Yo fui abril y mayo
Yo fui abril y mayo lleno de flores
del regocijo alborozado de un juego de palabras,
yo fui capitán de un cómic
y antihéroe del tebeo.
Yo jugaba a un futbolín minúsculo
y me disfrazaba en carnaval.
Yo fui noche y madrugada,
siempre desorientado y lleno de dudas,
fui niño siendo adulto,
fui un verano calmo e inquieto.
Tuve suerte y me faltó suerte,
aprendí golpeándome una y otra vez.
El final del verano está siendo
un continuo tobogán de vida:
alegría exponencial y fuga abismal,
escritura sostenida en poemas ambiguos,
un retrato pleno de soledad interior,
una solidez verbal pausada,
una paciencia elástica con punto de ruptura.


