Poema 225: A mis cincuenta y uno

A mis cincuenta y unoIMG_20190724_093839

A los casi cincuenta y uno,

mis ojos hoy son del color del mar,

la playa está atestada de cuerpos

desastrosos o cuidados hasta el extremo,

y las olas superan mi altura.

 

El placer de los sentidos es enorme:

ruido y furia de los embates marinos,

el viento suave que roza mis mejillas,

el olor del yodo y de la sal,

los colores y reflejos hasta más allá del castillo.

 

Mi lugar de observación es una clave,

la forma de centrar el hormiguero-playa,

el lugar que ocupo en este intervalo de tiempo

tan minúsculo, reptil-ave-sapiens,

orden y moda, antes de apocalipsis y nada.

 

A los casi cincuenta y uno repaso otras playas,

otros mares, algunas ensoñaciones superadas,

revisto mi memoria de placeres y dudas,

de fuerza y energía, de alguna extravagancia,

mi lugar en el mundo es el que tengo ahora.

 

Soy suma y detalle, soy emoción y burbuja,

constructor de versos, miradas y luces,

soy un tobogán de autoestima difícil de predecir,

permanezco inmóvil en momentos oscuros

para volar libre con la brisa marina favorable.

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Poema 224: Veo

VeoIMG_5478

Veo madres fumando con sus hijos de la mano,

hombres con barrigas fruto de la gula,

la uña del pulgar destrozada del tendero chino,

una mujer rechoncha que pasea a un perro hermoso.

 

Veo el color dorado del sol en la piel de mi hija,

una pareja lectora que se come con los ojos

en un banco del parque,

vestidos ligeros en cuerpos sencillos.

 

Veo una urraca disfrutando del frescor matinal,

niños olvidados del tiempo en sus juegos de agua,

ancianos desdentados que sufren el calor,

veo resistencia y vacío, pero también belleza y esperanza.

 

Veo palabras y dudas, energía juvenil,

fotografías que envidio y otras que no reconozco,

veo la luz del ocaso demorándose en el ladrillo rojo,

y el abeto enhiesto que soporta la tarde con tedio.

 

Nada es ajeno a mi mirada, ansia pura

de captar el instante mágico de fealdad o hermosura,

de búsqueda innata de la imagen, poética,

del hilo que extrae la esencia de la vida.

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Poema 223: El color del mar

El color del marIMG_5169 (1)

El color del mar es una fotografía,

un sordo romper continuo de olas,

una conversación banal,

la silueta ambigua de una nube reflejada.

 

Los niños asoman su carácter,

pululan aquí y allá cual mariposa,

señalan, observan, destruyen,

ensayan sin pudor su vida futura.

 

El viaje expansivo se apodera de ti,

te atraviesa osmótico,

engulle tus preocupaciones cotidianas,

las pospone o relativiza sin pausa.

 

El color del mar da forma a la luz

que pueden absorber tus ojos cansados,

produce pequeños destellos mentales,

te recuerda tu aún conexa juventud.

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