Poema 692:¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

¿Qué pasó en este cuarto de siglo?

Nunca nada se repite del todo

y todo es encasillable en el pasado:

felicidad, ambición, resarcimiento y venganza.

Esta tecnología.

La imaginación y la creatividad no descansan

ahí está el terror, la maldad, también el martirio civil

las heroicidades individuales y colectivas

y el fin de un ciclo con toda la continuidad poética.

Los intensos focos periodísticos duran una mónada

también el griterío salvaje, los partidos del siglo

o la guerra continuada por otros medios.

Hay poesía que permanece, que resucita en las tropelías

que recitada en voz alta es un altavoz magnífico,

que susurrada entre los perseguidos los alienta

crea corrientes subterráneas indetectables por los drones.

 A treinta grados bajo cero la democracia se resiente

también las libertades civiles

en aras de una megalomanía pecuniaria sin límites.

Las nuevas guerras son videojuegos asimilables

hasta el número de asesinatos que toleran las encuestas,

la sangre solo clama sangre mientras el foco se mantiene.

El siglo será una sombra o una lucha contra la injusticia.

Poema 487: En el avispero del mundo

En el avispero del mundo

Nadie parece poder detener el abuso,

el uso desproporcionado de la fuerza

la terrible injusticia sobre los indefensos.

La solución, como en el caso de la limpieza,

es mirar a otro lado,

concentrarnos en las minucias de cada día.

Y sin embargo algo sigue resonando por ahí,

en alguna circunvolución cerebral que ignoras,

que resta tu risa en todas las circunstancias.

En el avispero del mundo

los mentecatos radicales encienden candelabros,

asesinan de forma selectiva o no, según convenga.

Los señores de la guerra y de la energía hacen caja,

pasean sus cuentas bancarias por Davos,

publicitando su inexistente filantropía.

Las voces críticas son inmediatamente acalladas,

gestos, embajadas, todo lo que el dinero compra,

la venda individual que tratan de imponernos.

Ya hay más ojos que ojos, ojos de niños muertos,

ojos de drones que se expanden,

que matan más allá de las fronteras permitidas.

Persiste el control, las masas silenciadas,

los políticos acallando las voces discrepantes,

oriente más lejos y más cerca cada día.

Poema 357: El árbol al lado de la iglesia

El árbol al lado de la iglesia

El árbol al lado de la iglesia tiene más años

que la persona más longeva del pueblo:

mi bisabuelo dijo que cuando él nació ya existía.

Hay más árboles así en el camino a la ermita;

quizás alguna bala o cuchillo se alojó en su tronco

en días remotos que ya nadie recuerda.

Las injusticias se han silenciado y olvidado,

también el frío, el hambre y el miedo.

Alguien que camina muere de frío

y ese hecho ahora parece ciencia ficción

mas existió y lo narran sus descendientes.

En la casa del ermitaño habitaba una mujer;

se obvian todas las circunstancias

como en los telediarios de cada día.

Sobre los lugares que habitas hubo sangre derramada,

espíritus silentes o juguetones,

un soplo de viento desordena las ramas

o acompaña el vuelo gregario de una bandada de palomas.

Consulto un almanaque de mil novecientos quince,

está impoluto, sin anotaciones,

el santoral expandido al lado derecho.

Navidad cayó en sábado como este año.

Casi todos los asuntos se diluyen en el tiempo,

mueren sin ser narrados o fijados

son los árboles testigos mudos de la ignominia

y también del heroísmo anónimo.

La tarea del escritor es rellenar los huecos

adivinar las pulsiones terribles de la mente humana.