Poema 580: La huella no obedece

La huella no obedece

He perdido la consciencia de los sucesos

de la pura velocidad vital de los tiempos:

la virtualidad me lleva a más,

a rozar si acaso cierta perfección,

abundar aquí y allá en los placeres:

cine, lecturas múltiples en múltiples capas,

superficialidad, sueños desiguales.

Abro mi ordenador,

–la huella no obedece–

elijo una de las variadas posibilidades,

un instante de escritura automática,

una profunda opinión sobre lo que me desconcierta,

o la tendencia del momento.

Leo una crítica devastadora de Cien Años de Soledad

adaptada a la plataforma de las plataformas;

al escritor, –hedonista holístico–,

eso le lleva a la lectura estocástica del nobel,

una vez más, una aleatoriedad en un libro aleatorio.

 A mí me lleva a ver la serie, a retazos, a mi manera;

aprecio la música, el arte, los encuadres, la actuación.

He conseguido alejar esta obra de la narrada.

Aquí está el deseo, la magia, las apariciones

y de cuando en cuando el texto en off

capaz de erizar el vello de los antebrazos.

Macondo y sus chozas originales, el hielo

y todos los Buendía dispuestos a ofrecer belleza,

con independencia del imaginario de cada cual.

El mundo veloz en la huella de tu dedo anular.

Poema 534: Casa de Pilar y José

Casa de Pilar y José

Tal y como imaginaba el lugar era fascinante,

vistas sobre la costa y calma, mucha calma.

La censura del Evangelio Según Jesucristo los trajo aquí

a la isla diferente:

Pilar buscó esta casa y la adaptaron para ellos

antes de que llegara el Nobel y el enorme reconocimiento.

La vivienda es ahora un museo, una memoria, un santuario,

una incitación a la imaginación de cómo vivieron

estos escritores eruditos y sus allegados:

sencillez, arte y muchos libros ordenados.

Ella modeló al escritor y vertió al castellano sus novelas,

le regaló tiempo para que pudiera escribir,

detallar, imaginar, sobrevivir.

Creó una biblioteca que es envidia y modelo,

un rincón de mujeres ordenadas alfabéticamente

para que sus libros no convivan con quienes las desdeñaron.

Vivienda blanca con carpintería verde,

jardín de membrillos, algarrobos y olivos,

recuerdos rocosos de su paso por el mundo,

cerámicas alentejanas, retratos, relojes y caballos,

todo un universo de seguridad en la fértil vejez literaria.

Poema 475: Madrid recuperada

Madrid ciudad recuperada

Todo es aprovechado en aras del esparcimiento,

espacios, edificios, palacios,

el acabado perfecto.

Un poeta vende libros en el centro comercial,

gran lector, erudito, conversador,

un talento reubicado en un espacio semicultural.

Mucha gente escribe y persevera,

pocos trascienden, influyen, permanecen.

La fuerza poética reconvertida de una librería

atestada de libros magníficos,

una pequeña esquina frente al templo.

Pensé que entre la multitud solo hallaría hastío,

el agotador movimiento humano en el que nadie mira,

alienación turística, cansancio, falta de entusiasmo,

recorrer lugares y espacios como quien holla una playa virgen,

un transcurrir consumiendo, uno a uno, los acontecimientos.

Y sin embargo hallé diversidad y cultura,

manifiestos signos de humanidad individual y colectiva:

un anciano que acude a su panadería para ajustar un cinturón,

un banco reconvertido en sala de exposiciones,

un alegato fotográfico para salvar la Amazonia.

Dos visitas han colmado mis expectativas urbanas,

subjetividad, relato, memoria selectiva,

una ciudad múltiple y diversa llena de espejos humanos.