Poema 494: La hermética belleza

La hermética belleza

La hermética belleza es el estado de ánimo

al contemplar una flor,

el deseo de vivir en un lugar por el que transitas,

una silla vacía en una terraza con vistas,

poder mirar al mar o a la montaña

(paisajes siempre cambiantes, siempre hermosos).

Llueve en estos días de transición

aún el invierno resistiéndose,

el dios Marte campando a sus anchas por el mundo.

Ese ladrillo no me gusta y ahí habrá mosquitos,

las ventanas son estrechas y oscurece pronto,

el ruido de los automóviles en la autopista,

lejos de todo, lejos de todo.

Solo hay un banco no recién pintado;

ahí leo el poder colectivo de los sueños,

la función social en los clanes y tribus,

la belleza imaginada, soñada, compartida,

el proceloso proceso de abstracción

y la incansable búsqueda de lo sublime

plasmado esquemáticamente en un santuario.

Capturo la imagen de la flor, la edito levemente,

desaparecen los contornos,

deja de existir el mundo y solo quedan palabras

la voz que expresa ese sueño oscuro,

la mente inteligente que lo analiza y exprime,

esa tarde diáfana y cálida ya memorable.

Poema 476: Grabando cantos de ranas

Grabando cantos de ranas

La mañana comenzó en Alcalá 31

aunque ya había desayunado unos churros

y me había acercado a los leones del congreso.

Tenía prisa por ver los cuadros de Monet,

pero me quedé en las ranas.

La repetición, el color y los cuadros dentro del cuadro,

una voz lejana en tierra de ríos vio saltar las ranas

y se apropió del lienzo.

Imaginé el vestíbulo de un gran banco antes de las pinturas,

ejecutivos trajeados en las escaleras laterales,

murmullos de compraventa, el gris de cada día,

tan alejados de la obra de arte.

Ahora, de forma hipnótica, mi vista se iba a las ranas,

al enorme formato en el que la perspectiva se pierde.

Solo para mí.

Podía deambular entre los batracios, alejarme o acercarme,

entender las formas rectangulares como televisores,

visualizar un grafo y sus conexiones.

El teléfono me hizo volver a la realidad del cielo madrileño

en la festividad de la Inmaculada Concepción.

Poema 235: El tren fantasma

El tren fantasmaIMG_20171208_160817

La estación abandonada está repleta de gente,

llega el tren con un chirrido espeluznante

hierro sobre hierro en las vías oxidadas.

 

Nadie sabe hasta donde puede llegar esta vía,

miradas inertes, rostros famélicos en blanco y negro,

observas la escena como si estuvieras en un cine.

 

Estás en otra realidad espacio-temporal,

en el banco una pareja parece conversar animadamente,

todo alrededor tiene un color saludable.

 

Oyes el murmullo caminante de pies agotados,

huele a humo y suena un pitido estridente,

rien ne va plus, todo el mundo ha sido estabulado.

 

La pareja se besa furtivamente en el banco,

comienzan a caminar alejándose de la estación,

no ven ni oyen al tren fantasma alejarse pesadamente.

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