Poema 412: Otoño mágico

Otoño Mágico

Conversan palabras con imágenes

en el valle horadado por el Ambroz,

diríase un baile en el que otoño danza

un vals lento con partitura de hojas,

mientras la niebla desciende húmeda

desde las moles pétreas legendarias.

Arroyos cantarines rebosantes de agua,

surten de regenerador dinamismo

a los ríos de lecho muerto en el estío

que desaguan veloces en el embalse reseco.

Un vate pastor podría sentarse

a declamar sus versos al viento

sobre las rocas ascendentes del cordel,

o ventilarse unas migas o una torta

bajo el alcornoque centenario de la Vía.

Una pastora descolgada del Cántico

podría triscar por los montes y espesuras

pasar los fuertes y fronteras,

lamentarse en el espejo de estas aguas

del amado que mil gracias iba derramando.

Chisporrotea la calbotá entre la bruma,

arrejunta los espíritus caminantes,

dispersa vientos y enemistades antiguas,

actualiza la quietud del caminante por el valle.

Centenares de personas afinan sus sentidos,

hollan el bosque húmedo,

elevan su umbral de belleza cotidiana,

hasta niveles de compleja absorción,

santifican la diosa  Naturaleza

y la feracidad mítica y hortícola del valle.

Poema 215: La Mambla

La MamblaIMG_20190411_083040

El placer enorme de la subida matinal,

bruma, frescor, la luz refulge sobre el verde

animado de los campos,

la vasta vista se recrea en el sol tras la lluvia.

 

Hay algo animal y mágico en la ascensión,

una vuelta a los orígenes,

la fuerza de las piernas del cazador

presto a observar a sus presas.

 

Más tarde, la ascensión comunal

es una maravilla,

hay turnos para asomarse a la cima,

comandos que investigan la cueva

bailes, risas y carreras.

 

El día ha cumplido sus expectativas,

el monte mágico acumula seguidores:

aún no hemos perdido el contacto con la tierra,

por más que nuestra mirada atraviese el cosmos

para descubrir un agujero negro.

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