza fundida en un abrazo infantil,

en palabras con tenue pronunciación,

en ideas a corto plazo, incapaz de ver más allá.

Poema 112: Hay días

Hay días

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Hay días en que no estás aquí ni allá,

en los que tus deseos

serían irrealizables, por difusos

en los que la belleza de un encuadre

es sólo una fotografía más,

en los que un poema precioso

te lleva a una isla griega,

a amaneceres olvidados

en los que no sabías qué serías,

ni dónde anclarías.


Hay días en que todo olvidas,

sales a dar un paseo primaveral en bici,

terminas por encontrar un nuevo camino,

un valle escondido, un riachuelo,

una luz orientada hacia ti,

la vida sobre los pedales,

la fuerza aún pujante de tu madurez.


Hay días en que te abandonas,

al paso de los minutos veloces,

en los que aguantas la respiración,

aprietas los dientes y avanzas

lentamente en este o aquel deber,

mientras tu sensibilidad se adapta

a la oscuridad de un día tan luminoso.


Hay días en que eres tú

y el futuro está blanco e inmarcesible,

y la experiencia te dice

que no serás vulnerado por el abismo.

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Poema 4: Noviembre

                 

  IMG_20141107_081429                     Noviembre

Cada día es un espectáculo diferente,

una emulsión de color, de brisa, de lluvia,

una oleada de emociones verticales,

divinidad humana, excelencia, vida.


Cada día, – cómputo gregoriano, cadena

de segundos que se desangran -,

es la suma perfecta de instantes de íntima

alegría, la resta de valles de cansancio pesimista.


Cada día tiene su propia sustancia y no se repite,

emblema blasonado, diáspora de ideas,

un punto luminoso en un inesperado escorzo,

una lágrima desgajada de la emoción madre.


Cada día me obliga a situar una cifra en el color

violeta del noveno mes romano, setas,

la pluralidad multiforme del bosque habitado,

botas fuertes sobre las ramas crujientes.


Cada día alzo el cuello hacia el viento frío de

la madrugada para aprehender por los sentidos

los restos de la luz nocturna, los sonidos urbanos,

la olfativa podredumbre de hojas, ramas y rocíos.

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